Los otros 'mojos'

Ruta por los sabores más sorprendentes de Gran Canaria

El despertar gastronómico de la isla se basa en unos productos que no solo se paladean, también se visitan.

Bañada por los vientos alisios y con más de 300 días de sol al año, la tierra volcánica de las Islas Canarias es un vivero de productos que no solo protagonizan platos, también viajes. Mediante visitas, catas, y otras actividades, estos manjares han logrado hacerse un hueco entre el sol y playa y las excursiones naturales. 

El interés por los productos canarios de los viajeros que visitan las islas es creciente. "Es importante", según la consultora gastronómica, sumiller y divulgadora de productos agroalimentarios de Canarias, Vanessa Santana, que el turista "no solo los conozca, sino que visite las fincas, las bodegas, las queserías, tenga información sobre el clima y la tierra de la que proceden, las manos que los trabajan…, que conozcan aquello que los hace únicos".

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El queso que viene del cardo

Foto: Lucía Martínez

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El queso que viene del cardo

Elaborado a mano con leche cruda. Así se crean aún hoy de manera totalmente artesanal los quesos de flor en los municipios de Guía, Gáldar y Moya. Es el único de Canarias que utiliza cuajo vegetal, en concreto la flor del cardo. En verano se recolecta, se selecciona, se seca y se guarda hasta enero, cuando se comienza a elaborar este queso de Flor de Guía que en 2007 consiguió la Denominación de Origen Protegida. Su textura, de pasta blanda, casi fundente, y su sabor con cierto toque amargo hacen de él un peculiar manjar.

 

La Casa del Queso de Guía muestra al visitante cómo se elaboran de forma artesanal estos quesos del norte de la isla -siempre con leche cruda-, la importancia del pastoreo y la trashumancia que aún algunos pastores mantienen viva. Su origen se remonta a los primeros pobladores de la isla. Existe también una ruta del queso del norte con itinerarios diseñados en coche, senderismo o bicicleta. Ahora está interrumpida por la pandemia, pero esperan retomarla en enero cuando el queso de flor vuelva a ser degustado un año más. Para quienes deseen vivir la experiencia de conocer cómo es el día a día de una familia de pastores o queseros, Etno Experience Canarias ofrece rutas y senderos para descubrir al visitante la historia y labores tradicionales de la tierra. Con ellos puedes conocer, además, el arte de amasar pan de puño (compañero ideal del queso) y su elaboración en hornos de piedra y de leña de más de cien años. Y para los más aventureros está la opción de visitar las queserías por su cuenta. Lo mejor es concertar la cita, pero aunque vayas de manera improvisada, si están, seguro que te abrirán la puerta.

82255726-8A83-41D6-9963-597C682E69D6. El único café de Europa

Foto: Lucía Martínez

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El único café de Europa

El valle de Agaete alberga la única plantación de café de Europa con marca propia. Y es que es raro encontrar plantaciones de café en estas latitudes ya que su cultivo necesita climas cálidos, húmedos y tropicales. En el valle las precipitaciones son escasas y hay poca altitud. El cultivo no debería darse en estas condiciones, pero el calor se condensa y la planta logra mantenerse a una temperatura que ha permitido su supervivencia en la zona desde hace más de 150 años. Más de 50 familias cultivan allí este fruto siendo La Laja la finca más visitada con 80.000 personas al año.  

A los pies de los riscos de Tamadaba cultivan la variedad arábica. En concreto, la Typica, una de las más antiguas que desgrana y descascarilla a mano, grano a grano, para elaborar un café que nace de terrenos volcánicos a la sombra de frutales. Su sabor es suave y aromático con toques de regaliz y chocolate. “Llegamos a más de 40 países del mundo sin exportar ni un grano de café. Cada kilo se lo llevan los turistas en la mano”, afirma el cafetalero Víctor Lugo, que apuesta por la economía circular desde su modelo de negocio. Su familia lleva toda la vida dedicándose al café, él es la quinta generación.

6D98F819-62A6-48AB-B217-5CB932274149. La bodega centenaria que apuesta por el ecológico

Foto: Lucía Martínez

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La bodega centenaria que apuesta por el ecológico

Cristina Millán también es la quinta generación de una familia ligada a la tierra; en su caso, a los viñedos. La Bodega San Juan, familiar y con mucha historia en Santa Brígida, nació en 1912. Ya a principios del siglo XX recibía la visita de cruceristas, en su mayoría ingleses. Tras un parón en 2006, Cristina retomó hace solo tres años la actividad de la bodega y también abrió de nuevo sus puertas a los visitantes, que aquí pueden conocer cómo se elabora el vino y degustarlo. El espacio alberga tres lagares, dos prensas (una de ellas, la de husillo traída de Lyon, Francia, única en el archipiélago) y un pequeño museo del vino; además de la bodega y los viñedos donde nacen y crecen las uvas, en su mayoría de la variedad listán negro. Uno de sus objetivos es convertir la finca en un símbolo del vino ecológico canario. Por eso se vendimia a mano y solo se utilizan técnicas respetuosas con el medio ambiente en la producción, influida por el clima y el origen volcánico de las islas.

29A1540C-3895-48DE-8023-75B4D7913395. Sal marina, el oro blanco de la isla

Foto: Lucía Martínez

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Sal marina, el oro blanco de la isla

Los aborígenes canarios ya recolectaban la sal de manera natural. Las salinas, tal y como las conocemos hoy en día, llegaron siglos más tarde. Esta sustancia llegó a ser tan importante que fue incluso moneda de cambio. De hecho, de ahí proviene el nombre de salario, pues el sueldo se pagaba en granos de sal. En Canarias, la explotación de la sal fue esencial a mediados del siglo XVII. Llegaron a existir más de 60 salinas en las islas. Actualmente solo sobreviven unas pocas.

En Gran Canaria solo quedan cinco. Unas de ellas son las Salinas de Pozo Izquierdo, construidas hace tres siglos e integradas en el parque cultural Tenefé. En ellas se elabora una sal marina artesanal del Atlántico cien por cien ecológica y natural. Sus cocederos (estanques donde se concentra el agua de mar) con sus reflejos y sus colores ofrecen un estampa muy fotogénica de la costa sureste de la isla. La presencia de microorganismos tiñe el agua de tonos rosa que regalan un espectáculo realmente bello cada día, a la salida y a la puesta del sol. Este condimento busca hacerse un hueco en los restaurantes más afamados y los productores esperan que su cotización aumente. Trabajan para poner en valor la calidad de su producto. Lo que no está en su mano es qué tipo de sal obtendrán, eso es decisión exclusiva del viento. Cuanto más fuerte sople, más gorda será la sal, y cuanto más leve, más fina. Cuando apenas hay viento, surgen la flor de sal y la de escamas.

8D8BF426-0607-472B-B093-C62CACF5DA5F. Viaje a la historia del ron

Foto: Lucía Martínez

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Viaje a la historia del ron

La historia del ron en Gran Canaria está íntimamente ligada a la de la caña de azúcar. Del jugo de su caña y a través de un proceso artesanal surge esta bebida alcohólica. En 1884 la Fábrica de San Pedro se dedicaba fundamentalmente a la producción de azúcar, pero también elaboraba ya algún aguardiente y ron. Fue la precursora de la actual destilería Arehucas, una de las bodegas de ron más antiguas de Europa. Recorrer su bagaje a través de sus cuatro mil barricas de roble americano es posible para el visitante en 45 minutos, degustación incluida. Dos de sus bodegas llaman especialmente la atención, la de las celebridades, con más de 300 barricas firmadas por importantes personalidades, y la que alberga su ron más antiguo y artesanal, su Capitán Kidd, un ron de añada elaborado a partir de la cosecha de 1983.

 

 

Queso

Ruta por los sabores más sorprendentes de Gran Canaria

Estos son algunos de los productos que ofrecen visitas guiadas o rutas para conocer su historia, pero muchos más también son valorados por quienes visitan las islas. El clima canario ha permitido la expansión de cultivos de excelentes frutas tropicales como la manga, la papaya o el aguacate. Numerosos cocineros han adoptado el cochino negro en sus recetas, raro es el viajero que no visite Teror sin probar un bocadillo con su famoso chorizo. El tomate canario es mundialmente conocido. En Gran Canaria se cultiva desde hace más de un siglo y es uno de los productos más exportados. Y por supuesto, el gofio, el plátano y las papas arrugadas con mojo. Este último el plato más pedido por los viajeros en los restaurantes, según la encuesta elaborada por el Observatorio Turístico del Gobierno de Canarias. “La primera vez que llegué a la isla, lo primero que quería probar eran las papas arrugadas, y sigo enamorado de ellas”, asegura el chef José Rojano.

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