Adiós a las inundaciones

Así funciona Mose, el proyecto para frenar el 'acqua alta' en Venecia

Por primera vez en la historia, el aumento de la marea no inundó la ciudad de los canales.

La mañana del pasado 3 de octubre Venecia se despertó con el habitual sonido de las sirenas que alertan de la subida de la marea, el fenómeno conocido como acqua alta. Sin embargo, ese día fue distinto: por primera vez, en una previsión máxima de 125 centímetros, no se inundó San Marcos. ¿El motivo? La puesta en marcha del sistema de diques Mose, que consiguió frenar la subida del agua en la laguna, alcanzando solo los 70 centímetros.

Venecia

Plaza San Marcos

Este era el aspecto de Plaza San Marcos el día 3 de octubre de 2020. 

Foto: Cordon Press

"Hoy es un día histórico, estamos esperando, pero estamos contentos. Ahora hay solo 70 centímetros de desnivel con un siroco fuerte. Estamos satisfechos", expresó el alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, en su primera intervención tras la inauguración. Fue una prueba piloto del proyecto Mose, que no estará totalmente finalizado hasta diciembre de 2021.

La puesta en marcha: así funciona el Mose

A las 8:35 de la mañana, los venecianos vieron cómo empezaba a levantarse el enorme sistema de diques mecánicos, unas compuertas amarillas ancladas a una construcción de hormigón en el fondo de la laguna que se activan por un sistema de software. Fue necesaria una hora y 17 minutos para que las 78 compuertas de unas 300 toneladas y 60 metros se erigieran completamente en las tres entradas de la laguna (Malamocco, Lido y Chioggia) para crear una barrera entre esta y el mar. Las imágenes fueron ilustrativas y evidentes: mientras a un lado de los diques el agua se movía con fuerza, al otro permanecía tranquila.

"La prueba salió bien. Apreciamos una diferencia consistente entre la altura del agua de la parte defendida por el Mose y la que no lo está", explicó en el acto de presentación la concejala de Obras Públicas Cinzia Zincone. Por su parte, el Centro de Mareas de Venecia hizo un comunicado que aclaraba: "dentro de la Laguna de Venecia la marea no sube".

El 3 de octubre, el sistema de diques se levantó del mismo modo que Moisés alzó sus brazos para separar las aguas del Mar Rojo. O, al menos, esta es la alegoría que quisieron plasmar con el nombre de Mose: Moisés en italiano y acrónimo de Módulo Experimental Electromecánico.

Mose

Foto: Cordon Press

La prueba piloto generó mucha expectativa, pero también supone el punto y aparte de una historia que lleva años sacudiendo Venecia. El sistema de diques, que empezó a construirse en 2003 bajo la presidencia del Consejo de Ministros de Silvio Berlusconi, tenía un coste estimado de 7.000 millones de euros y debía haberse inaugurado en 2016, pero los retrasos, sobrecostes y juicios por corrupción retrasaron ese momento.

"Se gastó mucho dinero. Hubo controversia y escándalos, pero si miramos la obra desde el punto de vista del interés público, tenemos que estar a favor de la decisión de acabarlo”, dijo el Presidente del Consejo de Ministros de Italia, Giuseppe Conte, tras visitar Venecia el 3 de octubre. Unas declaraciones que evidencian toda esta polémica y las diferentes posturas de la población local ante el proyecto Mose.

Una mirada al pasado y al futuro

Mose se ha puesto en marcha un año después de las fuertes inundaciones que sufrió en noviembre de 2019, cuando la marea alcanzó los 187 centímetros, y 54 años más tarde del inicio del debate para solucionar las inundaciones anuales que sufre. Tras la extraordinaria marea del 4 de noviembre de 1966, que alcanzó los 194 centímetros y conocida como "acqua granda", se puso sobre la mesa la necesidad de salvar Venecia.

Año tras año, entre otoño e invierno, la ciudad de los canales suele vivir en una constante disputa con el acqua alta, fenómeno que se da a partir de los 80 centímetros a causa de factores astronómicos como la atracción de la Luna y de agentes meteorológicos como fuertes lluvias y vientos que afectan la marea, sin dejar a un lado el aumento del nivel del mar causado por el cambio climático. De hecho, los estudios alertan que el calentamiento global agravará todavía más este fenómeno.

Los picos más altos suelen darse en noviembre, mes en el que estaba previsto el simulacro del Mose. Sin embargo, en octubre "hemos tenido trombas marinas en media Italia, incluso frente a las costas venecianas, un fenómeno que suele ocurrir en mayo o junio" explica Alvise Papa, director del Centro Maree, al periódico Corriere del Veneto. Y añade que las tormentas siroco del pasado fin de semana suelen ser un fenómeno de finales de otoño. "Sin duda, una señal del cambio climático", concluye.

Venecia

Al día siguiente, tras la prueba, los ciudadanos volvían a andar por las pasarelas que se colocan en la ciudad cuando sube la marea.

Foto: iStock

Salvemos Venecia: un objetivo, distintas perspectivas

Es precisamente el cambio climático uno de los principales aspectos de discusión entre los venecianos en relación al acqua alta, y más teniendo en cuenta las graves consecuencias que tiene la subida del nivel del mar en la isla. El proyecto Mose permitirá frenar la subida de la marea y mantener lugares como la plaza de San Marcos y su basílica, uno de los lugares más afectados por el fenómeno dado el bajo nivel del suelo, lejos del agua. "La Basílica está seca. Es la primera vez y es un hecho muy importante", expuso el responsable principal del mantenimiento de San Marcos, Carlo Alberto Tesserin.

Parece que el patrimonio y las calles de Venecia estarán más tranquilas. Para la estudiante de Bellas Artes Chiara M., "es un día muy importante y tras tantas idas y venidas, hay que celebrar los beneficios que el Mose llevará a la ciudad". Por su parte, el estudiante de historia contemporánea Lorenzo D.M. demanda un proyecto serio para su ciudad y lamenta el retraso de las obras del Mose que, de haberse acabado antes, "habrían evitado desastres como el del noviembre pasado. Además, varias investigaciones demostraron que existían intereses sucios, así como problemas técnicos que impidieron que el proyecto se llevara a cabo en menos tiempo. Parece que al final ha funcionado, y espero que siga siendo así".

Por otro lado, el músico Lorenzo Battistel, miembro del grupo veneciano Queen of Saba, expone que "si el nivel del mar aumenta año tras año a causa del cambio climático, o se mantienen los diques siempre subidos o hay que pensar otro sistema, porque el Mose no lo aguantará". Un argumento ligado al del Comité No Grandi Navi y al de los ecologistas, que defienden que cuando las compuertas están escondidas, afectan negativamente al ecosistema de la laguna.

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