Los resistentes

Atlas de los negocios más tradicionales y magnéticos de Mallorca

Generación tras generación, unas cuantas familias han conseguido mantener vivos oficios centenarios en la isla.

El libro La isla de la calma (1922) de Santiago Rusiñol, con los años, acabaría creando el mito de la Mallorca tranquila. Una isla de la calma que también inspiró a otros artistas como Rubén Darío o Miguel de Unamuno a inicios del siglo pasado. Era lo antagónico a la sociedad industrial y materialista que Rusiñol tanto rechazaba. Tiempo después y en una constante oleada de boom turístico, quedan rincones en Mallorca donde se sigue conservando esa calma y otros que, a pesar de encontrarse en grandes ciudades, mantienen vivas las tradiciones. De esto se encargan negocios familiares que, generación tras generación, se han adaptado al siglo XXI sin perder sus raíces.

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Forn Sant Francesc d'Inca

Foto: Forn Sant Francesc d'Inca

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Forn Sant Francesc d'Inca

Desde que el año 2017 el Forn Sant Francesc obtuvo el reconocimiento a mejor ensaimada del mundo, su fama incrementó en las redes sociales hasta alcanzar los 241 mil seguidores en Instagram. Una cifra poco habitual para un horno, pero que es más que merecida gracias a la dedicación de Joan Seguí, quinta generación de panaderos y pasteleros que llevan este horno de la localidad de Inca, y de todo el equipo. Seguí frecuenta el negocio tanto de noche (cuando elabora sus productos a partir de las 2 de la madrugada) como de día, momentos en los que, aparte de crear magia con sus manos, se dedica a grabar el proceso de elaboración para colgarlo en las redes. En unos segundos, consigue transmitir una tradición centenaria a cientos de miles de personas, aunque esto no le ha hecho perder su filosofía de negocio.

A pesar de que el pan es su producto estrella, ya que se elabora en uno de los pocos hornos morunos que quedan en Mallorca, la ensaimada, los hojaldres y el resto de pastelería tradicional forman parte de la esencia del Forn Sant Francesc, que ha conseguido que un negocio de más de un siglo de historia se adapte al siglo XXI por todo lo alto. No en vano, en 2017 la delegación en Inca de la Obra Cultural Balear  les dio el Premi Pere Joan Llabrés por fomentar la gastronomía como cultura y patrimonio. Un par de años más tarde, la editorial Col&Col publicó Forn Sant Francesc. Panadería y repostería tradicional, un delicioso libro de recetas e historia de la gastronomía de Mallorca.

C/ de Sant Francesc, 126, 07300, Inca.

Pastisseria Forn Fondo

Foto: Pastisseria Forn Fondo

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Pastisseria Forn Fondo

Otra de las pastelerías (y ensaimadas) más deseadas de Mallorca se encuentra en el centro de Palma. La fachada del Forn Fondo no pasa desapercibida en la esquina de la calle de las Caputxines con la calle Unió, donde se encuentra desde el año 1742. Por aquel entonces, atraía a los comerciantes que pasaban por esta vía comercial, quienes tenían que descender unos cuantos escalones para acceder al fondo del local, de ahí su nombre. Ya en 1911, adoptó su estilo Belle Époque con decoración modernista gracias a la remodelación que hizo el abuelo del actual pastelero, Pau Llull, y se empezó a hacer famoso gracias a sus confituras y a las ensaimadas.

El dulce por excelencia de Mallorca ya lo elaboraban los árabes y judíos asentados en la isla, y lo hacían sin manteca de cerdo. Llull las continúa elaborando como antaño, llises, sin relleno, y de cabello de ángel, ya que son las que controla el consejo Regulador que les otorga el sello de calidad. Sin embargo, el siglo XXI llegó con nuevas modas y en su emblemática tienda también se pueden adquirir ensaimadas rellenas de sobrasada, chocolate, mazapán, nata… junto a sus famosos pasteles de nata y trufa, confiterías y todo tipo de tartas tanto dulces como saladas: pequeños grandes placeres a escasos 600 metros de la Catedral de Palma.

C/ de la Unió, 15, 07001, Palma.

Ceràmica Terra Cuita

Foto: Ceràmica Terra Cuita

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Ceràmica Terra Cuita

Podría decirse que junto a la ensaimada, desde hace décadas el siurell es el souvenir por excelencia de todo aquel que visita tierras mallorquinas. Sin embargo, este silbato antropomorfo es mucho más que una figura de recuerdo: es parte de la historia de la isla. Según algunos historiadores, llegaron a Mallorca desde Creta en época de la civilización minoica, entre el 3000 y el 1450 a.C. Hoy, empresas como Ceràmica Terra Cuita se encargan de mantener viva esta tradición. Emplazada en Pòrtol, villa conocida precisamente por su costumbre alfarera, elabora siurells, así como ollas y greixoneres en el primer horno moruno que usaban los antepasados de Pep Serra, actual propietario, ya en 1861 y exclusivamente con tierra de Pòrtol. 

Serra encarna la quinta generación de ceramista de su familia y elabora sus piezas como antaño, aunque lo hace también en hornos modernos. “De esta misma forma entendemos nuestra profesión, innovando sin olvidar toda la experiencia acumulada y heredada de nuestros ancestros”, apunta. Junto a los métodos de trabajo, también han tenido que modernizar su producción, con diseños elaborados también con arcilla blanca y no solo con tierra marrón, por ejemplo. En sus tiendas de Palma y Santanyí se pueden encontrar piezas únicas tradicionales y objetos de decoración elaborados por artesanos.

C/ Portell, 15, 07650, Santanyí.

Teles de Llengües: Teixits Riera, Teixits Vicens y Bujosa textil

Foto: Teixits Vicens

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Teles de Llengües: el ikat mallorquín

Existen tres lugares en Mallorca donde persisten los últimos telares artesanos de la isla: Lloseta, Santa Maria del Camí y Pollença. En estas tres localidades se siguen elaborando las teles de llengües al estilo tradicional, una variación local de los ikats orientales que llegó a Europa a través de la Ruta de la Seda. Igual que los siurells, el ikat es un proceso foráneo que los isleños hicieron suyo y que acabó formando parte de las artesanías mallorquinas más preciadas. A pesar de que esta técnica milenaria de teñido y tejido desapareció de la mayoría del continente europeo tras la Segunda Guerra Mundial, estas permanecieron en países como Uzbekistán, Afganistán o Yemen. Y también en Mallorca hasta día de hoy gracias a estos tres telares:

 

Teixits Riera (Lloseta)

No han pasado tantos años desde que el abuelo de Gabriel Riera vendía en carro los diez modelos que confeccionaba en su telar, pero ahora su nieto realiza más de ochenta modelos que llegan a todo el mundo. Y todo en la misma fábrica de antaño. Desde hace 125 años, Teixits Riera se ha dedicado a crear el emblemático #IkatFromMallorca (hashtag que impulsan en redes sociales) respetando los procedimientos artesanales y la aplicación de los conocimientos heredados de generaciones predecesoras.

C/ Major, 50, 07360, Lloseta.

Teixits Vicens (Pollença)

El espíritu artesano y mediterráneo de Teixits Vicens emana de cada pieza que elaboran en sus telares de la localidad de la Serra de Tramuntana desde 1854, donde es posible observar el proceso de elaboración manual. Invade el color azul y blanco entramados con los que elaboran cojines, ropa de mesa y alpargatas, aunque pueden encontrarse en cualquier otra tonalidad. 

Rotonda Can Berenguer, s/n, 07460, Pollença. 

Artesania Tèxtil Bujosa (Santa Maria del Camí)

A 15 kilómetros de la capital, en Santa Maria del Camí, Artesania Tèxtil Bujosa combina tradición y diseño desde 1949 gracias al uso de técnicas artesanales junto a la nuevos diseños y colores que elaboran. Hoy, la tercera generación también ofrece tejidos de lino, seda y algodón en jaspeados o lisos que tiñen en la misma fábrica.

C/ Bernat de Santa Eugènia, 53, 07320, Santa Maria del Camí.

Aubocassa

Foto: Aubocassa

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Aubocassa

En el interior insular se hace alfarería y se tejen llengües, pero también se cultivan olivos, viñas, algarrobos, almendros y trigo. En el término de Manacor, al este de la isla, se encuentra una antigua heredad, ya citada en documentos del siglo XII: la Finca Aubocassa, en la que el paso de la historia ha ido dejando muestra de los distintos cultivos que han forjado el campo mallorquín. En la actualidad y siguiendo los mismos principios que rigen la elaboración del vino, los propietarios de Bodegas Roda encontraron en esta finca la excusa perfecta para lanzarse al mundo del aceite, concretamente con la variedad arbequina, que crece en los 7.600 olivos que fueron plantados entre 1996 y 1997. En 2015 incorporaron L'AMO, un aceite especial procedente del ensamblaje de las variedades arbequina y picual, una unión que refleja la complejidad, intensidad, carácter y fuerza del campo del Pla de Mallorca. 

Lo mejor es que la finca abre diariamente sus puertas al público y ofrecen visitas con cita previa. El recorrido empieza con un paseo por la finca recién restaurada, seguido por una visita guiada y detallada al olivar y a la almazara. Esta culmina una hora después en Olive Oil & Wine Bar, donde se cata el oro líquido junto a tres vinos de Bodegas Roda y Bodegas La Horra.

Camí de Son Fangós, s/n, 07500, Manacor.

Gordiola

Foto: Gordiola

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Gordiola

El corazón de Mallorca aguarda una tradición artística cultivada desde 1719 en los hornos vidrieros de la familia Gordiola. A lo largo de tres siglos y a través de ocho generaciones, los artesanos y maestros vidrieros de esta empresa han conformado la historia del arte de soplar el vidrio en Mallorca. Hoy el proceso de elaboración sigue siendo el mismo, aunque han cambiado de ubicación. Hace 50 años abandonaron su emplazamiento original en El Temple de Palma, junto a la Catedral, para mudarse a un castillo de Algaida, a medio camino entre Palma y Manacor, donde hoy se encuentra la fábrica y el museo.

Especializados en lámparas y cristalerías, elaboran piezas con un estilo parecido al veneciano pero con una paleta más austera de colores, ya que utilizan tonos y minerales locales. Gracias a las visitas gratuitas que ofrecen, es posible observar el proceso de elaboración, desde que se funde hasta que se sopla y se le da forma. En 2019, el Consejo de Patrimonio Histórico acordó presentar a la UNESCO el expediente para declarar el vidrio soplado Patrimonio Cultural Inmaterial de España y Gordiola, junto con el Centro Nacional del Vidrio de La Granja en Segovia, el productor con más tradición histórica en este arte.

Carretera Palma-Manacor, KM 19,6, 07210, Algaida.

Can Garanya

Foto: Can Garanya

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Can Garanya

Con el mimbre como elemento principal, las tres tiendas de Can Garanya de Manacor aúnan la tradición con la modernidad en un proyecto familiar de lo más ambicioso. Desde que en 1928 abrió su primera tienda en la calle Ciutat, ahora d'En Joan Lliteras, Can Garanya se ha convertido en un referente en decoración y complementos del hogar en la ciudad. Empezó vendiendo productos elaborados con cuerda, esparto y las tradicionales porqueres, que también ofrecen en la segunda tienda que abrieron en 1972 y en la tercera en 2004. Todas en la misma calle de Manacor. Se diferencian gracias al número que ocupan, el 51, el 30 y el 40, pero en todas y cada una de ellas "hemos conservado las raíces y nos hemos adaptado a los nuevos tiempos", explica Joan Sebastià.

Para la cuarta generación, los proveedores siguen siendo parte de Can Garanya, ya que adquieren sus productos a artesanos de Mallorca y de Menorca, así como algunos de mimbre en el resto de la península, y son estos la esencia de su negocio familiar.

C/ d'En Joan Lliteras, 40, 07500, Manacor.

Mallorca

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