Cuestionario en modo avión

Anna Castillo: "Me sorprendió que Colonia fuera una ciudad tan animada, colorida y ‘gayfriendly"

La actriz, que estrena la serie ‘La línea invisible’ en Movistar+, comparte los viajes que más le han marcado.

Anna Castillo (Barcelona, 1993) interpreta a una etarra en La línea invisible, la ambiciosa serie sobre el origen de ETA dirigida por Mariano Barroso que se estrena el 8 de abril en Movistar+. Popular por ficciones televisivas como Paquita Salas o Estoy vivo, la ganadora del premio Goya a mejor actriz revelación por El olivo (2017) comparte en esta entrevista sus viajes más apasionantes.

Anna Castillo InStyle

Foto: Cordon Press

Anna Castillo InStyle

¿Qué ciudad elegirías al norte?

La zona del País Vasco. Y el País Vasco francés también, recuerdo haber ido a Biarritz de excursión con mis padres cuando era pequeña. Con La línea invisible también he vuelto al norte. Rodamos en Donosti durante cuatro meses. No es mi ciudad pero le tengo mucho cariño. Estuvimos en muchos pueblos de alrededor, por caseríos perdidos en el monte. Toda esa zona es de una belleza tremenda.

Y al sur, ¿dónde nos llevarías?

A Cabo de Gata, en Almería. Y en concreto a mi pueblo favorito que es la Isleta del Moro. También me gusta mucho la cala de San Pedro a la que se accede en lancha desde la playa de Las Negras.

¿Y al este?

Te diría Barcelona, mi casa. El turismo bajó un poco pero creo que Barcelona va a seguir siendo muy turística siempre, tal vez, demasiado. Me encanta que todo el mundo tenga a Barcelona como referencia pero a veces sí es verdad que es un poco pasarse. Hay barrios que se echan a perder, por ejemplo, tenemos el caso del barrio Gótico que siempre ha sido de gente de barrio y de casas antiguas preciosas, heredadas de familiares, y que se está convirtiendo en un barrio de pisos turísticos para guiris, carísimos

¿Cuál es el último viaje que has hecho al oeste?

Hace dos semanas estuve con unas amigas a Oporto (Portugal). Era la segunda vez que iba y estuvimos cuatro días. Visitamos la Fundación de Serralves que se ha convertido en uno de los museos másguay en los que he estado.

la Fundación de Serralves que se ha convertido en uno de los museos más guay en los que he estado.

¿Qué le dirías a alguien que no tiene entre sus prioridades viajar?

Me parece inconcebible porque viajar nunca te va a decepcionar. Aunque sea una mala experiencia seguro que sacas cosas increíbles. Únicamente por el hecho de saber y de conocer ya te están pasando cosas buenas.

Anna Castillo

Anna Castillo en una escena de La línea invisible

Foto: Movistar +

De las localizaciones en las que has rodado, ¿cuál destacarías?

Las de mi última película, que aun no se ha estrenado, La vida era eso. La rodamos entre Gante, en Bélgica, y Cabo de Gata. A nivel localizaciones me ha parecido una maravilla, por su belleza y por haber podido estar en lugares que me llenaron un poco el corazón. Gante, en concreto, me recordó un poco a Amsterdam. Me pareció una ciudad súper bonita, muy cuidada, con mucho respeto. Una pena que no tuve tiempo de ir a Brujas.

Gante me pareció una ciudad súper bonita, muy cuidada, con mucho respeto...

También serían espectaculares las localizaciones en África del drama Adú, junto a Luis Tosar…

Ese rodaje fue una locura de increíble, toda una experiencia. Estuvimos en Benín, al oeste de África, en Cotonú, donde está el Gobierno; su capital Porto Novo y en Grand-Popo. Me llamó la atención especialmente Cotonú, una ciudad por la que pasan cada día como un millón de personas. Me petó un poco la cabeza el día que fuimos allí a rodar. Grand-Popo fue todo lo contrario: una zona de playas espectacular.

De los festivales de cine que conoces, ¿cuál elegirías por su ubicación?

El Festival de San Sebastián porque a Donosti le tengo mucho cariño. Mi familia paterna es de cerca de Donosti. Mi padre vivió allí durante mucho tiempo y desde pequeña siempre ha habido un vínculo fuerte con el País Vasco. La primera vez que fui al festival a mis padres les hizo mucha ilusión.

Echando la vista atrás, ¿cómo recuerdas tus primeros viajes?

Recuerdo la nieve en Vall de Núria. Cuando era muy pequeña no hacía aún viajes en avión con mis padres y solíamos movernos a lugares cercanos, por la zona de Cataluña. Íbamos hacia el norte, por la montaña y por la Costa Brava. Cuando fui más mayor recuerdo un viaje en coche larguísimo desde Barcelona hasta Florencia (Italia), recorriendo toda la costa francesa, los Alpes italianos y Austria. Estuvimos como dos semanas de viaje y fue toda una experiencia.

Valle Nuria

La Vall de Nùria, uno de los destinos de la infancia de la actriz. 

¿Y alguna escapada adolescente memorable?

A los 18 años hice mi primer viaje con mi mejor amigo, Iñaki. Él cumplía los 18 y le regalaron un viaje a Berlín al que podía llevarse a alguien, así que nos fuimos juntos. Esa vez hicimos mucho turismo, nos tatuamos en plan locura, cómo no (risas). Pero no vivimos mucho la ciudad. Luego volví a Berlín durante tres días con la película El olivo y fue diferente. Me lo pasé muy bien porque estuvimos con gente de allí. Había un cine de verano en un parque gigante en el que proyectaron la película. Esa imagen la tengo marcada.

¿Qué recuerdas del rodaje de El olivo en Alemania?

Rodamos en España, en Castellón, San Mateo y otros pueblos de la zona, y en Alemania, en Dusseldorf y Colonia. Me gustó Colonia más que Dusseldorf que me pareció una ciudad más industrial y tecnológica. Colonia la recuerdo como una ciudad muy animada y colorida, muy “gayfriendly”. Me dijeron que era la ciudad donde se hacía el orgullo en Alemania. Vi mucho barrio decorado y me sorprendió que Alemania fuera así.

¿Cuál será tu próximo destino?

Mi próximo viaje lo haré dentro de un par de meses, será fuera de España por un rodaje, pero es top secret, aún no me dejan confirmar de qué proyecto se trata.

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