Arctic Noir

Christoffer Petersen: "En Groenlandia tu vida diaria acaba afectada por el entorno"

La lectura de la novela "Siete tumbas, un invierno" brinda un emocionante viaje hasta la Groenlandia más salvaje y recóndita.

Christoffer Petersen estrecha con firmeza la mano y regala una tarjeta con sus datos personales. En ella hay una fotografía en la que se ve su ojo izquierdo con hielo en las pestañas, con hielo también en el gorro de lana calado hasta las cejas. De fondo, un paisaje ártico. Es alto y corpulento, un físico robusto con el que que debía desenvolverse bastante mejor en la naturaleza salvaje de Groenlandia que en el vestíbulo del hotel en el que sucede la entrevista. Se podría decir de él que es un Jack London de rasgos nórdicos. Como reconoce, fueron sus libros los que le llevaron años más tarde a Groenlandia. Dice que le llamaba la aventura.

 

Siete tumbas, un invierno (Ediciones RBA), la primera novela que Christoffer Petersen publica en español, forma parte de una larga serie protagonizada por David Maretse, algo así como el primer investigador privado groenlandés. Un ex-policía de la capital con toda una historia detrás que se retira a vivir a Inussuk, una apartada aldea que acabará siendo el foco de atención de todo el país. Con él Groenlandia entra en la escena del Arctic Noir por la puerta grande.

 
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Foto: RBA

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UN PAÍS EXTREMO

Los inviernos siguen siendo oscuros en Groenlandia; los veranos, igual de luminosos. Pero ya no hay tantos muertos y la comida es más fácil de conseguir. “Aún así, seguían cavando tumbas durante el largo verano para adelantarse al oscuro invierno”, se lee en la novela. Cavan siete tumbas por si acaso: una para un bebé, otra para un posible tuberculoso, también para el cazador muerto durante alguna de las tormentas de nieve invernales, tal vez también para el muerto en una pelea entre borrachos, una más para el enfermo de cáncer que no lo supere, dos, esperando que sean demasiadas, para los suicidas que deprimidos seguro se quitarán de en medio.

¿Lo de las tumbas es un elemento literario o una práctica habitual?

Yo he visto cómo se excavaban las tumbas a finales del verano para prepararse antes del invierno. Porque en invierno el suelo se congela... No es algo que se haga en todo Groenlandia, sólo en el lugar donde yo viví, en Uummannaq. Allí estás a 600 km por encima del círculo polar ártico. También viví en Qaanaaq, donde estás a 1200 km del Polo Norte.

¿Pero por qué siete?

No me acuerdo de cuántas excavaban realmente. Me explicaron que en los viejos tiempos, el carpintero hacía el ataúd y el cuerpo se guardaba debajo de su casa para ser enterrado en verano. Ya no es así, pero en los hospitales no hay frigoríficos en la morgue. Así que tienen que decidir qué hacer con los cadáveres. Claro, mi esposa llegaba del hospital a casa con todas estas historias y me inspiraba. Hubo una vez que unos turistas fallecieron y no había zinc para hacer los ataúdes con los que repatriarlos, así que tuvieron que guardarlos hasta principios de verano, con lo que fue un verdadero problema...

Entre las tumbas que se excavan en la novela, prevén una para algún borracho que se pueda perder en medio de las tormentas invernales y para algún suicida. ¿Es un reflejo de la realidad?

El suicidio es un problema grave en Groenlandia. Es un país extremo, así que todo es extremo. Si estás deprimido, estás extremadamente deprimido. Para los jóvenes, el suicidio es una solución extrema. El gobierno está intentando buscar soluciones a eso porque la gente desaparece. Algunas de las personas que conocí en los siete años que viví en el país se acabó suicidando. Y es lo mismo en muchos otros lugares del Ártico.

PAISAJES MARAVILLOSOS

Esta es una novela negra. Hay violencia, asesinatos, crudeza y desesperanza. También hay épica, idealismo, amor. Y sobre todo mucho paisaje, un paisaje maravilloso de témpanos de hielo que flotan en el mar, de neblinas enigmáticas, de ballenas jorobadas en el mar, de atardeceres rosados. Naturaleza salvaje que surge como contrapunto a la oscuridad de la trama y que Christoffer Petersen conoció bien en los siete años que vivió en Groenlandia.

Seguramente Groenlandia es el lugar más al norte al que se puede llegar sin ser un explorador, ¿qué significa para ti el norte?

Cuando vivía en Qaanaaq y en Uummannaq, los exploradores se ponían en contacto conmigo para saber si les podía ayudar con sus expediciones. En Uummannaq escribía un blog y había un grupo de Suiza que iba en kayak y miraban mis vídeos todos los días para saber cuándo los hielos estaban en condiciones para navegar. También conocí al equipo de documentales de la BBC... así que vivir allí era un poco también como ser un explorador.

Groenlandia

Foto: iStock

Entonces, ¿el norte es la aventura?

Fue una aventura, pero también vivía la vida cotidiana porque estaba dando clases en las escuelas, iba a la tienda... Pero está claro que en Groenlandia tu vida diaria acaba afectada por el entorno como en pocos lugares del mundo.

¿Por qué comenzaste a escribir en Groenlandia?

La inspiración venía de lo que veía en mi entorno. También me inspiraron los propios groenlandeses, cuán cercanos están a la naturaleza. Algo que es a la vez positivo y negativo. Es por eso que el paisaje es un personaje más en la novela. Es importante que el paisaje aparezca en todos mis libros porque yo pienso que las personas que leen mis libros se sienten atraídas por la naturaleza salvaje además de por la trama.

Es un paisaje muy diferente al de aquí: hielo, icebergs, ballenas que se ven desde la costa...

¡Todo es cierto, yo lo he visto!

Algo que sorprende saber es que el hielo respira…

Claro, por la marea. Sube y baja, todo el tiempo. Cuando se rompe un iceberg, cuando estás en un kayak, puedes sentir una especie de efervescencia, como si bebieras una Coca-cola. Es el aire que se libera… A lo mejor, ese hielo tiene millones de años. Cuando haces una ruta en kayak, no puedes beber agua del mar, pero sí fundir el hielo de un iceberg. Coges un poquito, al principio está un poco salado, pero luego es agua pura. ¡Estas bebiendo agua con miles de años!

En un momento de la novela, un personaje describe el país como “el pequeño lugar más grande del mundo”. En la trama, los trayectos en coche son casi testimoniales. ¿Son más importantes las lanchas y las avionetas en Groenlandia?

Es verdad...Porque hay una gran extensión de terreno deshabitado. La gente está donde está la familia. Cuando vivía en Qaanaaq, al norte había un asentamiento en el que había solo una persona, pero no se quería marchar. El Gobierno le pedía que lo dejara porque era demasiado caro mantenerlo allí, pero él no quería, porque allí había vivido siempre su familia. Hasta que enfermó y tuvo que ir al hospital. Y entonces fue cuando cerraron el asentamiento.

UNA HISTORIA POLÍTICA

Nadie podía imaginar que apareciera el cadáver de una joven en las aguas gélidas de Inussuk. Menos que esa joven fuera la hija de Nivi Winther, la primera ministra de Groenlandia. En medio del debate político anterior a unas elecciones generales, el suceso trasciende lo privado afectando al destino de la mayor isla del mundo. Afectará también a Malik, el oponente político de la ministra, un populista que nota el sabor de la bilis en la garganta cada vez que en el mapamundi ve el nombre de Dinamarca debajo del de Groenlandia.

En la historia que cuentas juega un papel fundamental el mundo de la política. ¿Hay un aumento del populismo y del deseo de independencia con respecto a Dinamarca en la realidad tal como aparece en la novela?

Siempre ha sido así. La presencia danesa en Groenlandia se remonta a mucho tiempo atrás. Como blanco europeo, te preguntan dos cosas al llegar a Groenlandia: cuánto te vas a quedar y de dónde eres. Así que yo les respondía que era inglés y que como mínimo me iba a quedar tres años. Yo creo que Groenlandia debe ser el único país del mundo donde Inglaterra no ha hecho algo… Así que me trataban bien.

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Foto: RBA

Y en ese sentido, la lengua groenlandesa aparece como un elemento de identidad nacional. ¿Hay una división tan fuerte en la realidad sociocultural como se aprecia en la novela entre los que hablan danés o groenlandés?

Hay muchos daneses en Groenlandia y hay muchas familias donde hay un padre groenlandés y una madre danesa. El sistema educativo no ha tenido suficientes profesores. El danés fue el primer idioma durante mucho tiempo. Hoy sigue siendo el primer idioma en negocios. Como aparece en el libro, hay groenlandeses de padres de Groenlandia que solo hablan danés, pero ellos se sienten groenlandeses.

TURISMO Y CAMBIO CLIMÁTICO

Si al populista Malik de la novela sólo le interesa el idioma groenlandés y cerrar la isla a cualquier tipo de influencia externa, la primera ministra prefiere volcarse en impulsar el turismo. Es un debate global del que ni Groenlandia puede sustraerse, ni por el hecho de ser una isla de hielo cerca del círculo polar ártico.

En algunos momentos de la novela se habla de la incidencia del turismo. Sin duda, es un nuevo elemento cultural al que se expone Groenlandia, un mercado en potencia de unos 85.000 turistas al año (muchos más que habitantes). ¿En qué forma se ve afectado el país por ello?

Es un problema… Por ejemplo, en Uummannaq, donde mi esposa trabajaba en el hospital había 1.200 habitantes; pero si llegaba un crucero, desembarcan entre 300 o 400 turistas. La mayoría entre 60 y 90 años, porque tienen dinero, porque es muy caro ir a Groenlandia; pero la probabilidad de que pueden sufrir un ataque al corazón es muy alto. Mientras que en Groenlandia no hay muchos casos de ataques al corazón, así que en el hospital sólo tenían dos dosis de adrenalina. Eso causa mucho estrés en los hospitales.

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¿También un gran impacto en la naturaleza?

Los paisajes de Groenlandia están siendo alterados. Se rompe el equilibrio… El problema más grave lo viene anunciando la marina danesa durante muchos años. Ellos advierten de que se sufrirá un problema tipo Titanic con algún iceberg. Groenlandia no tiene los recursos para rescatar a todo el mundo. Y si sigue así esto pasará algún día.

¿Y el cambio climático lo agrava todo aún más? Cada vez pueden llegar más cruceros...

Claro… Hay más agua, más actividades de navegación. Llegan cruceros chinos, americanos…

Ahí está Trump, que quiere comprar Groenlandia.

Sí. Precisamente he escrito un libro sobre eso. Me he enfadado tanto... Es un loco, pero no un estúpido. Groenlandia se ha convertido en algo estratégico, y tiene todo el sentido. Lo que pasa es que él ha ignorado a la gente.

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