¡Tan pichi!

AZCA estrena un hotel-oasis 100% madrileño

El primer hotel Canopy by Hilton de España desembarca en la capital a todo lujo. Estas son las claves por las que su apertura va a colorear el distrito financiero.

El Canopy by Hilton Madrid Castellana acaba de abrir hace tan solo unas semanas. De hecho, cuando le doy la dirección al taxista, exclama: ¿Ahí hay un Holiday, verdad? Pero por mucho que puedas fiarte de la memoria urbana de un taxista cañí, dos años de intensas reformas han borrado cualquier rastro del anterior establecimiento. El edificio rotundo de hormigón que da a la plaza Carlos Trías Bertrán es el mismo de siempre, pero en su interior palpita un nuevo concepto. 

De puertas afuera: una historia urbana

A la Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A de la Zona Comercial de la Avenida del Generalísimo (el actual Paseo de la Castellana) que data de 1946 se la conoce mejor por su mediático acrónimo: AZCA. En la topografía urbana, AZCA configura una laberíntica supermanzana de 19 hectáreas que funciona como uno de los centros de negocio más importantes de Madrid, además de albergar a cerca de 1800 vecinos, por la que se calcula que pasan a diario unas 100.000 personas. 

 

Esta ubicación junto al Paseo de la Castellana es la que ha escogido Hilton para una de las tres aperturas en capitales europeas de su marca Canopy este año. Una decisión empresarial que viene a respaldar el nuevo resurgir de la zona que, tras sufrir algunos años de deterioro en el submundo nocturno de los “bajos de AZCA”, ha pasado a vivir aires renovadores con la apertura de restaurantes, centros comerciales, desarrollos arquitectónicos y diversas propuestas de ocio a escasos metros del Bernabéu y de rascacielos míticos del skyline de la ciudad como la Torre Picasso o la Torre Europa.

 

Tal vez sea este el espaldarazo definitivo para acabar desarrollando el plan de mejora urbanística inspirado en el High Line de Manhattan que la asociación de empresarios Renazca ha planteado y que se basa en el proyecto ganador presentado conjuntamente por tres estudios internacionales: el estudio norteamericano Diller Scofidio + Renfro (arquitectos); el británico Gustafson Porter + Bowman (paisajistas) y el español B720 Fermín Vázquez Arquitectos.

 

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Foto: Manolo Yllera

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Rojo teatral

La puesta en escena del Canopy by Hilton Madrid Castellana viene de la mano del interiorista chileno Jaime Beriastain y su estudio. Para ello ha escogido el color rojo -tono “pasión teatral”, específica a Viajes National Geographic- como hilo conductor que se encuentra en todos los espacios del hotel. Destacan diferentes puntos de atención teatral, como el acceso a los baños de cortesía.

Uno también se puede poner en escena, por ejemplo con este sillón rojo y el neón “Madrid me mata”. Hemos buscado este momento privilegiado donde todo puede ocurrir. 

El gran mosaico mural que enmarca la puerta de los ascensores, la escultórica escalera circular enteramente pintada de rojo que lleva al desayuno bufé, el techo de tela tensada que imita a un espejo, la recepción con su gran cortina trasera… Esa es la narrativa que se siente en todo el hotel, como si uno estuviera en el teatro, entre butacas y largos telones de terciopelo, un poco, sí, como en un escenario de David Lynch al que le falta enano de Twin Peaks.

 
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Foto: Manolo Yllera

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Inspiración local

La marca Canopy de Hilton se inspira en la cultura local como si cada hotel fuera una extensión urbana del barrio y de la ciudad donde se encuentra. De ahí que el proyecto de interiorismo de Jaime Beriestain se haya centrado, además de en la utilización del rojo, en exprimir la esencia de Madrid como ciudad pasional en la que convergen diferentes culturas y tendencias. “El concepto inicial del hotel es el Madrid divertido y creativo que ha hecho su fama a nivel internacional”, explica el diseñador a Viajes National Geographic.

Me inspiré en la época de la Movida, ese momento canalla, entretenido, abierto, culto y transgresor, lleno de energía y de alegría.

Todo ello resulta en un ambiente divertido y vibrante, lleno de carácter que cada uno hará suyo, hay multitud de posibilidades en cada una de las zonas públicas que se abren casi como pequeños escenarios. En definitiva, el hotel es hoy en día lugar de conexión y, por qué no, de fantasía.

 
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Foto: Manolo Yllera

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Un lobby cinematográfico...

Con la reforma integral del interior del edificio ganó protagonismo el lobby que actúa como la zona que comunica el exterior y el interior. Los cerramientos de vidrio que dan a la plaza invitan a pasar o a mirar hacia dentro con curiosidad. "Queríamos crear un espacio diáfano y sin barreras, para que la gente pueda reunirse, ver y ser  vista”, explica Jaime Beriestain. 

El restaurante Escándalo -un guiño más a la Movida- funciona como lugar de encuentro entre visitantes y locales alrededor de la gastronomía. La carta se ha diseñado para ser compartida y se estructura a partir del concepto del plato único y el surtido de tapas, una propuesta sana basada en el producto local y de temporada.

Según confiesa el diseñador, puso en esta zona una especial atención -aunque él dice exactamente “un especial cariño”-. El lobby es un espacio diáfano que se modula alrededor de una barra central y en el que la sorpresa puede saltar en cualquier momento: “Cualquier rincón va a estimular tu sensibilidad”, señala Jaime Beriestain. La pieza que reina aquí es un biombo rojísimo forrado de terciopelo que podría aparecer como escenario en cualquier película en blanco y negro de la década de 1920. Cuenta el interiorista que con él quiso rescatar la arquitectura Art déco de los teatros de la época de Callao y Gran Vía por los que, confiesa, siempre ha sentido fascinación, “crear un mueble que lograra reflejar todo aquel ambiente”.

 
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Foto: Manolo Yllera

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Y mucho arte

“Varios artistas y diseñadores gráficos han dibujado escenas o personajes emblemáticos de Madrid enmarcados en las paredes para emular la vida artística de esta ciudad”, señala Jaime Beriestain. El arte contemporáneo tiene una presencia rotunda en las paredes con obras de la artista Rocío Palma que dotan a espacios de tránsito la rara virtud del concepto ‘hogar’ con la que también se ha buscado dotar a la atmósfera del hotel. Esa es otra de las sensaciones, la de estar invitado a una fiesta en la casa de un conocido. Ahí están las estanterías abiertas a la curiosidad llenas de libros y objetos singulares -vasijas, figuritas, jarrones, portadas de discos, minerales, teléfonos antiguos-  como decoración que el propio interiorista ha rescatado del Rastro. 

 
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Foto: Manolo Yllera

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La terraza de moda

Cuenta Marina Solanas Montero, Gerente adjunta del Canopy by Hilton Madrid Castellana, que durante los dos años que han durado las reformas, los vecinos de los pisos más altos veían las obras y se preguntaban qué era ese espacio abierto que veían. Pues bien... misterio resuelto: ese espacio que da a la plaza Carlos Trías Bertrán es terraza de la Planta Z, uno de esos espacios “para crear vida” a los que se refiere Jaime Beriestain cuando explica el trabajo de interiorismo que ha dado una nueva vida al edificio. 

 

Una malla de bombillas tenues ilumina el nuevo place to be de la zona al salir del trabajo: clásicos de la ciudad en su versión más desenfadada y divertida, patatas fritas con pecorino trufado, ensaladilla rusa cremosa con txangurro, gildas, roll de porchetta con scamorza o de aguacate con cherry asado y pesto de nueces y hasta el bocata de calamares de toda la vida pero con mayonesa de lima, todo en platillos para compartir y socializar. Como explica Jaime Beriestain, “los extranjeros podrán disfrutar de Madrid sabiendo que han llegado al sitio correcto y donde van a poder conectar con gente local”.

 
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Foto: Manolo Yllera

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De Madrid al cielo

La única zona del hotel que no es accesible para quienes no se alojan está en la planta diez, donde una pequeña piscina aguarda brinda la experiencia de un agradable chapuzón con vistas espectaculares de 360 grados al distrito financiero. Más allá, se llega a divisar la Sierra de Madrid. La terraza directa al skyline es la guinda que remata el concepto Canopy. Ya se sabe, tal como expresa el dicho: “¡De Madrid al cielo!”

 

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