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En busca del delfín rosa del Amazonas

Una experiencia inolvidable para conocer de cerca la selva peruana y las comunidades que la habitan.

Recorrer navegando las profundidades de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, es el objetivo del que fuera el primer barco Relais & Châteaux del mundo: Delfín Amazon Cruises, una embarcación de lujo que permite adentrarse en el Amazonas peruano para ver de cerca una de sus especies más singulares, el delfín rosa, además de conocer algunas de las comunidades indígenas que pueblan la zona y adentrarse en lo más profundo de la selva.

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Atisbando la jungla

Delfín III © Elías Alfageme

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Atisbando la jungla

En avión o en barco. Estas son las dos únicas alternativas para llegar hasta Iquitos, una ciudad cuyo nombre viene dado por la etnia de indios Iquitos y cuyo significado en su lengua significa “multitud separada por las aguas”.

Ubicada entre el comienzo de la jungla y las aldeas tribales que lo rodean, Iquitos sirve de entrada a la parte norte del Amazonas peruano y es el lugar donde comienza un viaje a bordo del Delfín III, uno de los barcos de Delfín Amazon Cruises, a través río Ucayali, afluente del Amazonas, para adentrarse poco a poco en la selva.

Navegando el Amazonas

© Elías Alfageme

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Navegando el Amazonas

El viaje comienza embarcando en Nauta, a 100 kilómetros de la capital, y hace un recorrido de un total de 300 millas náuticas alrededor de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, el mayor bosque inundado protegido del mundo. Esta zona es conocida como la Selva de los Espejos porque preserva los ecosistemas representativos de la selva baja de la Amazonía peruana y numerosas especies tanto de flora como de fauna que se encuentran en peligro de extinción.

Con una extensión de 2.080.000 hectáreas, la Reserva Nacional Pacaya Samiria creada el 25 de febrero de 1972, es considerada la segunda reserva más grande del país después del Parque Nacional del Manu, ubicada en el departamento de Madre De Dios, y tiene como peculiaridad que cuenta con la figura de los guardabosques, quienes protegen la zona de todos aquellos que buscan realizar actividades ilegales.

El barco: Delfín III

Habitación Corner Suite, Delfín III © Elías Alfageme

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El barco: Delfín III

Este viaje a bordo de los cruceros de Delfín Amazon Cruises surge de la necesidad de encontrar una forma para dar a conocer a los viajeros de todo el mundo las bondades de la reserva, al tiempo que sirve como fuente de recursos e ingresos a las comunidades que viven en su interior.

“Delfín surge porque estábamos buscando hacer una forma de turismo que se diera navegando. Nos enteramos de un americano que fue el pionero en surcar las aguas de esta zona del Amazonas en barco hace ya cuarenta años. Lo organizaba de una forma muy sencilla, enfocado para mochileros y nosotros le compramos un barco, Delfín I, y lo remodelamos al completo para crear una experiencia high level en Iquitos, donde los ríos se pueden navegar y además estaba la Reserva de Pacaya Samiria que tenía un atractivo especial”, explica Lizzy Urteaga, fundadora junto a su marido, Aldo Macchiavello, de Delfín Amazon Cruises, empresa líder en los cruceros fluviales de lujo en la Amazonía peruana superior.

El objetivo con los que surgieron estos viajes era dar a conocer el Amazonas en un viaje tranquilo, de relax y con todas las comodidades puesto que la selva, la mayoría de las ocasiones, carece de ellas. Y sí, el Delfín III proporciona una experiencia auténtica navegando las aguas de este inmenso pulmón verde.

Lujo en el Amazonas

Delfín III © Elías Alfageme

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Lujo en el Amazonas

Sencillo, sostenible y lujoso. Ese es el concepto que Lizzy y su marido han logrado crear alrededor de sus embarcaciones. Con 22 suites panorámicas con vistas a la selva amazónica, y un total de hasta 44 pasajeros, el Delfín III es su mayor crucero. Un barco construido en madera y metal, vestido de marrones y beiges, decorado con detalles de artesanía hechos por las comunidades que habitan estas zonas y con una cubierta superior que se divide entre zonas interiores -donde se encuentra el restaurante y el bar- y áreas exteriores, donde se ubica la piscina, el spa y el gimnasio, todos con vistas a la naturaleza salvaje. Además, sus diversas excursiones y la gastronomía que sirven en su restaurante, centrada en la cocina amazónica y con productos de la zona, permiten al visitante conocer los sabores locales y sus insumos, además de hacerse una idea de cómo las comunidades viven dentro de esta reserva.

Del turismo a la labor social

Niños de una de las comunidades de Pacaya Samiria © Elías Alfageme

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Del turismo a la labor social

Dentro de la reserva Pacaya Samiria hay 100 comunidades indígenas diferentes viviendo, cada una cuenta con su propia lengua y todas ellas subsisten del aprovechamiento de los recursos naturales de la reserva. Dadas las dimensiones de este espacio protegido, son los mismos pobladores los que se encargan de cuidar este hábitat frente a todos aquellos que se dedican a las actividades ilegales, es por eso por lo que los nativos son los únicos que pueden talar, pescar o cazar, siempre para consumo propio. Además, son también ellos los que reciben a los visitantes, les cobran la entrada a cada una de las zonas y, en ocasiones, hacen de guías en las excursiones que se adentran caminando hacia el interior de la selva.

La preservación de las culturas nativas

Una familia navegando las aguas del Amazonas © Elías Alfageme

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La preservación de las culturas nativas

Esa es también parte de la labor de las empresas que navegan estas aguas: ayudar a las comunidades que viven en ellas. “Trabajamos de la mano con las comunidades locales. Ellos son autosuficientes, pero les estamos enseñando a contar con otras alternativas para recibir ingresos, como el cuidado de la reserva, su acceso, la artesanía o hacernos de guías, pues ellos son quienes mejor conocen la zona”, explica Lizzy.

Salvando de la extinción

Vista de un caimán en las excursiones nocturnas del Delfín III © Elías Alfageme

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Salvando de la extinción

Además, el logro principal de esta reserva ha sido el manejo sostenible de sus recursos naturales a través de la población nativa, pues actualmente las poblaciones que viven en el interior de Pacaya Samiria trabajan protegiendo sus recursos naturales haciendo especial hincapié en la preservación de cinco especies que protegen durante todo el año: la taricaya (una especie de tortuga endémica de la Amazonia), el paiche (el pez sin escamas más grande del Amazonas),la arowana amazónica (un pez de agua dulce), el aguaje (una palmera especialmente conocida por las propiedades que tienen sus frutos, considerados superalimento) y el huasaí o azaí (una palmera nativa fundamental dentro de la dieta amazónica), además de proteger también a las poblaciones de caimanes, manatíes y, en especial, los delfines rosas.

La jungla de cerca

Excursión de avistamiento de fauna local © Elías Alfageme

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La jungla de cerca

Navegar las profundidades de la reserva a través de los afluentes del río Amazonas supone conocer de lleno la cultura, la naturaleza y la fauna que se encuentra en su interior. Dentro de la reserva hay 102 especies de mamíferos, 527 aves -de hecho, aquí se encuentra el 55% de todas las aves del Perú-, 69 especies de reptiles, 58 de anfibios y 269 de peces. Todo esto, además de algunas comunidades, se conoce a través de las excursiones que organizan desde el crucero.

Naturaleza sinfín

Victoria amazónica, la flor del Amazonas peruano © Elías Alfageme

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Naturaleza sinfín

Las exploraciones en lancha, diurnas y nocturnas, para ver las diferentes especies de animales son toda una belleza. Y es que a medida que los botes se van adentrando en la frondosidad de la Amazonía, comienzan a verse cada vez más especies. Tucanes, gavilanes, oropéndolas, garzas gigantes, monos fraile o leoncito, pirañas, caimanes o peces gato son algunos de ellos. Las rutas en kayak y las caminatas de senderismo para vivir de cerca el ambiente de la selva peruana son otras de sus grandes excursiones sumadas a las de ornitología (observación de aves) y expediciones para bañarse en el río y disfrutar de los saltos de una de las especies únicas del Amazonas: el delfín rosado.

El delfín rosa, la especie más singular

Delfín rosado © iStock

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El delfín rosa, la especie más singular

Entre el río Marañón y el Yanayacu, en medio de la inmensidad del Amazonas, vive un animal tan bello como singular, el delfín rosado. Conocido también como Boto, Tonina o delfín rosado del Amazonas, este animal amistoso, sociable e inteligente únicamente se puede vislumbrar en este río y en algunos de sus afluentes. Su apellido, rosado, hace referencia al color de su piel, que va tornándose de grisácea a rosácea a medida que van creciendo, estirando su piel y apreciándose a través de ella sus capilares.

De finales de mayo a finales de octubre es la mejor época para ver el delfín rosado, aunque es en verano, cuando el caudal del río desciende en mayor proporción y salen al río principal, desde afluentes y zonas de las reservas, para congregarse y permanecer juntos una temporada. Su alimentación se centra en todas las especies pequeñas que viven en el Amazonas y sus afluentes. Peces como las sardinas, el bocachico, las pirañas, doncellas o corvinas son base de su dieta habitual. Además, este delfín es una de las especies de río más inteligentes que existen, con una capacidad cerebral un 40% mayor que la de los seres humanos. Y, a diferencia de otros de sus familiares que son prácticamente ciegos a causa de las aguas turbias en las que navegan, los rosados tienen una visión relativamente buena.

Profundizar en la cultura nativa

Clases de cocina en el interior del Delfín III © Elías Alfageme

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Profundizar en la cultura nativa

Durante los trayectos, dentro del barco, también se realizan actividades para comprender la cultura que rodea el país y, en concreto, esta zona. Una de ellas es la charla sobre la explicación del uso de las plantas medicinales de la selva que los chamanes o curanderos utilizan para tratar enfermedades. Ellos son médicos de la zona, quienes conocen los valores potenciales de cada una de las plantas y los que saben cómo utilizarlas. De hecho, muchos de los medicamentos que se utilizan hoy en día tienen su origen en la naturaleza del Amazonas.

A bordo del barco los clientes también aprenden sobre las frutas, pescados o tubérculos que se pueden encontrar en la Amazonía y la forma de consumirlos. El camu-camu (una de las frutas más emblemáticas, que contiene 30 veces más de vitamina C que una naranja), el macambo, la castaña de Brasil, el pacay, el pijuayo o la cocona, son algunos de estos frutos. Pero también sobre sus peces, especialmente el paiche, el pez más grande con escamas del Amazonas, una delicia de pescado de río que se sirve tanto en el barco como en los restaurantes de la zona únicamente en temporada.

Delfín rosa