CUESTIONARIO EN MODO AVIÓN

David Serrano: "Menorca me parece el paraíso del planeta tierra, por encima de Bali y esas cosas"

El director y guionista estrena la película 'Voy a pasármelo bien', un tributo al primer amor que suena a Hombres G y que propone un viaje tan nostálgico como "buenrrollero".

David Serrano (Madrid, 1975) ha tirado de sus recuerdos de infancia para regresar a sus exactos 12 años y ficcionar una etapa de su vida a través de las canciones de Hombres G. Voy a pasármelo bien llega a los cines el 12 de agosto. “Es casi una autobiografía fílmica”, dice. Suyos son también los guiones de El otro lado de la cama, Los dos lados de la cama y Días de fútbol (este también lo dirigió), el libreto de Hoy no me puedo levantar y la adaptación y/o dirección de los más laureados musicales patrios: West Side Story, Mamma Mía!, Billy Elliot, Grease o Matilda, que verá la luz el próximo 30 de septiembre en el Nuevo Teatro Alcalá de Madrid. Ahora, el viaje que David Serrano ha hecho con su nueva película, una comedia tan nostálgica como  buenrrollera, nos traslada al Valladolid de septiembre de 1989: a una ciudad de provincia, al comienzo de curso, a 8º de EGB, a los mejores amigos, al primer amor, a los casetes y a Hombres G, que puso banda sonora a la vida de tantas generaciones. También a la de David Serrano. Aunque ahora, en la del guionista y director, predominan más las canciones de los musicales que antes acudía a ver a Nueva York y ahora disfruta algo más cerca, en Londres. O el sonido a paraíso que encuentra en Menorca, destino habitual de sus vacaciones veraniegas.

 
David Serrano

Foto: Javier Naval

David Serrano

Un musical con las grandes canciones de los Hombres G, que se escuchan, se cantan y se bailan en la película. ¿Cómo surge la idea de contar esta historia?

El proyecto surge como un encargo del productor Enrique López Lavigne, con el que llevaba muchos años queriendo hacer un musical; pero se convierte en la película más personal que he hecho, porque paso a contar mi vida a los doce años y hablo de mi primer amor, que se llamaba Laila. En la película aparecen mis amigos, como Luis, que tenía una pierna ortopédica y nunca supimos por qué, porque él corría, saltaba y jugaba al fútbol con nosotros como un bestia. Y como Fernando “El Cabra”, un chico de 16 años que estaba en nuestra clase porque tenía muchos problemas de aprendizaje. Muchas de las cosas que aparecen en la película son parte de mi vida. De la parte adulta, prácticamente nada, pero de la infantil… ¡hay muchísimo!

Voy a pasármelo bien es un viaje a los 80, al chaval que tú también fuiste. ¿Hasta dónde te ha llevado esta aventura emocionalmente?

Pues ha sido muy bonito, la verdad, todo el proceso de ir recordando cosas que, además, crees que están olvidadas, pero que, cuando haces el esfuerzo de recordar, van reapareciendo. Y fue muy bonito cuando localicé a Laila, después de 34 años sin vernos, para hablar y compartir recuerdos. No tiene redes sociales y no había manera de encontrarla. Sí que me acordaba de sus dos apellidos, porque en clase, en aquella época, siempre nos hablábamos con los dos apellidos, así que pude localizar a su hermana a través de LinkedIn. Las dos conversaciones largas que tuve con ella fueron muy especiales, porque nuestra relación terminó medio rara, no de una manera tan bonita como en la película. Me da un poco de pudor decir que esas conversaciones fueron sanadoras, pero estuvieron casi ahí, fue como darle un final bonito a ese primer amor. Y así se lo dije: “Quiero darle a nuestro primer amor un final bonito con esta película”.

La película es una comedia romántica en dos tiempos (1989 y 2022), un homenaje (y un reencuentro) al primer amor, pero también a la amistad, que pones en valor a través de Los Pitus…

Es que, a esas edades, lo más importante del mundo son tus amigos. De hecho, en mi vida real, yo dejé a Laila porque mis amigos me dijeron: “Tienes que elegir: ella o nosotros”. Hay una frase muy bonita en la película Cuenta conmigo que dice: “Nunca tuve amigos como los que tuve a los doce años”. Esta frase fue muy importante para mí a la hora de escribir el guion, porque es verdad, es que a los 12 años tu mundo son tus amigos. Y más en una ciudad de provincias, donde la vida se hacía mucho más en la calle de lo que se hacía en Madrid.

Esta se ha convertido en la película más personal que he hecho

¿No te has criado en Madrid?

Sí, pero desde los nueve hasta los trece años viví en Albacete. Por eso también era importante que la película no transcurriera en una gran ciudad, porque la vida allí era diferente, éramos mucho más libres. Volver a Madrid fue un cambio brutal para mí, porque pasé de vivir casi en libertad absoluta a tener una vida mucho más complicada y peligrosa.

Al igual que Hombres G forma parte de nuestra memoria musical, los lugares donde veraneábamos de niños también se quedan para siempre. ¿Cuál era el tuyo?

Gandía, donde estuve como tres o cuatro años seguidos yendo y tenía una pandilla de amigos. Veraneé allí como de los 11 a los 13 ó 14 años, en la misma época que la de los personajes de la peli.

¿Recuerdas tu primer viaje de juventud?

Sí, fue el típico verano que te mandaban un mes a Portsmouth (Inglaterra) con 15 años. Ibas con un grupo de 80 españoles, con lo cual al final estabas solo con los españoles y no hablabas una mierda de inglés y, encima, compartías casa con otro español, con lo cual era absurdo.

Ya de adulto, el cine y el teatro se instalaron en tu vida de manera profesional. ¿Hay algún lugar especial, que no olvidas, al que te haya llevado un estreno, un rodaje o una gira?

¡Avilés! He estrenado siete obras de teatro allí. De hecho, creo que soy el director que más obras ha estrenado en el Teatro Palacio Valdés de Avilés. Es una ciudad que tengo absolutamente relacionada con mi actividad profesional.

Un plan imprescindible para David Serrano en Nueva York es ir a ver musicales.

Foto: Istock

Cuando los compromisos te lo permiten, ¿cuánto viajas por placer?

No todo lo que me gustaría… Sí que, durante muchos años, he estado viajando a Nueva York para ver teatro musical. Lo hacía con Dani Sánchez Arévalo, pero ahora es más complicado porque él tiene una niña de dos años y yo un bebé de ocho meses. Pero nos íbamos todos los años, prácticamente, una o dos veces.

¿Cuál es el viaje más inolvidable que has hecho en tu vida?

No sé si es el más inolvidable, pero, desde luego, es el más divertido. Fue uno que hice por placer a Brasil con Roberto Álamo y Alberto San Juan, justo antes del estreno de Días de fútbol. Somos tan distintos los tres que era como para haber hecho un documental del viaje [risas].

¿Y ese que cada vez tienes más pendiente de hacer?

¡Muchos! Tengo tantas ganas de ir a Japón, a Canadá… ¡y más viajes! Me encantaría ir también a Perito Moreno, en Argentina.

Coordenadas viajeras

David Serrano

  1. ¿Adónde nos llevas si vamos al norte?

    A Londres, una ciudad que me vuelve loco. Es la más bonita de todas. Además, cuando vamos, siempre nos quedamos en el centro y, en el último viaje, fui precisamente con Dani Sánchez Arévalo, porque, como Nueva York ya nos pilla más complicado, nos dijimos: “Vámonos, aunque sea, tres días a Londres”. Nos dimos una caminata increíble hacia la Isla de los Perros, una zona que no conocía y flipé de repente. Londres es una ciudad llena de rincones que puedes estar descubriendo durante meses. Aparte de que tiene la mejor cartelera teatral del mundo.

  2. ¿Qué destino eliges mirando al sur?

    Es un suroeste: Argentina. He viajado mucho, he trabajaba allí, mi mujer es argentina, mi hijo tiene también la nacionalidad argentina y tengo mucha relación con Buenos Aires. Es una ciudad muy importante en mi vida

  3. ¿Y si vamos al este?

    Menorca, un sitio para mí muy especial y creo que al que más he ido de vacaciones. Es la isla de las Baleares que me parece el paraíso del planeta tierra, por encima de Bali y esas cosas. He pasado muchos momentos importantes de mi vida en ella y me parece un auténtico paraíso.

  4. Toca el oeste…

    Nueva York, la ciudad donde me gustaría vivir durante una época de mi vida. He ido mucho para ver musicales o teatro, pero me queda pendiente vivir allí, aunque sea, tres o cuatro meses. ¡Ojalá pueda hacerlo.

¿Qué no puede faltar en tu equipaje cuando viajas?

Voy a ser un poco más prosaico: Fortasec. Nunca debe faltar, sobre todo, si viajas a determinados países, porque, en cuanto tomas algo que han lavado con agua que no es a la que estás acostumbrado, tienes problemas… Fortasec es el mejor compañero del viajero.

¿Islas Baleares, el paraíso en la tierra? David Serrano no lo duda.

Foto: Istock

¿Gastas alguna manía viajera?

Me gusta verlo todo. Sí que soy obsesivo en eso. En ese sentido, no me relajo cuando viajo.

¿El souvenir más apreciado de cuantos tienes en casa?

Durante una época, ya se me ha pasado un poco, me obsesioné con los pisapapeles de cristal. Siempre que me iba de viaje, compraba alguno y todavía lo hago si veo alguno bonito. Tengo uno que compré en Venecia al que guardo mucho cariño.

Comer y viajar es todo uno. ¿Un plato que tengas grabado a fuego en el paladar?

En Perú, en Lima. Comí en Central, que creo que ocupa el segundo lugar en los 50 Mejores Restaurantes del Mundo, y para mí fue la experiencia gastronómica más alucinante que he tenido en mi vida. He comido en tres estrellas Michelin aquí en España, pero lo de Central fue otro nivel. Tuve que viajar mucho a Lima por trabajo hace unos años y ¡cómo se come! Es espectacular lo de Lima con la comida.

¿Qué ciudad merece un gran musical?

Madrid. No se ha hecho en cine todavía un musical que hable de ella y de La Movida, el momento de esplendor musical de Madrid y donde están las canciones más potentes para meter. Creo que falta el gran musical de La Movida madrileña, porque Hoy no me puedo levantar apelaba a ella, pero no se ha hecho en cine y se podría hacer una gran película o una miniserie.