7 años en La India... o menos

Así es el mejor retiro de ayurveda y yoga del mundo

Un viaje en busca de la felicidad que empieza como un periplo y acaba muy cerquita del Nirvana.

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No resulta fácil llegar hasta Ananda, nadie dijo que alcanzar el Nirvana lo fuera. El panorama de bienvenida tras un vuelo de apenas una hora de Delhi a Rishikesh, conocida como la capital mundial del yoga, no resulta muy alentador tras recorrer una eterna carretera repleta de curvas que ganan altura en cada giro, pero el vertiginoso mal trago merece la pena. El complejo Ananda es uno de los centros de salud más alabados de la India y una autoridad internacional en todo lo relacionado con disciplinas como el yoga y el Ayurveda. Namasté.

Ubicado en las estribaciones de la cordillera del Himalaya, Ananda Spa se encuentra en una enorme finca que rodea el palacio del siglo XIX del maharajá Tehri Garhwal, un espacio cobijado entre impresionantes montañas y que cuenta con privilegiadas vistas de la ciudad de Rishikesh y del serpenteante río Ganges.

Ananda in the Himalayas

Como auténticos maharajás

Foto: Ananda

Todo es prístino y tranquilo, puro y natural, casi tanto como los materiales nobles de los que se compone el bellísimo palacio, auténtico corazón del complejo. No es complicado divisar monos que saltan de copa en copa por los árboles de la propiedad, ni tampoco exuberantes jardines patrullados por pavos reales. El solo hecho de estar aquí ya resulta relajante.

Dress code Yoga

Tras la belleza del palacio y lo exótico de la propiedad (esto es la India), otra de las escenas que más llama la atención dentro de Ananda es su código de vestimenta. Aquí todo el mundo viste un kurta blanco que, aunque no es obligatorio usar, el huésped encontrará en su habitación nada más llegar y que se puede reemplazar cuantas veces se desee. Tampoco nadie en Ananda tiene la obligación de seguir un régimen de salud específico, pero para la mayoría de los visitantes la experiencia de Ayurveda y de yoga del complejo es el atractivo central, y el motivo de visita de prácticamente el 100% de sus huéspedes.

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Con el kurta puesto, todo resulta (aún) más auténtico

Foto: iStock

Quien viene a Ananda, busca bienestar. La temática central del hotel es el Ayurveda, una disciplina que afirma que estamos compuestos por tres elementos: Vata, Pitta y Kapha. Si dichos elementos no aparecen representados de manera uniforme (generalmente es así en todos los humanos, qué le vamos a hacer), nuestro organismo no funcionará como debe, o lo que es lo mismo, en su máxima plenitud. La práctica ayurvédica busca identificar cualquier desequilibrio en esos doshas de un individuo, y, a través de tratamientos y modificaciones en la dieta (generalmente la carne, el alcohol y los lácteos están prohibidos), poder establecer un equilibrio completo entre el cuerpo y el alma.

Un check in ayurvédico

La clasificación (se puede ser Vatta, Pitta o Kapha) de los huéspedes de Ananda se hace tras el registro en el hotel, en la primera consulta. Pero aquí no hay análisis de sangre ni se toma la presión arterial; la consulta es informal y dialogada, más de hábitos diarios (propensión al estrés, hábitos de sueño, etc.), gustos o debilidades que de agujas y aparatología. Con esa evaluación, el equipo de Ananda desarrolla un programa de tratamiento personalizado que busca equilibrar la composición de los elementos y que, en su gran mayoría, se lleva a cabo en el spa del recinto.

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La estética del equilibrio

Foto: iStock

Este edificio repleto de velas y aromas de bienestar cuenta con 24 salas de tratamiento, instalaciones de hidroterapia, piscina al aire libre, sauna, salas de vapor, gimnasio y más de 80 tratamientos corporales y de belleza siguiendo las más pulcras terapias ayurvédicas tradicionales.

Yoga, los Beatles y la espiritualidad

Corría el año 1968 cuando los Beatles llegaron hasta Rishikesh, y más concretamente hasta el ashram (lugar de meditación y enseñanzas) de Maharishi Mahesh Yogi (hoy en completo abandono y prácticamente engullido por la selva, aunque se puede visitar), para un curso de formación en meditación trascendental que alteraría para siempre la vida de esta ciudad del Himalaya. Al parecer, también alteraría la de los cuatro de Liverpool, pero eso es otra historia.

Mucho ha llovido desde entonces hasta hoy, y con el paso de los años, Rishikesh ya no es solo un lugar de hippies y mochileros, sino que esta ciudad mística y colorida se ha hecho un nombre por sí misma como la capital del yoga en la India… y en el resto del mundo.

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Se respira mística en cada rincón de Rishikesh

Foto: iStock

Al igual que no hace falta saber de yoga para viajar a Rishikesh, tampoco es necesario haberlo practicado para seguir el programa de Ananda. Aquí los excepcionales profesores locales dirigen las clases grupales adaptándose a todos los niveles, y también hay clases privadas disponibles para quien quiera convertirse en alumno avanzado. Los programas de yoga de Ananda se centran en las tradiciones clásicas arraigadas en el yoga Hatha, que, según la leyenda, fue fundado por la deidad hindú Shiva.

Para ellos no existe otro tipo de yoga que no sea Hatha y modalidades como Kundalini, Vinyasa, etc., son disciplinas surgidas del Hatha cuya popularidad se mira de reojo en Ananda. La meditación y los ejercicios de respiración pranayama son otro de los tótems del programa de bienestar, pensado para occidentales estresados que viajan hasta la India busca de una ansiada paz.

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Bien alto: Oooommmmm

Foto: iStock

Fuerza, elasticidad, capacidad pulmonar, perfeccionamiento postural o dominio de cuerpo y mente son algunos de los numerosos beneficios que se obtienen del yoga, una práctica que se realiza a través de asanas (posturas), respiración yóguica (pranayama) o mudras (gesto que se realiza con las manos y que es considerado sagrado según la tradición yogui). El camino a la perfección en el yoga es complicado, aunque hay que confesar que en Ananda tratan de ponerlo lo más fácil posible, aunque eso cueste algún que otro tirón en la espalda. Ay, el Nirvana...

Pasar hambre por una buena causa… o no

Además del yoga y los tratamientos (indulgentes masajes y terapias que elevan al huésped a un plano muy poco terrenal), la alimentación es una parte fundamental en cualquier programa elaborado por Ananda. Cada huésped dispone de un menú personalizado dependiendo del tipo de dosha (Vata, Pitta o Kapha) en el que hayan sido clasificados. Aquí la cocina es excelente, sobre todo porque se trata de una cocina natural con productos de proximidad y mínima invasión en su cocción, pero en ocasiones puede resultar escasa, más aún si lo que tenemos en mente es el festival de porciones, colores y sabores que supone la gastronomía india.

El menú está compuesto por un entrante, dos segundos a elegir, un postre y las consiguientes calorías con las que cuenta cada plato, y por supuesto en estos menús no está incluido (ni recomendado) el consumo de alcohol. Pero no hay que derramar lágrimas todavía, ya que para aquellos que lo deseen, Ananda también cuenta con una carta donde se ofrecen deliciosas especialidades tanto indias como occidentales y asiáticas, donde cobran vida indulgentes curris, una variedad de postres con bien de chocolate y botellas de vino a gogó.

El hogar de Oprah Winfrey

Las 75 habitaciones y suites de Ananda ocupan una estructura diferente a la del restaurante, la del spa y al palacio, y está construida en una ladera con vistas al río Ganges y a Rishikesh, envuelta casi siempre en una eterna niebla. Las estancias son neutrales y discretas, y no hay nada destacable en ellas salvo su comodísima cama y su enorme bañera, donde apurar aún más la relajación a base de velas y sales aromáticas.

El hotel también cuenta con tres villas privadas, cada una con piscina, decoradas de forma más esmerada, y aunque desde la propiedad ni confirman ni desmienten, es seguramente aquí donde se alojan sus huéspedes más ilustres en busca de aún más privacidad; Oprah Winfrey o Heidi Klum entre ellos. Lo que no es habitual es alojar a huéspedes en el palacio, pero siempre se puede reservar la gran suite virreinal en dicho edificio, que también alberga el área de recepción de Ananda, un salón de té (God save the Queen), una sala de billar, biblioteca y diferentes espacios para clases en grupo.

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Buenos (y equilibrados) días

Foto: iStock

… y de la espiritualidad

Ananda ofrece la oportunidad a cada huésped de bajar hasta Rishikesh para acudir a la famosa ceremonia nocturna de Ganga Aarti a orillas del río Ganges. La bulliciosa ciudad es un destino popular para los amantes del yoga y la espiritualidad y es aquí cuando, justo durante la puesta de sol, lugareños, jóvenes monjes y turistas se reúnen en el Pamarth Niketan Ashram, donde escalones de mármol, todavía cálidos por el sol de la tarde, conducen hasta el mítico Ganges y su diosa Ganga. El resultado es un mix imposible de culturas, sonrisas, cantos, incienso, y fuego, ya que un aarti es un ritual que usa el fuego como ofrenda a esta diosa que cuida y vela por el bienestar de sus fieles. Algo que, precisamente, tiene mucho en común con Ananda.

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