Geopolítica celeste

¿Cómo puede afectar el cierre del espacio aéreo ruso a los vuelos a Asia?

Las consecuencias en las rutas de larga distancia ya se deja notar en el incremento de las horas de vuelo y gasto de combustible.

Tras las sanciones de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido y Canadá impuestas como respuesta al ataque de Ucrania, Rusia respondió con la misma moneda, cerrando a su vez su estratégico espacio aéreo. La Agencia Federal para el Transporte Aéreo de Rusia (Rosaviatsiya) informó que solo admitiría la llegada de vuelos especiales autorizados por el propio organismo o un permiso expedido por el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso.

 

Si bien el posible “impacto en la aviación palidece en comparación con la crisis humanitaria que se desarrolla”, tal como recordó Willie Walsh, Director General de IATA, no hay que olvidar algunas de las consecuencias directas del cierre del espacio aéreo de Rusia y Ucrania para un sector que venía recuperándose entre olas y variantes de la COVID.

 

Los pasajeros aéreos internacionales entre Rusia y Europa representaron el 5,7% del tráfico total europeo en 2021, el 5,2% del tráfico internacional mundial y el 1,3% del tráfico total mundial. Mientras que el cierre aéreo de Ucrania se traduce en una afectación del aproximadamente el 3,3 % del tráfico aéreo total de pasajeros en Europa y el 0,8 % del tráfico total a nivel mundial, según datos de 2021 que maneja IATA. Ahora, la mayoría de estos vuelos que no hayan sido cancelados están obligados a variar la ruta seguida hasta el momento. 

 
Avion

Foto: iStock

Avión Baikal

Un ‘remake’ de la Guerra Fría

En los vuelos de larga distancia, se acostumbra a usar la ortodrómica, el camino más corto entre dos puntos de la superficie terrestre. Y este viene determinado por el círculo máximo que se puede trazar entre las coordenadas de salida y llegada. En el caso de la conexión entre Europa y Asia Oriental (China, Corea, Japón y Taiwán), ese círculo máximo pasa por encima de Siberia: el importantísimo corredor aéreo sobre Siberia.

Pero en ocasiones, los caminos ideales no son los caminos posibles. A muchos expertos, el actual cierre del espacio aéreo ruso les recuerda a algunos episodios de la Guerra Fría que parecían cosa del pasado, cuando la mayoría de aerolíneas occidentales no podían atravesar los cielos siberianos. En aquella época, la Unión Soviética usaba su espacio aéreo como una herramienta geopolítica, obligando a la gran mayoría de aerolíneas a bordear el territorio, en lo que se conocía como la Ruta de la Seda, sobrevolando el Mediterráneo, la Península Arábica, India y Sudeste Asiático. Con la caída del régimen soviético, Rusia comenzó a conceder permisos de sobrevuelo a cambio de contraprestaciones económicas por pasajero. Aún así valía la pena, por el ahorro en combustible y tiempo de vuelo.

Rutas alternativas o quedarse en pista

La situación actual obliga a los operadores aéreos a hacer los ajustes tanto como sea posible, lo cual hace que algunas aerolíneas estadounidenses tengan que volver a recurrir a vuelos de larga distancia que, en el mejor de los casos, incrementarán en dos horas el tiempo de vuelo en cada dirección, lo que resulta en emisiones más significativas y mayores costes.

Como es lógico, los vuelos entre India y América del Norte sufrieron el peor golpe en la actual interrupción de la aviación. Muchas aerolíneas estadounidenses que vuelan directamente a la India han tenido que replantearse sus vuelos al país, entre ellas United Airlines.

Finnair

En Europa, otra compañía especialmente afectada por esta situación es Finnair. Finlandia está convenientemente ubicada para aprovechar al máximo el espacio aéreo ruso para sus vuelos a Asia. Sin embargo, al tener ahora que evitar el espacio aéreo ruso, rutas como la que conectaba con Delhi se ve alargada a través del Mediterráneo oriental y cruza Armenia e Irán antes de aterrizar en la ciudad india. Esto ha sumado aproximadamente una hora más a la duración del vuelo.

”Entendemos que los cambios puedan ofrecer dificultades a los pasajeros. Evitar el espacio aéreo ruso en los vuelos entre Europa y Asia tiene un impacto considerable, tanto en los tiempos de vuelo como en los costes añadidos de combustible, personal y navegación”, ha asegurado Ole Orvér, director comercial de Finnair.

La compañía aérea mantiene sus vuelos a Seúl y Shanghai, además de Tokio, Delhi, Bangkok o Phuket, evitando el espacio aéreo ruso. El esfuerzo por mantener la red asiática lleva a que los vuelos para la ruta actual a Shanghai se haya incrementado en 3 h 15 minutos y la de Seúl en 4 horas 30 minutos, mientras que otras rutas habituales de Finnair en Asia, como Hong Kong y Osaka, han sido canceladas por el momento hasta finales de abril.