Especial 20 aniversario

Cómo serán los viajes por carretera en 20 años

En 20 años el coche autónomo será una realidad cambiando el concepto de 'road trip'

El 2040 no está tan lejos. Si ahora se celebra el 20 aniversario del lanzamiento de Viajes National Geographic en plena eclosión de la movilidad eléctrica y el vislumbramiento no muy lejano de la conducción autónoma, de aquí 20 años todo esto será una realidad. Y más a la velocidad que avanza todo el día. Ridley Scott ya se adelantó a su tiempo en Blade Runner (1982), película discurre en noviembre de 2019 en un escenario dominado por la tecnología y la bioingeniería. Pero también quedan películas icónicas como Thelma y Louise (1991) con un viaje en coche como telón de fondo.

Conducción autónoma

Foto: iStock

Portada coches 20 aniversario

Pero ¿qué tienen que ver Blade Runner y Thelma y Louise con viajar por carretera de aquí a 20 años? Pues porque a su manera exponen las dos formas que habrá de hacerlo ya sea conduciendo como ahora y a ser posible con un coche con motor de explosión o siendo llevados con un vehículo autónomo impulsado por pila de hidrógeno. Sí, hidrógeno, porque o la energía eléctrica da un salto tecnológico en la reducción del tamaño de las baterías, el aumento de su potencia y rapidez de recarga o no tiene futuro a largo plazo en el mundo de los viajes. El primero, ponerse al volante de un vehículo de gasolina o gasoil, será más pasional, disfrutando de la experiencia de la conducción mientras que el segundo permitirá gozar de los paisajes y de la sensación de viajar, como sucede actualmente con el tren, una sensación enmascarada siempre por el avión y la capacidad de transportar a la gente de una forma tan rápida que diluye la percepción de la dimensión del viaje.

Tal vez en 2040 los coches todavía utilicen ruedas y circulen pisando el asfalto, pero la conducción será muy diferente. La conducción autónoma será una realidad con coches que vayan solos, solo habrá que decirles el destino, sí hablarles como ya se hace ahora y sin necesidad de teclear ninguna dirección para empezar el viaje. La propia inteligencia artificial del vehículo será capaz de proponer rutas con más o menos curvas, con puntos de interés e ilustrar de todas las posibilidades de restauración por el camino. De hecho actualmente ya existen soluciones de este tipo pero queda camino por recorrer. Donde marcará la diferencia será en la capacidad de circular solo, sin conductor, interactuando con el medio y con el resto de vehículos dejando a los ocupantes disfrutar del trayecto sin más complicaciones. De la misma manera los viajes serán más seguros, reduciendo la siniestralidad en las carreteras. E incluso los sistemas de infoentretenimiento ofrecerán la posibilidad de ir desvelando los secretos de cada rincón por el que se pase como si fuera un guía turístico.

Coche autónomo Volvo

Menos conducir y más disfrutar... o dormir. 

En 2040, más allá de la instauración de la conducción autónoma, también se habrá dado un salto en el tema de los combustibles. Ahora, los coches eléctricos Premium empiezan a ofrecer unas autonomías de entre 400 y 600 kilómetros sin recargar las baterías pero a la hora de planificar un viaje depende de la red de recarga a lo largo de la ruta a seguir. En 20 años este problema habrá desaparecido, ya sea por la evolución de la tecnología eléctrica con una baterías más pequeñas y potentes y que se puedan intercambiar en una electrolinera para poder seguir el viaje, o por la irrupción de una nueva fuente de energía alternativa.

El futuro ya está aquí, sí, pero en muchas películas futuristas, como Star Trek, siempre hay un guiño al pasado con la presencia de algún incondicional de los coches con motor a explosión. Y 2040 no será diferente, como sucede en el mundo del mountainbike donde la irrupción de las e-bike choca contra los ciclistas más puristas. Pues en un futuro muy lejano siempre quedará el placer de viajar por el mero hecho de disfrutar de la conducción. Habrá que ver si es con un vehículo con motor a explosión o eléctrico, pero siempre con el conductor al volante, cambiando de marchas, frenando, tomando las curvas… Eso sí, no faltará la presencia de una navegador para no perderse y de alguna ayuda a la conducción como ahora, porque con la seguridad no se juega.

Siempre quedará el placer de conducir porque sí

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Con el viaje por carretera como telón de fondo, los coches tienen películas icónicas, pero las motos también, como Easy Riderdonde los protagonistas conducen sendas Harley-Davidson no muy diferentes a las actuales a no ser por el salto tecnológico con motores con inyección electrónica, ABS e incluso navegador. Tal vez el mundo de las dos ruedas sea al que menos le afecte el paso del tiempo, quedando como una fórmula genuina de descubrimiento personal y nuevos destinos a través de un road trip. En este sentido lo que probablemente más cambie sean los escenarios, la propia evolución de destinos actualmente icónicos como puede ser Marruecos. Porque la esencia del viaje en moto seguirá siendo la misma. Ya se están estudiando sistemas de conducción autónoma para mejorar la seguridad pero una moto que vaya sola perdería toda la gracia, más cuando es el propio usuario el que elige el vehículo de dos ruedas para viajar. Arena de otro costal será la proliferación de modelos eléctricos, viables para las ciudades pero actualmente impensables para viajar. Será bueno legar a 2040 y echar la vista atrás, sin dejar de viajar.

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