Según dermatólogos y 'beauty freaks'

Así será el neceser de viaje post COVID-19

La nueva normalidad también traerá consigo un cambio en el equipaje con la higiene como protagonista.

Meses después del comienzo de la crisis del coronavirus, los viajeros vamos poco a poco familiarizándonos con la forma en la que debemos protegernos en los próximos viajes, lo que implica desplazamientos en aviones, trenes, el uso de espacios públicos como los hoteles y los aeropuertos y, en definitiva, la exposición a otros viajeros y usuarios de estos servicios. La nueva normalidad va a implicar, además, un ejercicio de adaptación de la rutina de belleza, tanto dentro como fuera de casa, que puede verse afectada por más nuevas normalidades, como llevar mascarilla durante un periodo de tiempo prolongado o el uso de geles desinfectantes que acaban deshidratando la piel.

Neceser

Bodegón cosmético

Ni la propia OMS ni los profesionales sanitarios o epidemiólogos saben aún cuánto tiempo puede permanecer viva la Covid-19 en ciertos materiales, por lo que resultará inevitable que durante los viajes nos vamos a ver obligados a reforzar las precauciones frente al virus. Lo que sí sabemos hoy por hoy es que la Organización Mundial de la Salud estima el tiempo de supervivencia del coronavirus es de unas pocas horas a varios días, dependiendo de varios factores, como el tipo de material, la temperatura del aire y la humedad. De ahí que la higiene sea fundamental en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana, pero sobre todo durante los desplazamientos.

Objetivo: cuidar la piel

Para ahondar un poco más en cómo puede verse afectada nuestra piel en la era post coronavirus sometida, además, a las inclemencias de la falta de humedad de las cabinas de los aviones o los cambios de temperatura drásticos, la Doctora Olivia López-Barrantes, profesora de Dermatología en la Universidad Europea y FEA de Dermatología en el Hospital Universitario Infanta Sofía, responde. “No es que nuestra piel pueda sufrir algún cambio, es que ya muchas personas lo están sufriendo ahora mismo. Por ejemplo, el uso de geles desinfectantes con alcohol, imprescindible desgraciadamente para los tiempos que corren, causan una sequedad intensa en nuestra piel al evaporarse y por ello provocan en una gran cantidad de personas una irritación secundaria (dermatitis) que pica y escuece”. Y continúa: “el problema en este caso es que esto puede ser el origen de infecciones si nos rascamos”. La doctora aconseja “ser precavido” ahondando en la idea de que “la piel hay que desinfectarla, por supuesto, pero también cuidarla posteriormente con hidratantes adecuadas”.

hidratación

La hidratación irá mucho más allá del 'after sun'. 

Foto: iStock

Sobre el uso de las mascarillas, que durante los viajes será más fundamental que nunca, López-Barrantes explica que “el uso de mascarillas sobre todo lo que hace es que nos ocluye parte de la piel, con ello aumenta la sudoración y la fricción y eso hace que algunas personas, sobre todo aquellas con la piel más sensible, puedan desarrollar también eccemas en esas zonas”.

A la hora de preparar un neceser de viaje, la especialista lo tiene claro: “De productos de aplicación tópica en un neceser de viaje yo siempre incluiría una solución de higiene de manos (absolutamente imprescindible en estos tiempos), una hidratante básica, un fotoprotector de SPF50, un repelente de insectos si vamos a viajar a zonas endémicas en vectores transmisores de enfermedades, un corticoide tópico (para su uso como antiinflamatorio local) y un antibiótico tópico (útil para curar heridas, picaduras...etc.).”

Higiene + Belleza

¿Y qué armas de belleza podemos llevar en un neceser para protegernos del virus sin sufrir los estragos de productos abrasivos como geles desinfectantes o una mascarilla que no deja que nuestra piel se oxigene correctamente?

Para Anabel Vázquez, cocreadora, junto a su socia María Martínez, de Laconicum , lo fundamental de aquí en adelante en términos de belleza y protección serán los básicos, “quizás algo aburridos pero fundamentales”, confirma Vázquez. En su tienda on line de productos de belleza y cosmética extra-ordinaria se encuentran algunos de los cosméticos que esta periodista todoterreno metería en su neceser de viaje post coronavirus, algo que, por cierto, está deseando hacer.

“Como a partir de ahora y al menos durante un tiempo se nos van a ver muy poco los labios y mucho los ojos, apostaría sin duda por un antiojeras para tener una mirada limpia y despejada. Ahora mismo estoy utilizando Un Cover-up, que además no ocupa mucho y dura infinito”. Un neceser repleto de básicos necesita, cómo no, un toque de frescura ante tanto encorsetamiento de salubridad, algo para lo que la periodista utiliza ReFresh: “Hidrata y refresca, dos funcionalidades fundamentales en cualquier situación, pero sobre todo post coronavirus. Espabila al tiempo que da confort y me imagino utilizándolo bastante durante los viajes”. Completa este neceser un básico que no puede faltar en ningún otro, sean tiempos de pandemia o no: “Sé que suena aburrido, pero una protección solar resulta del todo imprescindible”.

Bodegón cosmético

Vuelta a los básicos

Photo by Haidar Rais on Unsplash

Experiencia viajera

Cuando pasas media vida en aviones la rutina de salud de la piel es una máxima, tanto si nos encontramos en mitad de una pandemia como si no. A la sequedad del ambiente hay que añadir el aire reciclado de la cabina -aunque afortunadamente purificado- y el estrés que causa el posible jet lag en la piel. Así que, en mi caso, como pasajera frecuente de vuelos de corto y largo radio, al ya obligado neceser de vuelo con productos básicos como una mascarilla facial o un labial ultra hidratante, a partir de ahora tocará añadir productos pensados para una desinfección total, seguida de, tal y como aconsejan los expertos, un plus de hidratación.

Optimizando al máximo el espacio, no estará de más incluir un paquete de toallitas desinfectantes que utilizar en manos y rostro (mejor si llevan aceite de menta que actúa como un agente antibacteriano y además refresca). Para evitar tocarse la cara constantemente y frotarse los ojos, algo muy habitual en un avión, habría que incluir unas monodosis de lágrima artificial para combatir la sequedad. Al fin y al cabo, más vale prevenir que curar.

Todo apunta a que el nuevo neceser de viaje debería ser como la nueva normalidad: una vuelta a los básicos fundamentales y relajados.

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