Perder una hora

Llega el horario de verano, ¿pero hay cambio de hora en todo los países?

Aún no se sabe si será el último año en que España cambie de hora, pero en este mapa interactivo se encuentran los países que mantienen el cambio de hora y cuándo lo efectúan.

Ya está aquí de nuevo el mini jet-lag de sofá de cada primavera. Este fin de semana, llega el cambio de hora para entrar en el horario de verano. Es el primer cambio de hora del año en España: el domingo 27 de marzo a las 2.00 horas de la madrugada (hora peninsular) se adelantará el reloj hasta las 3.00 horas. Así pues, la entrada en vigor del horario de verano tiene una primera consecuencia directa: los españoles dormirán una hora menos.
Cambio de hora

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¿Pero todos los países cambian de hora?

No todos los países del mundo cambian la hora del reloj dos veces al año, sino que se trata de una práctica que se realiza especialmente en Europa y América del Norte (aunque en días distintos). Es decir: apenas el 40% de los países del mundo ajustan sus relojes.

La razón principal es que los países más próximos a la línea de ecuador no encuentran práctico hacer el cambio porque las diferencias de sus horas de luz y oscuridad son mínimas a lo largo del año. En cuanto a los países situados más al norte del hemisferio tampoco deberían cambiar de horario, ya que la diferencia entre horas de luz en invierno y en verano es tan extrema que un simple cambio de las manecillas del reloj es inapreciable. A pesar de ello, sí realizan el cambio para coordinarse con la Unión Europea. Así pues, la mayor parte de Centroamérica, Sudamérica, África y Asia no cambia de horario.

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En el caso de la Unión Europea, los países miembros están obligados a realizar el cambio de hora en función de la la Directiva Europea 2000/84/CE que busca favorecer el ahorro energético. Dicha directiva llegó para poner un poco de orden porque cada país miembro hacia el cambio de horario de verano entre marzo y abril según el mejor criterio de cada uno con las consecuencias negativas que ello tenía. Sobre todo, con los trenes que cruzaban el continente, en los que los viajeros ya no sabían ni a qué hora salía o llegaba el tren a la estación.