Proeza en la Gran Manzana

Así se duerme en la habitación más cara de Nueva York

Aman New York sacude la hospitalidad de lujo mundial abriendo un oasis urbano en pleno Manhattan y posicionándose como el nuevo icono de diseño en el ámbito de la hotelería. A priori, aquí no hay nada que objetar.

¿Es posible que la ciudad más caótica, rápida y despiadada del mundo acoja toda una proeza de la ingeniería de diseño, el relax y el equilibrio? Aman New York es la prueba de que es posible, aunque habrá que esperar aún un tiempo para saber si, además de posible, funciona. Y si lo hace será gracias a la sutil yuxtaposición de muchos contrastes (viejo y nuevo, este y oeste, natural y artificial, e incluso fuego y agua) para crear lo que parece una paradoja: un santuario urbano en pleno Manhattan. Necesario o no, esta es la verdadera esencia de Aman New York: desde el momento de la llegada, ya sea en el impresionante atrio de doble altura en el piso 14 o en la entrada a pie de la calle 57, cada detalle del diseño contribuye sin esfuerzo al aura de calma de Aman New York.

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Aman New York, USA - Exterior, Garden Terrace 37615. La paradoja hotelera

Foto: Aman New York / Exterior, Garden Terrace

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La paradoja hotelera

Muy privado, muy discreto, muy silencioso y, por supuesto, muy lujoso. Es la primera impresión que se percibe en los aproximadamente 30 pasos que el huésped debe dar por el hall del edificio Crown Building, construido en 1921, hasta llegar al ascensor que conduce al nirvana hotelero que arranca en la planta 14. Ubicado en la esquina de la Quinta Avenida y la calle 57, el Crown Building es un emblema en la Gran Manzana, además de uno de los mejores ejemplos de arquitectura Beaux-Arts de la ciudad.

Pero antes de acceder hasta la planta 14, hay que entender que respetar el legado histórico del Crown Building fue clave para el proceso de diseño desde el principio. Y se nota. Encarnando el esplendor de la Edad Dorada de Estados Unidos, el edificio fue diseñado por Warren & Wetmore, los influyentes arquitectos de Grand Central Station y Helmsley Building. Construido en 1921 en la esquina de la calle 57 y la Quinta Avenida, su exterior neoclásico, los detalles del Renacimiento francés y la torre estilo castillo lo convierten en uno de los mejores ejemplos de la arquitectura Beaux-Arts en América del Norte en la actualidad. Primer hogar del Museo de Arte Moderno de 1929 a 1932, el diseñador de iluminación Douglas Leigh recibió el encargo de dorar e iluminar su asombrosa aguja ornamental con 30 galones de oro líquido. La delicadeza y la consideración con la que se trató la historia del Crown Building cuando Aman y Denniston emprendieron la restauración y conversión épica del edificio es de alabar.

Aman New York, USA - Accommodation, 5th Avn Junior Suite, Twin beds 37148. Planta 14, el Nirvana

Foto: Aman New York / Accommodation, 5th Avn Junior Suite, Twin beds

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Planta 14, el Nirvana

Inspiradas en la arquitectura aireada y el fluir continuo, las 83 suites son el sanctasanctórum de la propiedad, y todas ellas son fieles a la filosofía Aman de ofrecer espacios amplios, elegantes y cálidos, algo de lo que Aman Nueva York va sobrado. Una de las cosas que más llama la atención de estas habitaciones de entre 72 y 257 metros cuadrados es, además de sus chimeneas, la ausencia total de ruido, aunque en realidad esto puede replicarse a casi cualquier rincón del hotel. Tanto, que la experiencia puede resultar hasta un tanto religiosa aupada por el minimalismo que impera en casi cualquier rincón de la propiedad.

Los huéspedes también pueden ajustar el estado de ánimo a través de la iluminación gracias a la hilera de paneles de papel de arroz dispuesta entre el pasillo y el baño de las habitaciones. Si se decide abrirlas asoma el opulento baño de cada suite, con su bañera ovalada independiente, ducha de mármol tipo lluvia y tocadores dobles.

Y a pesar de que cada espacio de Aman New York ha sido pensado cuidadosamente para mejorar la experiencia del huésped y proporcionar un sentido de lugar, también lo es dentro de las lujosas paredes del hotel resulta complicado percibir la ciudad de Nueva York; tal vez la sombra de Aman sea demasiado alargada.

Aman New York / Spa & Wellness, Pool. El colmo de la serenidad

Foto: Aman New York / Spa & Wellness, Pool

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El colmo de la serenidad

Las áreas públicas de Aman New York, desde su Aman Spa de tres pisos y 2.300 metros cuadrados, hasta sus dos restaurantes, a los que solo se puede acceder si eres huésped o socio de Aman Club, son igualmente un triunfo del diseño. Lo han logrado: han sido capaces de crear un destino en sí mismo dentro del mismísimo Crown Building.

El concepto de ‘oasis urbano’ que la propiedad tanto se esfuerza por destacar alcanza su máxima expresión en el spa, un enorme centro de bienestar que se extiende lo alto por tres plantas (de la nueve a once). Una vez superado el stendhalazo inicial y las ganas de fotografiar desde cualquiera de sus ángulos la piscina más fotogénica de Nueva York, lo ideal es nadar en ella o bien dejarse caer en una de las tumbonas, acompañadas por una hilera de chimeneas en otro juego de elementos, en este caso de fuego y agua.

Otra de las delicias propias de Aman es su oferta de tratamientos y masajes en la que el enfoque del bienestar incluye una cuidadosa integración de metodologías orientales y occidentales: aquí se puede optar por un una estancia en una cámara de crioterapia hasta dejarse seducir por otras fórmulas más tradicionales, como una exfoliación con sales naturales o formas de tratamiento más tradicionales, como la acupuntura o un masaje a base de aceites orgánicos creados por la propia marca.

Aman New York / Tagliolini. Comer, beber, bailar

Foto: Aman New York / Tagliolini

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Comer, beber, bailar

Comer, beber y bailar y hacerlo de forma sublime está garantizado en Aman New York, aunque para ello haya que pagar el peaje de estar alojado o ser miembro del club (solo el club de jazz tiene acceso libre). Los desayunos, los almuerzos y las cenas se sirven en Arva, dirigido por el chef Dario Ossolo, quien aterriza presto en Manhattan procedente Aman Venecia. Italia en el plato es el objetivo, cumplido, de este restaurante que solo utiliza ingredientes locales producidos entre 50 y 100 kilómetros a redonda. El restaurante cuenta con una espléndida terraza dividida en varias zonas, desde un área de asientos al aire libre hasta un Bar Lounge, que por si fuera poco cuenta hasta con vistas a la Quinta Avenida.

El restaurante japonés Nama ha sido la última apertura dentro de este santuario de mimos y buen hacer. Su oferta gastronómica está centrada en la verdadera experiencia omakase, algo de lo que se encarga su chef japonés, que cuenta con tres estrellas Michelin en el Aman de Tokio.

Abierto al público pero bajo estricta reserva, el Club de Jazz, al más puro estilo speakeasy, es un local subterráneo dirigido por el virtuoso músico Brian Newman (actual director del espectáculo de jazz y piano en la residencia de Lady gaga en Las Vegas). Aquí la diversión, y los excelentes martinis de su bar, están más que asegurados. Todo el mundo sabe que lo que pasa en Nueva York, se queda en Nueva York.

Aman New York / Accommodation, Premier Suite. Aman (do) el arte

Foto: Aman New York / Accommodation, Premier Suite

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Aman(do) el arte

En un nuevo guiño a las raíces de la marca, cada suite también cuenta con un mural de arte a gran escala inspirado en la obra maestra del siglo XV Pine Trees (Shōrin-zu byōbu) de Hasegawa Tōhaku. La pieza captura a la perfección su eminente influencia anterior al periodo Edo y es un homenaje a Tōhaku, impresa en delicado papel de arroz y que se extiende por las paredes como un punto focal cautivador.

Otras obras de arte destacadas encargadas exclusivamente para Aman New York incluyen el gran lienzo de fibra natural Joseph Borde pintado con pigmentos naturales japoneses, tinta, cúrcuma, jengibre y azafrán que contrasta con la pared de piedra martillada en el vestíbulo del ascensor del piso 14. El mostrador de llegadas de la calle 57 descansa debajo de una obra maestra modelada a mano y secada al sol por el artista brasileño Domingos Totora. Por si fuera poco, también está la serie de esculturas gigantes de papel y bambú inspiradas en linternas orientales que flotan entre cuatro columnas de piedra en el atrio del piso 14 creado por Peter Gentenaar.

Aman New York