Réquiem Morricone

Cinco destinos a través de la batuta de Ennio Morricone

El compositor romano ha fallecido a los 92 años dejando tras de sí más de 400 bandas sonoras que han marcado la historia del cine.

Justamente hoy se cumplen 92 años de una efeméride que marcó la historia del cine. El 6 de julio de 1928, se estrenaba en la gran pantalla Lights of New York, la primera película en introducir diálogos sonoros. También hoy, 92 años después, el séptimo arte marca este día en su calendario. Esta vez ha sido por el fallecimiento de Ennio Morricone, uno de los grandes maestros en el arte de elegir las notas que acompañan a las imágenes.

El compositor italiano se doctoró en la década de los sesenta diseñando las bandas sonoras de los spaghetti western de Sergio Leone. Desde entonces no paró de componer hasta llegar a producir más de 400 para cine y televisión, con obras inolvidables que trasladan al espectador a coordenadas tan inhóspitas como el desierto o la selva. 

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El bueno, el feo y el malo

Foto: D.R.

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El Valle de Mirandilla (Burgos) de 'El bueno, el feo y el malo'

Rodeado de 6.000 cruces de madera, cargado con un poncho, el extremo del cigarro sostenido por los finos labios y la mítica mirada de ojos entreabiertos, Clint Eastwood paseaba en 1966 por el Valle de Mirandilla, en Burgos. A los pies de la Sierra de la Demanda, entre Santo Domingo de Silos y Contreras, un silbido marcaba la tensión momentos antes de que los tres personajes se batieran en duelo. Gracias al cincuenta aniversario de la película, la Asociación Cultural Sad Hill reconstruyó parte del cementerio donde ser realizan tours y actividades relacionadas. 

 

La misión

Foto: D.R.

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Las cataratas del Iguazú en 'La misión'

En mitad de la selva, junto a las cataratas del Iguazú, el sudor y la humedad empapaba la camisa del padre Gabriel, que apoyado en una roca sobre el río, comenzaba a tocar tímidamente el oboé, atrayendo la atención de los guaraníes como el flautista de Amelín. La melodía que elaboró Morricone se interpretó como un canto a la paz y la convivencia entre diferentes culturas y sociedades.

 

Malena

Foto: D.R.

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La Siracusa de 'Malena'

Castelcutó, en Sicilia, nunca existió pero fue en este pueblo de Italia donde la pasión adolescente y la sexualidad pubertina explotaron, haciendo enloquecer a todos los vecinos que veían en la joven Malena una diosa terrenal. En realidad, se trataba de una ficción, ya que esta película está grabada en la plaza del Duomo de Siracusa, aunque la estética retome la imagen de los típicos pueblos sicilianos marcados por el sol de mediodía y los tonos ocres que visten las fachadas.

 

Érase una vez en América

Foto: D.R.

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La Nueva York de 'Érase una vez en América'

Ganadora de un BAFTA por la banda sonora que le dedicó Morricone, la última película de Sergio Leone terminaría por destapar el Manhattan humeante de los suburbios, hecho de callejones de paredes adoquinadas donde la pillería serviría para que una joven cuadrilla ganase sus primeros dólares. Años más tarde, algunos de ellos se convertirían en los principales líderes mafiosos durante la Ley Seca dejando a la vista una Nueva York que jamás volverá.

 

Cinema Paradiso

Foto: D.R.

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La Sicilia de 'Cinema Paradiso'

Los primeros compases de piano de Morricone abren esta obra de arte que traslada al espectador hasta el pequeño pueblo de Bagheria, al sur de la capital siciliana, patria del director italiano Pippo Tornatore. En la plaza Palazzo Adriano, sigue resonando la melodía de Ennio, mientras el sol del verano no da tregua. Los vecinos que hoy viven, bien agradecerían darse un baño en la playa que se le presupone, aunque en realidad, esta fue el resultado de la magia del director, que anexionó la playa de Cefalú, en la privincia de Palermo, por la que paseaba el viejo Alfredo acompañado de Totó.

 

Érase una vez en América

Cinco destinos a través de la batuta de Ennio Morricone

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