Fregate Island

El colmo del lujo es dormir en esta isla privada de Seychelles

Privacidad, espacio personal y belleza natural son una máxima en estos privilegiados rincones del mundo.

A solo cuatro grados al sur del ecuador, Fregate Private Island es un pequeño trozo de granito que parece flotar en el Océano Índico y al que solo es posible acceder mediante barco o bien con el medio de transporte más popular entre sus huéspedes: veinte minutos de trayecto en helicóptero privado. Este paraíso verde, delicadamente desarrollado, encierra 16 villas de estilo tradicional construidas de caoba nativa y también siete de las playas más espectaculares de Seychelles. El complejo ocupa toda la isla, y nadie puede entrar aquí a no ser que sea huésped o un miembro del staff del hotel. La privacidad, la exclusividad y el compromiso con la sostenibilidad son factores clave en este hotel, catalogado como uno de los mejores del mundo.

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fregate island villa spa-villa 2 . Ciento quince islas...

Foto: Fregate Island

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Ciento quince islas...

Los primeros europeos en descubrir las islas de las Seychelles fueron navegantes portugueses en el siglo XVI. Antes de ellos, todo el mundo aquí tiene claro que los comerciantes árabes que cruzaban el Océano Índico vendiendo especias también las conocían, pero nadie se quedó nunca. En 1609 llegaron los británicos a bordo del Ascension, de la Compañía de las Indias Orientales, para definir las islas como un “paraíso terrenal”. Y durante mucho tiempo, este fue el trato con el archipiélago: ciento quince islas, y ningún humano. En cambio, el lugar estaba lleno de tortugas, pájaros y peces y hasta corrió el rumor entre los exploradores de que Seychelles fue el Jardín del Edén del que Adán y Eva fueron expulsados. Razones no faltaban.

fregate island villa twin-villa 1 . ...y ningún humano

Foto: Fregate Island

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...y ningún humano

Hasta 1770, año en el que los franceses iniciaron una colonia de esclavos, las únicas personas que se sabe que se establecieron en Seychelles fueron piratas y corsarios, quienes, como la mayoría de los huéspedes de ahora, estaban tratando de alejarse de todo lo demás. En el caso de la isla Fregate, que se encuentra a unas 35 millas de la costa de Mahé, la isla más grande de las Seychelles, era el lugar perfecto para cumplir ese sueño, o necesidad, de alejarse de todo. Lo sigue siendo (aquí disfrutaron los Duques de Cambridge de su Luna de Miel). Puede que hasta lo sea para encontrar un tesoro, ya que se cree que en la isla Fregate fue enterrada la fortuna perdida de Olivier Levasseur 'La Buse', el mayor pirata francés de todos los tiempos. Por los rincones de la isla se han ido encontrando restos que prueban que de alguna manera Fregate estuvo habitada, y su historia, junto con las copias de los objetos encontrados (los auténticos están en Mahé), están en un pequeño, pero suficiente, museo de la isla. Del tesoro nadie sabe nada. Aún.

fregate island villa spa-villa 1 . De cabañas piratas a villas privadas

Foto: Fregate Island

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De cabañas piratas a refugio en mitad de edén

Es posible afirmar sin temor a equivocarse que poco ha cambiado en esta isla privada en siglos, salvo la evidente mejora en el alojamiento. Las chozas de los piratas han dado paso a 16 refugios con piscina privada, sábanas de algodón egipcio y hasta mayordomo. Pero la atmósfera general, la sensación brutal de ser superado en número por la flora y la fauna, solo y desaparecido del mundo, permanece sorprendentemente intacta. En 2019, unos 380.000 turistas visitaron Seychelles; Fregate Island solo tiene capacidad para 40. Mucho más grande es su población de 3.000 tortugas Aldabra, las hay desde recién nacidas hasta las más longevas como Balthazar, que ya va camino de cumplir los 150 años, milpiés gigantes e inofensivos y un número imposible de pájaros que campan a sus anchas por el cielo de este paraíso.

Tras pasar unos años raros en los que parte de la isla se convirtió en una plantación, en 1998 aquí no solo comenzó la construcción del hotel, sino también su proyecto de conservación de futuro. El compromiso con el planeta y su cuidado es el nuevo lujo, también en hotelería.

fregate island villa spa-villa 8 . La villa perfecta

Foto: Fregate Island

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La villa perfecta

Encaramadas en un acantilado de granito con vistas a las playas de arena blanca de la isla, las 16 villas del complejo son escondites de lujo con detalles tallados a mano, suelos de mármol de Botticino, sedas tailandesas y sábanas de algodón egipcio.

Cada villa cuenta con una piscina privada, jacuzzi, terraza con tumbonas y un comedor al aire libre camuflado por la densa vegetación. Las camas tienen dosel, un baño espacioso con tres duchas, una interior y dos exteriores, un precioso salón de inspiración colonial y todo tipo de comodidades: desde un generoso mini bar que cada día es actualizado, hasta una cocina con cafeteras Nespresso y bollería recién hecha. Y a pesar de que cuesta salir de este refugio con 180grados de vistas al Índico, cada villa cuenta con su propio carrito de golf para que el huésped pueda recorrer la isla por los estrechos caminos que la cruzan y bajar a cualquiera de las siete playas que la bañan, alguna de ellas catalogada como la más bonita del mundo, como Grand Anse.

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Foto: Lorena G. Díaz

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Playas en las que "ya has estado"

Una de las cosas desconcertantes de pasar tiempo en una isla desierta en las Seychelles es que es posible sentir como si ya hubiésemos estado allí antes (este fenómeno también sucede en destinos como Nueva York tras haber recorrido la ciudad en infinidad de películas). Pero alejados del asfalto, aquí la estética de la playa tropical platónica, el verde de las palmeras, la arena blanca y las aguas color turquesa son tan familiares en el imaginario colectivo que es como caminar sobre un catálogo. Y esto es precisamente lo que sucede en Grand Anse. Aquí, además, tortugas carey vienen a anidar cada año. Es uno de los últimos lugares del mundo lo suficientemente tranquilos como para poner sus huevos a la luz del día. Más tarde, entre enero y marzo, unas 200 crías de tortuga bajan tambaleándose por la arena hacia el mar.

fregate island gallery IslandRental4 . El vacío como lujo

Foto: Fregate Island

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El vacío como lujo

Resulta complicado destacar lo más memorable de la experiencia de alojarse en una isla privada en mitad del Índico, pero tal vez sea precisamente ese el gran lujo, el de estar en mitad de la nada sintiéndose parte de todo. Y a partir de aquí todo son extras, como el de poder disfrutar de la oferta gastronómica del hotel casi en cualquier lugar de la isla, desde en la terraza de la villa hasta privatizando la playa para una cena con los pies en la arena. De su cocina, entre criolla y africana, destacan los pescados y mariscos recién capturados y los productos cultivados en la isla. Es realmente difícil pedir más.

fregate island conservation giant-aldabra-tortoises 5 . Conservación y sostenibilidad

Foto: Fregate Island

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Conservación y sostenibilidad

Fregate Island opera un sólido programa de conservación para preservar la rica flora y fauna de las Seychelles. De eso se encarga Anna Zora, que lleva dos años en la isla como Manager de Conservación y Sostenibilidad. Zora, italiana de nacimiento, confiesa haber encontrado “el trabajo perfecto en el lugar de sus sueños”, y ha puesto en marcha, además, un par de programas de conservación en los que el huésped puede también implicarse apadrinando una tortuga o un trozo de la barrera de coral que están tratando de reconstruir en los alrededores del hotel. La fundación de Fregate lo gestiona y lo controla.

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Foto: Lorena G. Díaz

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Objetivo: neutralidad de carbono

En el día a día, y siempre que es posible, la mayoría de los ingredientes utilizados en los restaurantes y en el Rock Spa son cultivados en la isla. Por supuesto que aquí no hay plásticos de un solo uso y, además, el hotel está también en camino de lograr la neutralidad de carbono. Todo llega, también el darse cuenta de que la excelencia en hotelería nunca más estará reñida con el cuidado del planeta.

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