Ariadna Gil: "Península Valdés fue el viaje más corto y maravilloso que he hecho en mi vida"

La actriz protagoniza la película 'Solo una vez', que llega a los cines el próximo 11 de junio.

Su nombre basta para presentarla. Porque Ariadna Gil (Barcelona, 1969) es historia del cine español. Desde que el director catalán Bigas Luna nos la descubriera en Lola (1986). Desde que Emilio Martínez-Lázaro afianzara su talento con Amo tu cama rica (1991). Desde que Fernando Trueba la encumbrara con un  personaje inolvidable en Belle Époque (1992). Ella se llevó el Goya y la cinta, el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Ocurrió entontes lo inevitable: el cine se puso a sus pies y ella aglutinó títulos como Los peores años de nuestra vida, Antártida, Malena es un nombre de tango, Libertarias, Lágrimas Negras, Obra maestra, El embrujo de Shangai, Soldados de Salamina, Alatriste, El laberinto del fauno, Sólo quiero caminar o El baile de la Victoria. Hasta ha habido alguna una cinta extranjera, como la americana Appaloosa.

 

Ya en otro escenario, el del teatro, desde que Mario Gas la reclamara en 2010 para Un tranvía llamado deseo, la actriz se ha convertido en una habitual de nuestras tablas con sólidos montajes como Viejos tiempos, Jane Eyre, Vania o El dolor, al tiempo que ha ido dosificando sus últimas apariciones en la gran pantalla. Ahora, la película Solo una vez –basada en la obra de teatro homónima de Marta Buchaca y dirigida por el debutante Guillermo Ríos– la trae de vuelta al cine, en esta ocasión, en las carnes –difíciles– de una tearapeuta de violencia machista. Como la actriz, en el plano personal, desea regresar siempre que puede a La Garrotxa. O al mar de su Barcelona natal, lo primero que buscan sus ojos cuando se escapa allí. En Argentina transcurrió el viaje más breve y especial de toda su vida. Fue durante un fin de semana, en el descanso de un rodaje y con una amiga. Para Ariadna Gil, Mongolia representa un destino soñado. Porque el suyo es un corazón viajero.

Ariadna Gil

Ariadna Gil

Cada trabajo, cada película es un viaje en sí mismo. ¿Adónde te ha llevado el que has hecho con Solo una vez?

Rodamos la película en Tenerife, en Santa Cruz, y los actores estábamos alojados en La Laguna, una ciudad muy bonita. Tenerife es una isla maravillosa donde conocí playas, bosques, faros, pasé vértigo subiendo por carreteras imposibles y viví el último Carnaval antes de la pandemia. Este rodaje ha sido un viaje intenso y complejo compartido con Álex García y Silvia Alonso, unos compañeros excepcionales.

En la cinta, das vida a Laura, una psicóloga del servicio de atención a las mujeres que sufren violencia de género. ¿Cuál ha sido la mayor complicación, el reto de interpretar a este personaje?

El reto era lograr que la tensión y la angustia que sufre el personaje fuera afectando a su labor profesional de una forma sutil. Mostrar a una terapeuta competente y comprometida con lo que hace, que, al estar expuesta a una amenaza, ve afectada su capacidad profesional y sus principios.

¿Hacen falta más proyectos como este? ¿Más películas que reflejen graves problemáticas actuales que afectan, sobre todo, a la mujer?

Pienso que el cine, como cualquier expresión artística, puede reflejar la realidad, hacer pensar, conmover durante un tiempo y, en el mejor de los casos, modificarnos. Me parece importante hablar de este tema, visibilizar este problema que sufren tantísimas mujeres. Hay que proteger y tratar a las mujeres que sufren violencia machista, a los hijos, poner todos los recursos posibles para que cambien los comportamientos machistas mediante la educación, sobre todo. Ofrecer más medios y a más gente que se ocupe de este terrible problema que está tan enraizado en la sociedad.

Península Valdés

Tu profesión de actriz implica un movimiento constante, dentro o fuera de nuestras fronteras. ¿Recuerdas algún lugar fascinante descubierto a raíz de un rodaje?

Rodando en Argentina Nueces para el amor, una amiga y yo nos escapamos un fin de semana a la Península Valdés. Allí vimos ballenas australes pasando a nuestro lado desde una barca, estuvimos en una playa rodeadas de cientos de pingüinos, y nos emborrachamos mientras salía la luna llena más bonita que he visto en mi vida. ¡Fue el viaje más corto y maravilloso que he hecho en mi vida!

En Península Valdés vimos ballenas australes pasando a nuestro lado desde una barca, estuvimos en una playa rodeadas de cientos de pingüinos, y nos emborrachamos mientras salía la luna llena más bonita que he visto en mi vida.

Naciste en Barcelona, pero llevas toda la vida en Madrid. ¿Qué adoras de cada una de estas ciudades? ¿Hay algo que eches de menos de Barcelona?

Sigo maravillándome con los cielos de Madrid, con los atardeceres, las nubes, el azul claro y limpio. Lo que más me gusta es caminar por el centro, porque en pocos kilómetros parece que cambias varias veces de ciudad. En Barcelona, busco el mar en cuanto llego, camino también por los lugares por los que he pasado toda la vida y, aunque es una ciudad que ha cambiado muchísimo, sigo sintiendo que llego a mi casa. Viajo mucho entre las dos ciudades y solamente echo de menos a los amigos y familia que tengo en cada una.

Cielos de Madrid

"Sigo maravillándome con los cielos de Madrid, con los atardeceres, las nubes, el azul claro y limpio".

¿Cómo de grande es tu espíritu viajero?

Me gusta mucho viajar, volver a lugares que ya conozco, enseñárselos a amigos y pasar temporadas lo más largas posibles para imaginar que vivo allí durante un tiempo.

Tocan nuestros 4 puntos cardinales. Si ponemos rumbo al norte, ¿adónde nos llevas?


A San Sebastián.


¿Y mirando al sur?

A Madagascar.

Toca el este. ¿Qué destino eliges?

Italia y Grecia. No puedo elegir uno.

¿Y el oeste? ¿Algún lugar favorito?

Sin duda, Ciudad de México.

CDMX

Al oeste me quedo con Ciudad de México 

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¿Tu souvenir más querido de cuantos tienes en casa?

Una caja pequeña de mimbre que tenía bombones y que me acompaña desde hace 30 años, ahora con lápices dentro. ¡Venía de París!

¿El plato más impresionante que has descubierto viajando?

Te digo dos. Unos espaguetis con sardinas en Palermo y unas alcachofas en Roma.

¿Tu viaje-sueño pendiente?

Ir a Mongolia.

¿Algún lugar al que siempre deseas volver?

A La Garrotxa. ¡Siempre!

Y la pregunta obligada: ¿por qué viajas?

Porque no sé con lo que me voy a encontrar…

Vijo porque no sé con lo que me voy a encontrar…