No es ciencia ficción

Los coches autónomos revolucionarán los viajes

La conducción autónoma avanza a pasos agigantados. En un futuro no muy lejano podremos viajar en vehículos que van solos, mucho más seguros y permitiendo al conductor disfrutar del viaje de una forma diferente.

Coche autónomo Volvo

Mercedes

Coches que avisan si el conductor está cansado o que advierten si se mueve de carril involuntariamente, automóviles que mantienen y adaptan la velocidad de crucero en una autopista abarrotada de vehículos… Lo que hace unas décadas parecía ciencia ficción ya es una realidad. Resulta innegable que la forma de viajar por carretera está cambiando, sutilmente en un principio, pero la proliferación de ayudas a la conducción acabará revirtiendo en una conducción autónoma que nos situará en otro escenario a la hora de desplazarnos, más segura y permitiendo al conductor disfrutar de otra experiencia.

La clave de estas ayudas y de la conducción autónoma es la identificación del entorno y el entendimiento del mismo por parte del vehículo. Básicamente los sensores de infrarrojos se encargan de leer las líneas de la carretera y las cámaras y radares de detectar a otros vehículos y las señales de tráfico. Todas estas ayudas nos permiten viajar de una forma más segura ya que el vehículo controla parte del entorno y nos facilita la conducción haciendo más llevaderos los largos desplazamientos, pero lo mejor está por llegar.

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Detectores como los del Infiniti Q30 marcan el camino de la conducción autónoma.

Foto: D.R.

COMIENZA LA CUENTA ATRÁS

Todavía los coches no van solos pero poco les falta, y entonces llegará una revolución a la hora de viajar por carretera. En apenas un año, o dos a lo sumo, desembarcarán en el mercado los coches autónomos y su proliferación provocará también un cambio de escenario dejando de lado la propiedad del vehículo para optar por un disfrute del servicio y viajar con una flota de coches autoconducidos. En 1990 la imagen del taxista robótico Johnny Cab en la película Desafío total era pura ciencia ficción y tres décadas después formará parte de nuestro día a día.

Solo los requisitos legales de la responsabilidad de la conducción autónoma pueden dilatar en el tiempo la implantación de los coches que van solos.

En un futuro no muy lejano la experiencia de conducir pasará a un segundo plano cuando los coches sean 100% autónomos. Esta posibilidad está a la vuelta de la esquina y solo los requisitos legales de la responsabilidad de la conducción autónoma y otros detalles de este ámbito pueden dilatar en el tiempo la implantación de los coches que van solos.

Con ellos cambiará diametralmente el concepto de viajar por carretera: el conductor le indicará al coche la dirección donde quiere ir y el vehículo lo llevará sin ninguna interacción más. Se podrá elegir la ruta más rápida, otra más turística, como ya permiten actualmente los navegadores, pero con la diferencia que nos llevará el coche solo y el conductor se limitará a disfrutar del paisaje o aprovechar el tiempo dentro del vehículo como si fuera un pasajero más.

Mercedes

Una revolución, también, en los modos de navegación como los que está integrando Mercedes en sus modelos. 

Foto: D.R.

La aplicación de la inteligencia artificial a los sistemas de navegación conectados con la conducción autónoma del coche no solo nos permitirá evitar atascos o carreteras colapsadas, si no también disfrutar de un viaje más seguro gracias a la capacidad de detección de otros vehículos y objetos en la calzada evitando sustos y situaciones embarazosas.

¿EL FIN DE LOS VUELOS DE CORTO RADIO?

Volvo ha ido un paso más allá. La firma sueca presentó hace unos meses el prototipo llamado 360c. Se trata de la interpretación más avanzada del vehículo autónomo con la que la firma sueca ha dado un paso adelante planteando una unidad eléctrica que aprovecha todo el espacio interior ya que no precisa ni de volante ni de puesto de conducción. La versatilidad es máxima ya que el habitáculo se puede configurar como oficina, dormitorio y sala de estar.

Así es como desde Volvo ven también al 360c, como una alternativa a los viajes aéreos de corta distancia, de unos 300 kilómetros, focalizados en EE.UU., en rutas como de Nueva York a Washington o de Houston a Dallas, donde estás más tiempo en el aire que en tierra además de todo el trajín de pasar el control de metales, embarcar, desembarcar...

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Coches como el Audi A8 ofrecen un espacio interior y un modo de conducción autónoma ideado para que el viajero haga lo que quiera. Incluso, trabajar. 

Foto: D.R.

Así serán los viajes por carretera en un futuro no tan lejano. Porque también los autocares serán autónomos. Ya no tendrán que parar cada dos horas para el cambio de conductor. De hecho, cuando llegue este tipos de vehículos, prácticamente quedará suprimido el error humano en los tan temidos accidentes de tráfico. Sólo la autonomía marcará el desarrollo de los viajes, pero todo apunta que las paradas para que el pasaje estire las piernas coincidirá con la presencia de un supercargador para recargar las baterías de forma rápida y seguir de viaje.

Todo apunta a que la llegada de la conducción autónoma revolucionará los viajes terrestres, tanto a nivel individual como colectivo, aportando una mayor seguridad y una nueva experiencia a la hora de desplazarse de una forma relaja, disfrutando del viaje, sin estrés, sin cansancio, sin más preocupaciones… El futuro ya está aquí, o casi.

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