Cuestionario en modo avión

Alaska: "Cada vez que entro en el Panteón de Roma se me saltan las lágrimas sin remedio"

La cantante estrena el espectáculo 'La última tourné' en el Teatro Calderón de Madrid y contesta nuestro cuestionario en modo avión.

La aventura más reciente de Alaska (Ciudad de México, 1963) es un proyecto teatral con esencia de music hall. Lo protagoniza en compañía de su pareja, Mario Vaquerizo, y de sus buenos amigos Bibiana Fernández y Manuel Bandera, con los que ya formó tropa en El amor sigue en el aire, su anterior espectáculo sobre el escenario. No el musical, que corresponde a Fangoria y, por el momento, tiene sus conciertos aplazados. Con texto y dirección de Félix Sabroso, La última tourné llega hoy 21 de octubre al Teatro Calderón de Madrid.

 

La comedia, de tintes vodevilescos, se sitúa a principios de los noventa en una España que vivía inmersa en una burbuja de modernidad con una idiosincrasia oculta (la picaresca y la horterez del nuevo rico) y en la que el director de una pequeña compañía de variedades se verá obligado a transformar su faranduleo nómada en un intento de teatro comprometido y arte. La función se estrena en la capital después de una breve gira por España interrumpida por el Covid-19. Por el mundo entero ha girado también la cantante, que revela sus destinos más queridos y rememora sus mejores experiencias.

Alaska

Alaska posa en una foto de archivo. Foto: Cordon Press

Alaska

El Covid-19 lo ha detenido todo. No sólo la gira de La última tourné que habíais iniciado a finales de 2019 sino también los conciertos de Fangoria.

Volvíamos el 14 de marzo, empezábamos en México en el festival Vive Latino y después seguíamos por España hasta octubre. Todo se paralizado… Hemos pasado todos los conciertos para el año que viene, a partir de abril, cuando termine nuestra temporada de teatro en Madrid. Hay que seguir planificando, hay que continuar con la vida.

El espectáculo La última tourné repite la misma troupé de artistas, el mismo autor y director, y la misma producción que los dos anteriores –El amor está en el aire y El amor sigue en el aire–. Parece una trilogía…

Sí, pero no lo es. Las dos obras anteriores guardan relación entre sí, pero esta no. Es verdad que somos el mismo elenco (con nuevas incorporaciones), el mismo autor-director, la misma productora… Eso es porque en su momento decidimos, entre todos, que queríamos ser una especie de compañía de teatro estable que va ampliando repertorio.

En el terreno musical y en el teatral, ¿el púbico se siente distinto?

En los conciertos hay interactuación, pero en el teatro tienes que olvidar que el público está ahí. En cualquier caso, son similares, porque en ambos casos el público está ahí y, si reacciona bien, tú te lo pasas mejor.

Preguntaba obligada si hablamos de viajes: ¿por qué –como nombre artístico– Alaska?

¡No he estado allí! Mario, sí. El nombre salió de una canción de Lou Reed, Caroline Says. Podría vivir en una región con esas características climáticas.

“No he estado en Alsaka, pero podría vivir en una región con esas características climáticas"

Alaska

Alaska, la otra

Photo by Joris Beugels on Unsplash

Eres una enamorada de México, allí naciste. ¿Con qué frecuencia visitas el país?

Aprovecho mis vistas de trabajo para disfrutar. ¡No conozco a nadie a quien no le guste! Y resalto la Ciudad de México, un destino que casi todo el mundo utiliza de paso hacia las playas, pero que tiene una riqueza cultural en sí misma que deberían explorar.

Tanto el teatro como la música obligan a las giras. ¿Viajar por trabajo no es viajar o siempre encuentras el momento para disfrutar de la parada?

Viajar por trabajo implica que, a veces, lo que ves de una ciudad es el hotel y el local donde das el concierto. Con la música es así, el ritmo es trepidante. El teatro tiene otro ritmo, te permite disfrutar de los lugares, pasas más días allí, las funciones son más temprano.

¿Cuál es el destino más sorprendente, fuera de nuestras fronteras, al que te ha llevado Fangoria?

¡Washington! Para un grupo como nosotros es extraño poder visitar profesionalmente una ciudad tan simbólica de los Estados Unidos. Fue maravilloso visitar los museos... ¡y las escaleras de la escena final de El Exorcista!

“En Washington fue maravilloso visitar los museos... ¡y las escaleras de la escena final de El Exorcista!”

¿Eres viajera inquieta? ¿Te escapas a algún sitio siempre que puedes?

No, me paso la vida viajando, así que pasar varios días seguidos en mi casa es un premio. Pero en cuanto pasan esos días, estoy deseando retomar o buscar algún viaje ideal.

El miedo a volar no ha mermado tus ganas de conocer mundo. ¿Cuál es tu truco?

He pasado por todas las fases, ¡hasta intentar beber!, pero la adrenalina del miedo es tan grande que no me afecta el alcohol. Durante años viajé con alguna pastilla que me dejara fuera de juego. Ahora intento llevarlo con estoicismo.

¿Tienes asociado algún viaje a una canción?

Sí. Viva las Vegas con Las Vegas y Heroes de Bowie con Berlín.

Las Vegas

Asocio la canción Viva las Vegas con Las Vegas

Photo by Nicola Tolin on Unsplash

Estamos en Madrid, epicentro de tu vida, y vamos al norte, ¿adónde nos llevas?

Cualquier sitio al norte me viene bien, ¡vámonos a dos de mis ciudades favoritas! Una es San Sebastián, que está llena de recuerdos profesionales y personales maravillosos, lo ideal es coincidir a finales de octubre con la Semana de Cine Fantástico y de Terror, la mejor del mundo. Podría vivir feliz en Miraconcha. Y la otra es Londres, otro sitio donde podría vivir con los ojos cerrados, pasar el día en Harrods, el British Museum o sencillamente paseando. Mi alojamiento favorito es un minúsculo hotel boutique que está en el Soho, el Hazlitt's, que fue la casa de este escritor. Y tengo pendiente perderme por Escocia, por páramos y lagos, y alojarme en algún castillo de ensueño.

¿Qué destino eliges mirando al sur?

Es un sur desviado: Los Ángeles-Las Vegas. Los Ángeles es una ciudad única en el mundo, o te gusta o te espanta. No creo que me gustara vivir allí, pero me encanta visitarla. Antes me alojaba en el Hotel Beverly Hills, ahora prefiero el Chateau Marmont. Coger un coche con un amigo que conduzca (nosotros no sabemos) y hacer la ruta entre esta ciudad y Las Vegas es uno de mis viajes favoritos. ¡Parando a comer en el Peggy Sue Dinner! Y ya en Las Vegas, me encanta visitar el Museo del Neón, de lo poco que va quedando del pasado de la ciudad, que está cambiando tanto que ya no la reconozco. Y en España sería Benidorm, por la que siento devoción.

Toca el este, ¿con qué lugar te quedas?

¡Me quedo con dos! Con Roma, donde me queda tanto por ver... Daría años de vida por poder viajar en el tiempo y presentarme en la Roma Imperial. Cada vez que entro en el Panteón se me saltan las lágrimas sin remedio. Y, por supuesto, me encanta devorar miles de calorías de pasta, pizza y helados. Y también elijo Grecia, Delfos, una visita al oráculo es absolutamente imprescindible cada cierto tiempo, es un ritual que hago desde el siglo pasado, un parón para evaluarse a uno mismo. Conócete a ti mismo era el lema escrito sobre la entrada al Templo de Apolo. Y, por supuesto, aprovechar para volver a revisar cada rincón de Atenas.

¿A dónde viajas al oeste?

A Nueva York, sin duda, la ciudad que se puede recorrer andando, tan llena de referencias culturales, el prototipo de ciudad. También podría vivir allí. Y también me quedo con la costa este americana, el Boston de Edgar Allan Poe y el Maine de los libros de Stephen King.

Delfos

"Una visita al oráculo de Delfos es absolutamente imprescindible cada cierto tiempo, es un ritual que hago desde el siglo pasado, un parón para evaluarse a uno mismo."

Foto: iStock

¿Cuál es el objeto más querido que has comprado en alguno de tus viajes?

¡Tengo una vitrina llena! Pero, bueno, creo que nada puede superar a los anillos que compramos en la tienda del Hotel Excalibur cuando nos casamos en Las Vegas en 1999.

Si tuvieras que escoger una ciudad para despedir un espectáculo, de la naturaleza que fuera, ¿cuál elegirías?

Siempre, Benidorm. Tiene un local que se llama Benidorm Palace que es lo único que queda en España de aquellos espacios de music hall y variedades. He despedido allí giras con Fangoria y me encantaría hacerlo cada año. Y sería un lugar maravilloso para llegar con La última tourné.

¿Con qué lugar al que retiraros de viejecitos fantaseáis Mario y tú?

Hay varias opciones. Yo digo Benidorm, con un puesto de cosas de segunda mano en el rastrillo El Cisne. También nos gustaría tener un local de este tipo en Madrid. Creo que, conociendo el apego de Mario por Madrid, será muy difícil que sea otra ciudad...

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