Dublín entre bambalinas

Todos los secretos (confesables) de la Guinness Storehouse de Dublín

Viajes National Geographic se cuela en la trastienda de la atracción más popular de Irlanda para ver qué se cuece de puertas adentro en esta emblemática cervecería.

Guinness Storehouse

Foto: Visit Ireland

Guinness Storehouse

Cada año, más de un millón de turistas peregrinan a St. James’s Gate para visitar la Guinness Storehouse, una enorme pinta consagrada a un símbolo tan irlandés como el trébol de tres hojas, el hurling, el despiporre de San Patricio, los acordes celtas o el buenrollismo de sus pubs. Hasta aquí nada nuevo, pero, ¿qué secretos se esconden tras los carteles de área restringida?

Hoy no toca hablar de las siete plantas de este templo que ensalza la bebida más famosa del país apoyándose en potentes experiencias interactivas. Tampoco de la rigurosa precisión que conlleva tirar la pinta perfecta ni de cómo se debe beber para no parecer un guiri. Ni siquiera de las espectaculares vistas que hacen del Gravity Bar el mirador más deseado de Dublín.


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No. Hoy toca caminar entre bambalinas y bucear en las entrañas del universo Guinness, esa cerveza a la que se rinde culto en la publican house más cercana, aunque nadie duda que en Irlanda sabe mucho mejor. Y en el cuartel general de su capital, más. Y es que, por mucho que se empeñen en desmontar este mito alegando que cada barril que se exporta sale de aquí con la misma fórmula, todo aquel que ha pisado la patria de Joyce, U2 o Barack Obama tiene clarísimo que saborearla en suelo irlandés es un ingrediente más de su valioso oro negro. Intangible pero único.

El icónico tucán en el Gravity Bar

Gravity Bar: cervezas, ambientazo y Dublín a tus pies.

Foto: Visit Ireland

DESMONTANDO A LA GUINNESS

Más de 200.000 metros cuadrados de fábrica dan para mucho. Tanto como para albergar una pequeña ciudad en la que los empleados pueden ir al teatro o a la consulta del médico. Eso sí, rodeados de gigantescos tanques que recortan el cielo dublinés, camiones que trasiegan la cerveza del sur del Liffey hasta las afueras de Belfast -donde se embotella-, y plantas como la BrewHouse 4 que produce 25 millones de pintas por semana. Ahí es nada.

Otra curiosidad que la mayoría de los mortales desconoce es que en el subsuelo hay varios túneles que conectan los diferentes módulos de la fábrica. Como este paso peatonal construido en 1895 por el mismo ingeniero que diseñó el metro de Londres y que discurre en paralelo al antiguo túnel ferroviario.

Tunel Guinness Storehouse

Un túnel con más de un siglo de historia

LABORATORIO CON ESPUMA

Pero si hay un lugar que puede considerarse el sanctasanctórum de este olimpo cervecero, este es, sin duda, la Open Gate Brewery, el laboratorio en el que se cocina, a base de innovación y experimentación, el futuro de Guinness. Nuevos ingredientes, diferentes temperaturas y escalas de lúpulo, reinterpretaciones de sabores clásicos... En esta microcervecería se produce a pequeña escala y si el resultado no es el esperado no es ningún cataclismo. Se beben los errores y vuelta a empezar. Entre los aciertos de este taller de pruebas están la Pure Beer, la primera cerveza sin alcohol de la marca, y la Hop House 13, una rubia muy intensa que pronto aterrizará en España.

¿Podrá alguna receta de este siglo superar la fama de la omnipresente Guinnes Draught? Eso solo el tiempo lo dirá. De momento, a los maestros cerveceros de Saint James’s Gate les queda mucho tiempo por delante para intentarlo con calma y mucho mimo, como se debe gestar una buena pinta.

Open Gate Brewery

El sueño de cualquier fan: ser de los primeros en probar lo último de Guinnes y comentar la jugada con sus creadores

Foto: Guinness

Por cierto, si alguien quiere ser uno de sus felices conejillos de Indias, lo tiene fácil. Solo tiene que acercarse a su animado taproom de la calle Thomas, el bar de la Open Gate en el que se pueden catar las últimas novedades. De los depósitos de fermentación al vaso, en primicia y con el plus de poder charlar con los expertos de la casa.

EL PRIMER LIBRO DE LOS RÉCORDS

Un último apunte: a los devotos de la stout más demandada tal vez les interese visitar el archivo Guinness que custodia con celo la historia de la compañía. Más de 250 años de un legado que incluye joyas como el contrato de alquiler original firmado por Arthur Guinness en 1759 por 9.000 años, una receta de la Guinness West Indies Porter fechada en 1801 o un ejemplar de la primera edición del libro Guinness de los Records. Por no hablar de los bocetos que dieron pie a un imaginario publicitario que marcó estilo campaña tras campaña protagonizado por el célebre tucán, el cocodrilo y el resto de animales que pergeñó John Gilroy, el talento creativo al que Guinness debe buena parte de su éxito.

La receta de la Guinness

Recetas de ayer que impulsan el mañana de la compañía

Foto: Guinness Storehouse

Aunque dicen que es bastante complicado tener acceso a este espacio ya que en principio está reservado a los equipos de marketing, historiadores y demás, se puede solicitar una cita a través de su web.

Y hasta aquí este paseo por la cara B del parque temático más recomendable de Irlanda. Una república de buenos bebedores y grandes conversadores que no concibe un momento de disfrute sin una cerveza en la mano. Y si su alma es negra y está coronada por espuma blanca, mejor que mejor. Sláinte!

Bocetos de la Guinness

Durante más de tres décadas, Gilroy se encargó de proyectar la imagen de Guinness

Foto: Guinness Storehouse

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