Hoteles con historia

La estación donde la 'Dolce Vita' aprendió a esquiar... y a disfrutar del après ski

En lo profundo del corazón de los Alpes italianos se encuentra Cortina d’Ampezzo, un destino legendario que es mucho más que una estación de esquí.

El que alguna vez fuera el patio de recreo de Ernest Hemingway, Sophia Loren o Frank Sinatra -quien acabó una fiesta estampando 200 huevos contra la lujosa pared del hotel Cristallo- es hoy un destino turístico 365 que atrae a esquiadores hambrientos de paisajes blancos y pistas de esquí olímpicas, pero también a viajeros en busca de unos días de calma, estancias en coquetos hoteles y una deliciosa escena gastronómica local.

Cortina d'Ampezzo sigue conservando el glamour que la posicionó como uno de los mejores destinos de invierno a nivel mundial

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El dominio esquiable de Cortina d’Ampezzo incluye también las áreas de San Vito y Auronzo-Misurina, con un total de 120 km de pistas.

Así se gesta un destino

Como en los mejores destinos, también historia de Cortina d'Ampezzo está marcada por la leyenda y el drama. Hay testimonios de antiguos asentamientos romanos, aunque originalmente esta fue una tierra de agricultores gracias a su ubicación protegida en los Dolomitas. Sin embargo, fue el comercio de la madera lo que impulsó el desarrollo económico de Cortina d’Ampezzo. Y el resto fue coser y cantar hasta la llegada de los primeros turistas a mediados del siglo XIX, cuando el ferrocarril llegó hasta Cortina (hoy el destino carece de infraestructura ferroviaria y las antiguas vías se han reconvertido en rutas de senderismo), con los primeros turistas adinerados a bordo. Nacía así un destino, Cortina d’Ampezzo, que pronto se convirtió en la capital de los Dolomitas.

La llegada de los primeros turistas se produjo a mediados del siglo XIX, cuando el ferrocarril llegó hasta Cortina

La llegada de los primeros turistas se produjo a mediados del siglo XIX, cuando el ferrocarril llegó hasta Cortina

La llegada de los primeros turistas se produjo a mediados del siglo XIX, cuando el ferrocarril llegó hasta Cortina.

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Hasta que llegó la Primera Guerra Mundial y con ella el acontecimiento que más marcó a Cortina, dejando cicatrices aún hoy visibles. Con la derrota del ejército austrohúngaro Cortina pasó a formar parte del Reino de Italia, y en los años siguientes el destino aprovechó toda la destrucción para renacer: se abrió al mundo y al deporte, y la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956, los primeros juegos retransmitidos en directo por televisión, consolidó a Cortina d’Ampezzo como un lugar de prestigio para los deportes de invierno y un escenario privilegiado para La Dolce Vita. Su reputación como destino turístico de clase mundial es el resultado de un desarrollo tenaz y consciente con énfasis en la preservación de sus paisajes naturales y tradiciones. Y también de su capacidad de adaptación.

Y así se reinventa

Cortina d'Ampezzo, cuyas montañas forman parte del área del Patrimonio Mundial de la UNESCO y están bajo la protección del Parque Natural de los Dolomitas de Ampezzo, ha sabido saborear las mieles que la catapultaron a la fama en los años 50, pero también adaptarse a los nuevos tiempos. Y aquí reside el secreto de su éxito: el glamour que lleva acompañándola durante más de medio siglo continúa en cada rincón de sus elegantes calles, pero hoy por hoy el destino no vive de eso. O al menos no solo de eso.

El dominio esquiable de Cortina d’Ampezzo incluye también las áreas de San Vito y Auronzo-Misurina, con un total de 120 km de pistas.

El dominio esquiable de Cortina d’Ampezzo incluye también las áreas de San Vito y Auronzo-Misurina, con un total de 120 km de pistas.

El dominio esquiable de Cortina d’Ampezzo incluye también las áreas de San Vito y Auronzo-Misurina, con un total de 120 km de pistas. 

Cortina d'Ampezzo

En Cortina es posible encontrar hoy la misma arquitectura que definió este destino, las altísimas torres de sus barrocas iglesias, restaurantes con estrella Michelin y un àpres-ski de nivel, pero también una oferta asequible de nieve con estupendos hoteles de todas las categorías y magníficos platos de pasta servidos con copas de buenos vinos a precios más que razonables. Es un hecho que podrían seguir viviendo de las rentas, pero también lo es que Cortina decidió hace tiempo no hacerlo. Y así es como han alcanzado el tan deseado equilibrio en su desarrollo turístico, que suma y sigue con el mero hecho de que en el mismo destino pueda cohabitar un turismo de lujo por un lado, y también jóvenes esquiadores cuya pasión por el deporte blanco les lleva cada fin de semana hasta las cotas más altas de las fenomenalmente mantenidas pistas de Cortina.

En lo profundo del corazón de los Alpes italianos se encuentra Cortina d’Ampezzo, un destino legendario que es mucho más que una estación de esquí.

En lo profundo del corazón de los Alpes italianos se encuentra Cortina d’Ampezzo, un destino legendario que es mucho más que una estación de esquí.

En lo profundo del corazón de los Alpes italianos se encuentra Cortina d’Ampezzo, un destino legendario que es mucho más que una estación de esquí.

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Hoy por hoy, el dominio esquiable de Cortina d’Ampezzo incluye también las áreas de San Vito y Auronzo-Misurina, con un total de 120 km de pistas. Cortina es parte de Dolomiti Superski, uno de los circuitos de esquí más grandes del mundo con 1200 km de pistas en 12 dominios de esquí accesibles con un solo forfait.

Italia, mamma mia!

Y si esquiar en Italia contempla un doble atractivo, ya que por un lado está el espectacular dominio, y por otro lo bien que se come siempre en el país, las regiones de Veneto y Trentino están, por supuesto, a la altura de las expectativas, tanto dentro como fuera de pista. En el caso del propio resort, es posible que a priori alguien pueda echar de menos una oferta de bocata y pizza, pero este sentimiento queda sepultado ante la excelente calidad de la oferta que se puede encontrar en pistas. El tan ansiado descanso del viajero llega a lugares como el restaurante Caminetto https://www.ilmeloncino.it/, una trattoria con mucho estilo ubicada a pie de pista.

La oferta gastronómica de Cortina d'Ampezzo va más allá de bocatas y pizzas a pie de pista.

La oferta gastronómica de Cortina d'Ampezzo va más allá de bocatas y pizzas a pie de pista.

La oferta gastronómica de Cortina d'Ampezzo va más allá de bocatas y pizzas a pie de pista.

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Otra buena opción es esquiar en la zona Cinque Torri-Averau para más tarde refugiarse en el Restaurante Averau (imprescindible reserva), ubicado a 2413 metros de altitud. Aquí, y prácticamente en toda la estación, platos como los ñoquis rellenos de gorgonzola, la tagliata a la parrilla, el escalope milanesa o los tagliatelle con ragut de conejo proporcionan al esquiador -y al que no lo es- un delicioso alto en el camino.

Cristallo, el hotel hecho destino

Nacido en 1901 como el primer hotel cinco estrellas en los Dolomitas, el Cristallo, un Luxury Collection Resort, es el epítome de la hospitalidad italiana al más puro estilo ‘old school’, aunque completamente actualizado. Diseñado por Gustavo Ghiretti y originalmente inspirado en el movimiento Art Nouveau, sus lujosos muros encierran miles de historias, unas que van desde que de hotel pasara a transformarse en un hospital militar durante la Primera Guerra Mundial hasta ser fiel testigo, y ‘partener’ de las andanzas de la Dolce Vita con ilustres huéspedes como Frank Sinatra o Brigitte Bardot. Precisamente de Sinatra, quien cuenta con una suite a su nombre en el hotel, la misma que ocupaba cuando se escapaba a Cortina a disfrutar de un buen Martini en el Piano Bar del hotel, cuentan que organizó una fiesta en su habitación en la que acabó estampando 200 huevos contra la pared.

El refugio de la 'jet set' internacional en las montañas italianas se llama hotel Cristallo.

El refugio de la 'jet set' internacional en las montañas italianas se llama hotel Cristallo.

El refugio de la 'jet set' internacional en las montañas italianas se llama hotel Cristallo.

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El Cristallo es el hotel que cabe esperar. 74 habitaciones, 20 suites y dos más presidenciales. Interiores cálidos con paneles de madera e intrincados diseños hechos a mano por artistas locales, una majestuosa vista a los Dolomitas, un spa de donde no apetece salir jamás y un par de restaurantes, La Veranda y II Gazebo, la opción más gastronómica. Al frente se encuentra Marco Pinelli, su chef, y su constante búsqueda por la excelente materia prima, capaz de convertir cualquier propuesta en un plato gourmet. “La inspiración puede venir de muy diferentes maneras: desde un simple paseo por el bosque, de un perfume en el aire o de un cartel, es decir, de cada pequeña o gran cosa que provoca una fuerte emoción”, cuenta Marco Pinelli, para quien la cocina es un descubrimiento y una aventura continua. Se nota.

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El hotel Cristallo es el epítome de la hospitalidad italiana al más puro estilo ‘old school’, aunque completamente actualizado. Su spa es una buena muestra de ello.

El hotel Cristallo es el epítome de la hospitalidad italiana al más puro estilo ‘old school’, aunque completamente actualizado. Su spa es una buena muestra de ello.

El hotel Cristallo es el epítome de la hospitalidad italiana al más puro estilo ‘old school’, aunque completamente actualizado. Su spa es una buena muestra de ello.

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Y es que mucho ha nevado durante los 120 años de historia de este hotel que si bien no es el único cinco estrellas del destino, sí es el más icónico. Y aunque ya no pertenece a la familia Menardi, una de las estirpes italianas más famosas cuyas generaciones han gestionado el hotel desde que se inauguró, aquí se sigue respirando calidez familiar, glamour y sobre todo, muy buen gusto.