"Gaudí te odia"

La Cara B de Barcelona con Carlos Zanón

El escritor y la ilustradora Lara Costafreda muestran una ciudad lejos de los tópicos en un nuevo libro de la editorial Tintablanca.

La Editorial Tintablanca amplía su colección de guías de ciudades con un volumen dedicado a Barcelona. Como en las entregas anteriores, han cuidado hasta el mínimo detalle la edición y han escogido tanto a un escritor como a una ilustradora que son buenos conocedores de la ciudad. En esta ocasión, Carlos Zanón pone el texto y Lara Costafreda, las ilustraciones. El resultado es una de las aproximaciones más íntimas y emocionales que se han hecho de Barcelona en los últimos tiempos.

Carlos Zanón ha escrito un libro de Barcelona tan personal que en la primera versión que entregó del texto no aparecía por ningún lado Antoni Gaudí. Fue Manuel Mateo, el editor de Tintablanca, quien se lo señaló. El escritor lo enmendó con un capítulo dedicado íntegramente al arquitecto: “Gaudí te odia”. También escribió el libro en esa primera persona tan suya, entre lo canallesco y lo emotivo, que noquea al lector a las primeras de cambio como si fuera un gancho poético y no una página impresa. Una primera persona que no figura dentro de unas directrices de la editorial a las que el autor no prestó demasiada atención porque se le escaparon en una lectura -confiesa, sacando su lado más rock & roll- demasiado en diagonal. De todas formas, cuenta que cuando Manuel Mateo le llamó para explicarle sus impresiones sobre el manuscrito recibido le dijo que había hecho lo que le había dado la gana, sí, pero que había escrito un libro que era puro Tintablanca. 

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La colección que vuelve a poner de moda los cuadernos de viaje

Como si fuera una maldición, en la presentación de la librería Jaimes (C/ de València, 318) no pudo estar Lara Costafreda. Son tiempos inciertos también para los libros y se trataba del tercer o cuarto intento de presentar el título conjuntamente. Así que, medidas de seguridad mediante, se decidió tirar para adelante la convocatoria. Carlos Zanón explicó cómo ha sido la experiencia de escribir un libro sobre Barcelona y Viajes National Geographic pudo hablar con él.

 
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PORTADA BARCELONA

Foto: Ed. Tintablanca

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Un libro bonito para 'ensuciarlo'

Explica Carlos Zanón que cuando le llegó la propuesta de escribir este libro a través del también escritor Use Lahoz (quién pone texto en la entrega dedicada a París de esta hermosa colección) no le hizo mucho caso. Vio que era un libro tan especial, que cuidaban tanto todos los detalles y con tanto mimo que pensó que “la industria los devoraría en tres meses; pero la verdad es que no. Tienen un gusto muy especial… La idea es no hacer libros de viajes al uso -siguió explicando en la presentación-. Es más una Moleskine especial, que sea una herramienta de viaje, que se llegue al lugar, que puedas poner tus impresiones en una especie de dietario, tus dibujos… Es un libro para trabajarlo, para ensuciarlo por mucho que sea tan bonito”.

 

Nota para el lector: con “bonito” Carlos Zanón se refiere a que, como en todos los títulos de la colección de Tintablanca, este Barcelona tiene páginas en blanco para anotar las experiencias propias del viaje. Notar el roce del bolígrafo (aunque tal vez lo mejor sea una buena pluma estilográfica) en el papel de 100 gramos es todo un placer añadido al propio placer del viaje. Como apéndice, un cuaderno de dibujo donde poder recrear las acuarelas de Lara Costafreda. La tapa dura en tela imperial de algodón fabricada con tintes y colores naturales -ya un sello distintivo de la colección- se puede doblar completamente, guardar en el bolsillo interior de un abrigo, en una mochila o en un maletín de mano, que nunca se deshará en mil hojas al desgarrarse la guarda como ocurre habitualmente con las ediciones de bolsillo.

 
INTERIOR4. 10 capítulos

Foto: Ed. Tintablanca

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INMERSIÓN EN BARCELONA EN 10 CAPÍTULOS

La plaça de Sant Felip Neri, con los impactos de metralla en la fachada de su iglesia y con el sonido hipnótico de su fuente, se la enseñó a Carlos Zanón la chica con la que acabó casándose. Es uno de sus lugares favoritos de la ciudad. Por aquel entonces, es probable que no supiera que aquel barrio por donde él pasaba de adolescente “de noche, muchas veces intoxicado, solo o acompañado, enamorado, alegre, idiota o desesperado”, era en realidad un escenario de cartón piedra. 

Toda aproximación a una topografía urbana es un viaje en sí mismo y toda ciudad es un objeto de naturaleza inabarcable. Consciente de ello, Carlos Zanón ha hecho un trabajo de documentación e investigación importantes. “De lo que me ha servido este libro es a modo de investigación de mi ciudad. Cuando tú vives en una ciudad no la ves -detalló durante la presentación en la librería Jaimes-. No te enteras qué significaba una calle, no ves monumentos, te crees que el Gòtic es un gótico de verdad”.

Todos los viajes tienen una misma condición: no se vuelve igual que cuando se partió. Lo mismo sucede con los libros: cuando se acaban de leer, el mundo es diferente. Seguramente, un poco mejor. Más aún cuando se escribe un libro: “Yo comencé con una idea de Barcelona y acabé con otra -confesó Carlos Zanón-. Aunque no esté enamorado de ella soy más Barcelona de lo que yo creía. Soy absolutamente Barcelona…”.

 
INTERIOR 3. Barcelona con texto de Carlos Zanón

Foto: Ed. Tintablanca

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LA BARCELONA DE LOS BARRIOS

Ese ser absolutamente Barcelona le viene a Carlos Zanón por tener código de barrio. Explica en el libro que a los de barrio se les nota que “nunca llegaremos arriba, pero nos cuidamos al caer”. La Barcelona de Carlos Zanón es también la de Albert Plà y la de Pepe Rubianes, la de Quim Monzó y Silvia Pérez-Cruz, la de Manuel Vázquez Montalbán y Josep Maria de Sagarra. Una ciudad mestiza y clasista a la vez; pero sobre todo, tal como explicó en la presentación, “una ciudad que ha perdido todas las guerras, que no ha tenido nunca un poder efectivo, pero que es una ciudad en la que siempre han convivido dos culturas, dos lenguas y dos maneras de asimilar las derrotas”.

Para adentrarse en los barrios de la ciudad, Carlos Zanón lo hizo a partir de sus emociones, sus propios recuerdos y de la mano -siempre se conoce por primera vez algo de la mano de alguien- de buenos amigos. Quedó con Lara Castells para darse un paseo por la Bonanova; con Lluis Llord, para recorrer el Poble Sec; o con Toni Iturbe para visitar la Barceloneta. Cicerones que le mostraron sus barrios respectivos desde la anécdota y la vivencia personal. 

Que te expliquen aquel día en que una tempestad llevó hasta la arena de la playa de la Barceloneta a una ballena y que sólo la policía pudo lograr que la gente del barrio no se lanzara sobre ella dispuestos a comérsela tenedor y cuchillo en ristre, es decir mucho más que lo que cualquier guía al uso puede explicar del barrio y de la ciudad. Ese es precisamente el toque especial de esta Barcelona de Carlos Zanón, que trasciende el detalle meramente turístico para alcanzar la esencia más íntima de una ciudad que ante todo es más habitada que visitada

 
INTERIOR 1. Ilustración de Lara Costafreda

Foto: Ed. Tintablanca

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UNA BARCELONA DE ESCRITORES Y DE LIBRERÍAS

Hay ciudades que se pueden visitar; algunas, incluso, se pueden pasear. Sólo unas pocas, además, se pueden leer.  Y Barcelona está entre estas últimas. Prácticamente es un subgénero literario más que una ciudad: de ella han escrito Mercè Rodoreda, Josep Carner, George Orwell, Eduardo Mendoza, Francisco Casavella, Lluis-Anton Baulenas… Pero tal vez ninguno de la forma en que lo hizo Juan Marsé, quien protagoniza un segundo capítulo del libro que se puede leer casi como si fuera un ensayo sobre la Barcelona más literaria. Dice Carlos Zanón que cada lector de novelas sobre Barcelona tiene su lista de favoritos. Una lista que genera amplios debates cada poco. Sobre todo, cuando a alguien le da por decir cuál es la última gran novela sobre Barcelona que se ha escrito. Para Carlos Zanón no hay ninguno superior a Juan Marsé porque sólo él logró plasmar esa contradicción que cobija la ciudad muy en su interior como cualquier otra urbe mundial: que se sustentan todas ellas por gentes que habitan los márgenes. Y lo hizo con un personaje universal: Manolo Reyes, el Pijoaparte de Últimas Tardes con Teresa, el arribista que quiere dejar de ser invisible. 

No sólo esta ciudad es de las que se leen por los autores que de ella han escrito, también lo es gracias a su mundo editorial y a las librerías, que viven un especial boom desde hace unos años. Algunas de ellas salen en este libro. Las favoritas del autor y que el lector del libro hará bien en visitar en una posible escapada a la ciudad. Ahí está La Central, la de calle Mallorca o la del Raval, la clásica Laie de Pau Claris, la Calders en Poble Sec, la + Bernat del Eixample… También aparece Negra y Criminal; pero esta el lector no la podrá visitar porque cerró en 2015. En su lugar, hará bien en pasarse por la recién inaugurada Fahrenheit 451. Ocupa la misma dirección que la librería donde Paco Camarasa y Montse Clavé obsequiaban a los tertulianos con un vaso de vino tinto y una tapa de mejillones. De hecho, a través de una trampilla en el suelo de la nueva librería se puede ver una de esas siluetas en tiza blanca que marcan la escena de un crimen. Es un símbolo.

 
INTERIOR 2

Foto: Ed. Tintablanca

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LA CIUDAD REAL VS LA CIUDAD INVENTADA

Barcelona en la obra de Carlos Zanón es una ciudad donde se mueven personajes de vuelta de todo, yonkis, forajidos, chantajistas de poca monta, soñadores, taxistas que no se atreven a volver a casa, hijos de Ícaro caídos en desgracia que se mueven en la periferia de una ciudad paralela: clubes nocturnos, descampados, portales, plazas abandonadas, la montaña de Montjuic más oscura y macabra… Espacios donde desarrolla una genuina forma de entender el género de la novela negra, con obras tan aplaudidas por la crítica como Yo fui Johnny Thunders, premio Dashiell Hammett 2015, publicada en RBA Libros. De ahí la expectativa de verlo describir a Barcelona en un libro de viajes, por muy sui generis que sea. “La Barcelona de las novelas es siempre una ciudad inventada, incluso entre los autores que consideramos más realistas -respondió a Viajes National Geographic-. Por ejemplo, en mis novelas aparece mucho el Guinardò y parece aquello a veces el Harlem; pero el Guinardò en realidad es un barrio donde nunca pasa nada, ni bueno ni malo”.

El resultado es un libro de una Barcelona real. Escrito desde la subjetividad, pero también desde el respeto de quien está mostrando públicamente una ciudad que es de todos. Esta no es la Barcelona del Sandino de Taxi (Salamandra), ni de Bruno, Raquel y Cristian de No llames a casa (RBA), ni del  Mr. Frankie de Yo fui Johnny Thunders (RBA), ni la del revisionado Pepe Carvalho de Problemas de identidad (Planeta). No, esta es la Barcelona de los barceloneses, de los que alguna vez vieron por primera vez La Rambla y aún recuerdan de la mano de quién lo hicieron.

Hace varios meses, cuando salió a la venta el libro, este cronista recibió un whatsapp de Manuel Mateo: “El texto de Carlos te va a encantar. Acuérdate de lo que te digo, se va a convertir en un clásico de la ciudad”. Ese era el mensaje; pero claro, ¿qué iba a decir él, que lo había editado? Sin embargo, no había deslumbramiento alguno. Si este no fuera un libro de viajes, si fuera una novela, si Carlos Zanón no fuera real y sí un personaje literario, serían muchos los que estarían diciendo que esta es la nueva gran novela de Barcelona. Porque al final sí hay algo de juego literario cuando el autor se despide al igual que aquellos ilusionistas que hacen magia a un palmo de las narices del público, jugando a mostrar y a ocultar la ciudad a la vez porque ”es obvio que uno no debe compartir según qué secretos con desconocidos, aunque sean desconocidos tan educados como usted”.

 

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La Cara B de Barcelona con Carlos Zanón

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