¡Sí, es posible!

Así se mide (y se reduce) la huella ecológica viajera

Porque viajar no tiene por qué destruir el planeta.

Maya Bay

Foto: iStock

Bici Amsterdam

Miles de viajeros que han visitado Tailandia en el último año se han quedado desconsolados por no poder pisar una de las playas más paradisíacas del Mar de Andamán, la famosa Maya Bay. ¿La razón? Está cerrada indefinidamente al público por trabajos de recuperación de sus deteriorados corales.

Lo mismo pasó el año pasado en Filipinas, donde el gobierno decidió cerrar la isla de Boracay, a la que su propio presidente calificó de “cloaca”. Y en Europa, las Islas Feroe permanecerán cerradas al turismo durante un fin de semana este mes de abril. Los países ya no quieren atraer turismo de masas, quieren, o mejor dicho necesitan, turismo de calidad, turismo comprometido con el cuidado de sus ciudades, sus montes y sus costas, y dispuestos a respetar, conocer e impregnarse de su cultura.

Feroe vacía

Destinos como Islas Feroe están tomando medidas para limpiar la isla de turismo masivo. 

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¿La solución es dejar de viajar? No. Nadie en su sano juicio renunciaría a ello. Es tan fácil como cambiar hábitos y viajar de forma sostenible. El primer paso para el turista responsable es el de medir y reducir su huella ecológica viajera. ¿Cómo? Muy fácil. Aquí van algunas pautas a tener en cuenta:

  1. TRANSPORTES SOSTENIBLES
    Es importante contabilizar los medios de transporte utilizados durante el viaje. Hay que intentar, siempre que sea posible, optar por opciones no contaminantes: ir a pie, en bici o en vehículo eléctrico. Y para los desplazamientos largos, siempre es mejor el tren. El avión es el medio más contaminante de todos y supone el 8% del total de emisiones mundiales.

    Bici Amsterdam

    En caso de duda, mejor en bicicleta. 


  2. ALOJAMIENTOS CONCIENCIADOS
    A la hora de escoger el alojamiento, mejor si es eco-friendly. Hay que plantearse de qué manera ese alojamiento gestiona sus residuos y controla su consumo. Es importante no abusar del consumo de agua ni derrochar alimentos y contribuir también al reciclaje.

  3. ¡NO A LOS PLÁSTICOS!
    El mayor enemigo de los mares y océanos, el plástico, está presente en todos lados. Una sola botella de agua puede tardar hasta 500 años en degradarse. Hoy hay muchas alternativas al plástico, como las botellas de acero inoxidable o las bolsas de tela, entre otras.

    El consumo de plástico es fácil de medir. Al adquirir cualquier producto que tenga plástico, como una chocolatina, o una botella de agua, se anota en una lista y al final del viaje se contabiliza todo lo consumido.

  4. EXCURSIONES QUE SÍ
    Al contratar una excursión es recomendable optar por hacerlo con empresas sostenibles o ecoturísticas, que se preocupen por el cuidado del lugar y el respeto a sus formas de vida. En esta línea, cada vez hay más destinos que certifican a las compañías con un sello que garantiza el cumplimiento de unos mínimos. Solo hay que buscarlo e informarse al respecto antes de salir de viaje.

  5. DESCARTAR LAS PRÁCTICAS IRRESPONSABLES CON ANIMALES
    El turista responsable es aquel que evita también participar en actividades en las que explotan a los animales, perturban sus hábitats naturales, los tienen en cautividad y los utilizan con fines turísticos.

    Gorila libre

    Los animales, mejor en libertad 

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  6. MEJOR PRODUCTOS LOCALES
    Hay que apoyar la economía del lugar, priorizando los negocios locales frente a las grandes multinacionales. Esto supone, entre otras cosas, apostar por la compra de artículos elaborados en destino ahorrando la contaminación que conlleva el transporte de las importaciones.

Una vez concluido el viaje, ya de vuelta en casa, es importante repasar esta lista y medir la huella ecológica. El objetivo es ver en qué medida se puede mejorar la próxima vez. Todo lo que haga cada turista cuenta, por insignificante que parezca.

Cada sitio deja una huella en el viajero... los recuerdos de ese atardecer mágico, de esa aventura vivida, de la gente conocida por el camino o de aquella deliciosa comida. Pero ese viajero también deja huella en el lugar. El desafío, ahora, es que esa estela sea solo positiva.

Artesano Marruecos

Siempre es mejor apostar por la artesanía local que evita emisiones contaminantes e incentiva la economía del lugar. 

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Turismo sostenible

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