El resurgir de la Casca de Reyes, el dulce valenciano más navideño

Un postre de Navidad genuino con el que esta región busca plantar cara al roscón y reivindicar una tradición.

Si alguien tuviera que pensar en dulces típicos de Navidad, lo haría en turrones, mazapanes, roscones y hasta panettones. De aquí y de allá, la cultura gastronómica de las fiestas ha ido adaptando recetas y haciéndolas suyas. No hay día de Reyes sin un roscón en la mesa, sin la trifulca familiar de con relleno o sin él, de pelearse a ver quién encuentra el rey y a quién le toca pagarlo si es el haba la que cae en su trozo.

 

Pero hay más. Mucho más. En distintas partes de España cuentan con dulces propios que poco a poco intentan revalidar su sabor. Entre ellos sobresale la casca valenciana, una delicia que basa gran parte de su sabor en una de las almendras más cotizadas: la marcona. Originaria de Alicante, esta variedad de frutos secos es el ingrediente estrella no solo de este manjar, también de otras tradiciones regionales como la mocadorà, unos mazapanes que se regalan el Día de la Comunidad Valenciana (9 de octubre). 

 

Casa de Reis

Foto: Tasta’l daçí,

Horno Tierra de Pan - Valencia

¿Qué es la casca valenciana?

Si en cualquier parte de España se puede encontrar el roscón de Reyes, en muchos hornos de la Comunidad Valenciana, los días de Navidad triunfa la casca de Reyes. ¿De qué se trata? De un dulce elaborado con almendra molida, azúcar y huevo, que se rellena con ingredientes como boniato, yema o calabaza. ¿La forma? La de una de las reinas de la Albufera y otro de los ingredientes más preciados de la Terreta, que incluso abundaba en las mesas navideñas de antaño: la anguila, aunque también las hay con forma de rosco o serpiente.

En uno de los hornos con más tradición de Gandía, Roselló, explican a Viajes National Geographic que han hecho cascas "desde siempre, pero sí que es cierto que en los últimos años cada vez hacemos más. Aquí la elaboramos de la forma tradicional. Una vez tenemos la masa y el relleno, le damos forma de serpiente, que luego horneamos y la decoramos con un glaseado de azúcar y claras de huevo.” Estos dulces se “elaboran de diferentes tamaños y peso, desde 125 gramos hasta 1 kilo”, apunta Miguel de Pastelería Roselló.

Casca

Proceso de elaboración y moldeado de la Casca de Reyes en Rosello (Gandía)

Foto: Horno Rosello

Un dulce con tradición centenaria

Si en un principio era un regalo de padrinos a ahijados, con los años, muchos niños de la Comunidad Valenciana y más concretamente de la zona de La Safor y la Ribera Baixa, junto a los regalos que traían sus Majestades de Oriente, encontraban una caja que contenía este dulce de mazapán, junto a otros chocolates, peladillas, golosinas y caramelos.

Pero, ¿de dónde viene la tradicional casca de Reyes? Ya en el siglo XVI su receta aparecía en libros de cocina como en el Llibre de Coch, de 1520. De origen medieval, se piensa que pudo aparecer asociado a las corte y grandes casas. En una época en la que el azúcar era un producto casi de lujo, solo éstos podían costearse el precio de elaborar una casca. Después, con la democratización del azúcar, empezó a ser un dulce muy consumido.

Tan importante como el contenido, era el continente

Si importante era lo que contenía, también lo era la caja que, con diseños únicos, llegaba a una casa para convertirse en uno más de la familia. Año tras año se reutilizaba y se conservaba en la misma familia, pasando de generación en generación. Tanto es así, que había artesanos encargados de replicar en la caja el motivo que se eligiera. Una vez tenían su diseño, se le dejaba al pastelero para que metiese dentro el dulce.

Casca Sabina Tastal daci

La caja de la casca de reyes de Tasta'l d'açí diseñada por Sabina Alcaraz

Foto: Tasta’l daçí

Enguany, Casca! (Este año, ¡casca!)

En los años 60, en la época que se conoce como el desarrollismo la cultura popular introdujo, gracias a la publicidad, el roscón de Reyes y la bollería industrial. ¿El resultado? Que arrasaron con todo, quedando así relegada una tradición valenciana, que cada día, era más difícil de encontrar.

Mientras muchos hornos de pequeñas y grandes localidades de la Comunidad Valenciana, intentan mantener viva la tradición, también las instituciones han ayudado a revalorizarla. “Hace unos 5 años que el Ayuntamiento de Gandía, junto con el gremio de pasteleros, ha ido organizando eventos para realzar la casca y que la gente lo volviera a conocer”, comparten desde Roselló.

También hay verdaderos entusiastas que quieren que la tradición se recupere. Esa es la labor de Xavier Benavent, director de Tasta'l d'açí, expertos en poner sobre la mesa recetas y productos valencianos casi olvidadas, que para este año lanzan la campaña 'Enguany, casca!' “Llevamos ya un par de años trabajando en ello. Nos dimos cuenta de que la casca estaba más presente de lo que nos dábamos cuenta y solo en Valencia ciudad encontramos unos 20 hornos donde la preparaban. ¿El problema? Que muchos ni sabían que era lo que vendían”, explica a Viajes National Geographic. Hoy en su web han incluido un listado con más de 70 establecimientos donde comprar la casca.

Junto a los hornos Terra de Pa (Valencia), Ca Massita (Vinaroz), Forn El Molinero (Beneixama), el Forn de Pla (Xàtiva) y el supermercado colaborativo Som Alimentació de Valencia han unido fuerzas para recuperar la casca valenciana y están triunfando como nunca. “No dejemos perder lo que tenemos aquí. Queremos vencer esos años de olvido, que en un par de generaciones, pasó de ser conocida por todo el mundo, a no conocerla prácticamente nadie. Es un dulce que va más allá de ser un mero trozo de mazapán. Es algo que tiene hasta canciones”, termina. Para la ocasión, en su tienda online han puesto a la venta una caja de cartón artesanal para la casca, decorada por la ilustradora de Xixona, Sabina Alcaraz. ¿La idea? Que sirva, como en la antigua tradición, para las generaciones venideras.

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