De Perú a Japón

La vuelta al mundo en nueve platos de cuchara

Viajar desde casa a otra parte del planeta con un guiso caliente entre las manos.

Los platos de cuchara se incluyeron en el recetario de la humanidad durante el neolítico, cuando se crean las primeras ollas de barro. Sopas, ramen, caldos, curry, chilis, callos, buseca, cocidos, locro, potajes… Platos que proceden del mismo método de cocción y que no son otra cosa que guisos que han ido evolucionando en diferentes partes del mundo en función de las materias primas, los utensilios y la tecnología que tuvieran a su alcance en un momento dado. Las bases del guiso son siempre las mismas ya se elaboren en España o en Perú, una suerte si lo que se quiere es disfrutar en la cocina de casa innovando y viajando a través del paladar.

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Dahl de lentejas

Dahl de lentejas © iStock

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Dahl de lentejas

El término dahl, daal o dhal, hace referencia en sánscrito a las legumbres secas y a los guisos que se elaboran con ellas, siendo el dahl de lentejas el plato vegano más conocido de la India. La infinidad de tipos de lentejas que existen en el país asiático (rojas, negras, verdes, amarillas, marrones…) proceden de una variedad que es más fina que la se utiliza habitualmente en España, se descascarilla fácilmente y se parten por la mitad, haciendo que este guiso cuya base es de lenteja y verduras se convierta en una mezcla entre sopa y puré con mucha consistencia. Y, además, la forma de comerlo no es con cuchara sino con un trozo de pan naan que hace las veces de cubiertos.

Caldo verde

Caldo verde © iStock

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Caldo verde

No hay plato invernal más conocido en Portugal que el caldo verde. Una receta igual de sencilla que de saludable que consta de tres ingredientes principales: berza, patatas y agua. Se suele comer durante todo el otoño y el invierno y también es uno de los platos más presentes en las mesas navideñas e, incluso, en los bares te lo ponen como tentempié. En algunas casas se la añaden rodajas de chorizo y biscotes de pan para darle consistencia.

Sopa criolla

Sopa criolla © iStock

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Sopa criolla

En Perú una de las sopas más clásicas -y contundentes- de su gastronomía lleva fideos de cabello de ángel, ternera, tomate, patata, ajo, orégano, pan tostado y un huevo frito coronando el plato, es la sopa criolla. Según dicen, en este país que tiene contabilizadas más de 2000 sopas como elaboraciones tradicionales, esta sopa le debe su nombre a los españoles, que llevaron al país algunos de los ingredientes con los que se elabora. Y también su nombre, pues el término criollo hace referencia a los descendientes españoles que nacieron en tierra peruana.

Goulash

Goulash © iStock

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Goulash

La cocina húngara tiene en el centro de su gastronomía el goulash, un plato que puede hacer de primero y/o de segundo en función de quién te lo ofrezca, y cuyos orígenes se encuentran en el campo. Esta receta la preparaban los pastores en medio del campo en un caldero de hierro sobre el fuego, de ahí que no exista una receta universal del goulash, pero sí unas pautas generales: siempre ha de tener carne y verduras como cebolla, patata y tomate que, junto con el pimentón, son los que le dan sabor a su sopa. Además, hay quien le añade fideos, arroz o algún tipo de cereal o pasta para hacerlo más nutritivo.

Zurek

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Zurek

Es la sopa más conocida de Polonia y hasta se podría decir que es uno de los platos nacionales por excelencia. Esta sopa tradicional llama la atención porque viene servida directamente dentro de una hogaza de pan que, además del caldo, contiene pedazos de huevo duro picado, de salchicha polaca, tocino, cebolla y harina de centeno para espesar. La mejor forma de entrar en calor en el duro invierno polaco.

Cocido de Furnas

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Cocido de Furnas

En las Açores, concretamente en la isla de São Miguel, se prepara uno de los platos más especiales de la gastronomía isleña, el cocido de Furnas. Un guiso elaborado con carnes y verduras que se cocina a partir de la energía geotérmica en una cazuela enterrada en el suelo. Se consume desde la fiesta de Todos los Santos y a lo largo de todo el otoño y el invierno, con la particularidad de que este cocido se elabora sin agua, simplemente con el vapor que desprenden los propios alimentos, de ahí que se sirva en un solo vuelco y sin sopa.

Sopa Minestrone

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Sopa Minestrone

Es la sopa italiana de verduras más conocida del país de la bota. Según la temporalidad, cada época del año cuenta con una elaboración diferente porque sus ingredientes cambian, aunque es cierto que la zanahoria, el apio, los tomates y la patata casi siempre suelen estar presentes. Además, no es una sopa que se tome con fideos, sino que su particularidad es que cuenta con piezas grandes de pasta y alguna legumbre seca como lentejas, judías blancas o garbanzos.

Sopa de cebolla

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Sopa de cebolla

Las películas de amor francesas (si están ambientadas en invierno) siempre incluyen en alguna de sus comidas un plato de sopa de cebolla al estilo francés, o lo que es lo mismo, con una costra de queso gratinado por encima cubriendo por completo el bowl, el plato o la olla en el que se sirve. En Francia se elabora con mantequilla en lugar de aceite, de ahí ese sabor tan particular de esta sopa, y se corona con un trozo de queso Emmental gratinado al horno sobre una rebanada de pan tostado que termina por convertirse en los 'barquitos' de la misma.

Ramen

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Ramen

Tras la II Guerra Mundial, la tradicional sopa de fideos chinos pasó de llamarse Shina-soba o Chuka-soba a conocerse como ramen, haciendo referencia a la forma artesanal a través de la cuál se elaboran estos fideos – ra, que se traduce como 'estirar' y men como 'fideo'-, siendo este el ingrediente más importante del plato. Tampoco puede faltar la sopa, cuya base puede ser de salsa de soja, huesos de cerdo, miso o sal, ni el gu o el acompañamiento que se añade al plato que la mayoría de las veces se deja al gusto del consumidor siendo los huevos hervidos, el bambú, el alga nori o wakame, las verduras hervidas y el cerdo marinado conocido como chashu, ingredientes indispensables.

Sopa criolla

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