Cuestionario en Modo Avión

Albert Espinosa: "Boston huele a cine de películas míticas"

Al escritor, que estrena en enero la serie ‘Los espabilados’, le fascinan las islas, y siempre que puede viaja buscando localizaciones de películas y energía positiva.

Albert Espinosa (Barcelona, 1973) fue reconocido mundialmente con Pulseras rojas, inspirada en los 10 años que pasó ingresado en hospitales luchando contra un cáncer. La serie fue adaptada en una veintena de países, incluyendo la versión que dirigió Steven Spielberg. Este éxito televisivo le dio la oportunidad al escritor y guionista de viajar por medio mundo, algo que ha estado haciendo durante la última década.

Espinosa regresa a televisión con Los espabilados, serie de Movistar+ inspirada en su libro Lo que te diré cuando te vuelva a ver. La ficción, un viaje lleno de aventuras y espíritu positivo, está protagonizada por cinco chavales, internos en un hospital psiquiátrico, que deciden escaparse y recorrer Europa para encontrar al hermano de uno de ellos. Junto a los cinco actores debutantes, el reparto se completa, entre otros, con Miki Esparbé y Álex Brendemühl. Los espabilados, dirigida por Roger Gual (Las chicas del cable), se presentó en el MIPCOM de Cannes y fue elegida por la revista Variety como uno de los 15 proyectos más interesantes del mercado.

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Foto: David Ruano

Albert Espinosa

Coincidiendo con el décimo aniversario de ‘Pulseras rojas’ se estrenará en enero ‘Los espabilados’. ¿Qué tipo de viaje propones en tu nueva serie?

Para mí ‘Los espabilados’ es un viaje vital para encontrarse a uno mismo. Los cinco protagonistas son chavales que van pasando por lugares que para mí son idílicos, empezando por Barcelona, que es mi ciudad, La Escala o Peralada. Sitios mágicos, costeros, como puede serlo Ischia en Italia. La serie es un viaje de lucha, de chicos que se escapan de un psiquiátrico, que buscan y encuentran a alguien que les crea. Por eso quería poner sobre papel y en imágenes esos sitios tan mágicos.

De esos lugares que propones, ¿a cuál vamos si viajamos al norte?

Yo soy de Barcelona. A mi padre le gustaba mucho jugar a la ruleta en el casino. Casi me educó a través de todo lo que ganó en los casinos. La zona de Peralada me recuerda mucho a mi padre, a aquellos días en que le acompañaba. Recuerdo que si le iba bien en el casino luego íbamos a La Escala que es uno de esos lugares que me resultan tan bellos. En realidad elegiría todo el Ampurdán.

Si hablamos del sur, ¿qué lugar elegirías?

Al sur me quedo con la isla de Fuerteventura. En realidad te diría que con cualquiera de las islas canarias porque me fascinan. Tienen una magia especial. También Lanzarote. Solo por recorrer los lugares que construyó el pintor y escultor César Manrique merece la pena ir allí, te deja extasiado.

Solo por recorrer los lugares que construyó el pintor y escultor César Manrique merece la pena ir a Lanzarote

Al este, ¿dónde nos llevarías?

Pekín me fascinó. Fui hace muchos años a rodar un documental con Els Comediants y en aquel tiempo no era fácil conseguir el visado. Me fascinó la Gran Muralla, pensar que cada peldaño tuviese un tamaño diferente, que sea una construcción tan irregular. Pekín es un lugar muy interesante de visitar, aunque nunca he vuelto y mira que ahora resulta mucho más fácil viajar a China.

Gran Muralla

"Me fascinó la Gran Muralla, pensar que cada peldaño tuviese un tamaño diferente, que sea una construcción tan irregular."

¿En el plano gastronómico dirías que Pekín también fue tu destino más peculiar?

Sí es verdad que para comer también fue curioso Pekín. Sufrí uno de esos momentos terribles de mi vida. En un restaurante había unos patos supermonos y me quedé mirando uno. Entonces me preguntaron cuál me gustaba y le señalé. Lo que no me esperaba es que a las dos horas aquel pato estuviese en mi plato. Me quedé parado sin saber cómo reaccionar. Aquí lo vivimos con las langostas, que las puedes elegir a dedo, pero cuando me preguntó aquel hombre no se me pasó por la cabeza que fuese a cocinar el pato tan rápidamente.

Al oeste, y ya que Steven Spielberg adaptó tu serie ‘Pulseras rojas’, ¿ qué dirías que te atrae de EE UU?

Aluciné con Boston. Soy un gran fan de las localizaciones de películas y me fascinó El indomable Will Hunting (1997, de Gus Van Sant). Hay un tour con el que recorres el parque central, y puedes sentir el buen rollo que hay allí, con sus patos, su estatua… Tras la muerte de Robin Williams pusieron el mismo banco que sale en la película en el que el actor y Matt Damon mantienen aquella conversación tan emotiva. Si Nueva York huele a cine, Boston huele a cine de películas míticas; desde películas de Martin Scorsese a series como Cheers. Boston es casi como estar en un plató de las décadas de los 80 y 90.

Bostonsplash

"Boston es casi como estar en un plató de las décadas de los 80 y 90". 

Photo by Michael Browning on Unsplash

Los lugares que mencionas en tus libros, o los que ahora recorren los protagonistas de Los espabilados, ¿esconden algún significado especial para ti?

Tuve la suerte con Pulseras rojas, que se adaptó en 20 países, de poder viajar por todo el mundo, cosa que he estado haciendo en los últimos 10 años, ayudando a estas versiones o yendo a festivales… Creo que cuando escribes de un sitio tienes que haber estado y te tiene que haber fascinado. A mí me fascinan especialmente las islas, y en concreto, las islas pequeñas. Intento visitar muchas islas pequeñas y en Los espabilados he colocado los sitios que más me han impactado de estos últimos años.

Por ejemplo, los chicos recalan en Menorca. De esta isla has dicho que allí aprendiste a morir y a vivir…

Tenía 16 años cuando me dieron un 3% de posibilidades de vivir. Así que pasé el que sería el último mes de mi vida en Menorca. Por suerte salió bien, ya que probaron un tratamiento alternativo que funcionó. Por eso, para mí Menorca significa vida, cualquier zona de la isla irradia vida. Pero si tengo que elegir me quedo con los cuatro faros en las cuatro puntas. Y, especialmente, el Faro de Punta Nati. Los faros son preciosos, respiran energía.

Para mí Menorca significa vida, cualquier zona de la isla irradia vida.

También aparece en la serie la isla napolitana de Ischia…

De Italia me fascina Ischia. La puedes ver en El talento de Mr Ripley. Cualquiera de sus versiones –la de Alain Delon [A pleno sol, 1960, de René Clément] o la de Matt Damon [1999, de Anthony Minghella]– se rodaron allí. Es una isla desconocida, la gente conoce más Capri. Para mí la playa de Sant’Angelo es brutal. Si vas a Ischia se puede cumplir cualquier sueño que tengas y si quieres reconciliarte con alguien debes ir a Ischia. Con un barquito estas a media hora de la costa de Amalfi, de Positano… y puedes llegar hasta Capri. De Ischia me quedo con el museo dedicado al director Luchino Visconti, allí está enterrado. Si te gusta el estilo de sus películas te resultará precioso. Tiene muy pocos visitantes, así que si vas es para ti solo.

Ischia

"Si vas a Ischia se puede cumplir cualquier sueño que tengas y si quieres reconciliarte con alguien debes ir a Ischia".

Foto: iStock

Al igual que los chavales de ‘Los espabilados’, ¿recuerdas alguna escapada así de memorable?

Mi viaje memorable es muy típico: Nueva York fue una ciudad que me marcó mucho. Pero te diría otro destino que visité hace poco: Texel, al norte de Ámsterdam. Es una isla que todo lo que tiene es diferente. En Texel hay un museo de cosas que han encontrado en las orillas. También tienen un zoo de focas sin vista o sin pierna, con animales rescatados. A mí no me gustan los zoo, pero no es el típico zoo. Sí me gustan los lugares donde los animales se pueden recuperar y tener una nueva vida y poder volver a andar. Texel es una isla para ir a recuperarse. Creo que, en realidad, todas las islas son lugares para recuperarse. Y si tuviera que elegir serían Fuerteventura, Menorca, Ischia y Texel. Para mí estas cuatro islas tienen la fuerza y la energía más grandes.

“Todas las islas son lugares para recuperarse”

¿Cuál es el lugar que más te ha impactado visitar?

Uno de los lugares que más me ha impactado fue el campo de concentración de Bergen-Belsen en Alemania. A mucha gente le da miedo visitar campos de concentración de la II Guerra Mundial, pero en Bergen-Belsen no ves nada, solo un enorme césped kilométrico con una cruz en medio. Tal vez sea eso lo que te impacta tanto. No ves barracones como en Auschwitz. Sentí una energía muy linda, de lucha de mucha gente.

Por último, ¿dónde te gustaría escapar cuando la situación se normalice?

Creo que el regreso a la vida normal va a ser una absoluta locura. Al igual que ocurrió con los llamados “locos años 20”, que se vivieron tras la primera pandemia, ahora va a ser todo loquísimo. Todos tenemos ganas de viajar a muchos sitios. Pero si me das a elegir yo volvería a Sorrento, Positano, Amalfi, Capri, Ischia…

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