entre canales

He vivido en Venecia y esto es lo que nunca recomiendo hacer

La ciudad de los canales lleva años adoptando actitudes y claves para mantener su idiosincrasia y esencia. Esta es un guía con lo que no hay que hacer cuando se visita la urbe.

Llegué a Venecia un 30 de enero a la espera de empezar clases en la universidad a principios de febrero. En la maleta, ropa para todas las estaciones. En el imaginario, la ciudad que había conocido hacía unos años en pleno agosto. Lejos de lo que me había encontrado aquellas vacaciones de verano, las calles y canales estaban cubiertos de niebla, el frío y la humedad calaban rápido y en el trayecto hasta mi alojamiento, ubicado en Dorsoduro, solo me crucé con unas decenas de personas. Existía una Venecia muy diferente a la que había conocido años atrás.

Llegó finales de febrero y las calles volvieron a desbordarse con la alegría del carnaval. Hasta mayo, parecía que el sol no quería asomar demasiado y que la ciudad prefiriera encerrarse en sí misma antes de estallar otra vez con la llegada del buen tiempo y la temporada alta. Pronto, me di cuenta de los esfuerzos que hacen las comunidades de vecinos, las asociaciones y los estudiantes para mantener viva Venecia durante todo el año con actividades, eventos y fiestas que incentivan el comercio local y los restaurantes tradicionales. También con actitudes para que la ciudad no pierda su magia. Venecia fue hogar durante un tiempo, en el que aprendí algunas de las reglas que los venecianos no harían en su propia ciudad. Aquí van diez de las más relevantes.

 

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Venecia
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Evita los tours grupales de mucha gente

En una ciudad donde las calles también son de agua, los vehículos navegan y los vecinos cada vez son menos, hay leyes y normas no escritas que se tienen que adaptar a las circunstancias especiales y que, en ocasiones, son diferentes a las de otras ciudades del mundo. Recientemente, el ayuntamiento de la ciudad ha limitado 25 el número de personas para los grupos turísticos acompañados por guías, ya sea en visitas a la ciudad o en las islas de Murano, Burano y Torcello, para evitar las aglomeraciones y las molestias que causan.

 

A partir del 1 de junio de 2024, también se prohibirá el uso de altavoces que puedan causar "confusión y molestias". La medida se toma para gestionar mejor el turismo, garantizando un mayor equilibrio entre "las necesidades de quienes viven la ciudad, ya sea como residentes o como trabajadores, y las de quienes la visitan", informó el ayuntamiento. 

No sigas siempre la corriente (ni el google maps)

Desde que puse un pie en Venecia, esta es una de las primeras leyes no escritas que tuve que interiorizar para evitar acabar atrapada entre la multitud cada vez que me dirigía hacia Plaza San Marco. Mirar hacia arriba y seguir las señales que hay en las esquinas de las calles es inevitable, sobre todo cuando todavía no se conoce la ciudad. Sin embargo, cuanto más cerca de San Marco, Rialto y la Academia, más difícil parece acceder debido a las aglomeraciones que se generan en algunas de las calles. Por lo general, existen vías paralelas que llevan al mismo lugar. Hacerse con un mapa -y envolverse del romanticismo que eso conlleva- será la mejor opción. Google maps puede ayudar, pero en algunas callejuelas no se ubica con precisión. Siempre quedará la opción de preguntar a algún vecino, con respeto y educación.

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Venecia
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camina por la derecha y no te pares en calles ni puentes estrechos

Para facilitar el transito en la calle, en Venecia la norma de andar por la derecha y no detenerse sin sentido en medio de la calle cobra más sentido que en cualquier otro lugar. En temporada alta, las multitudes se acumulan en varios puntos de la ciudad. Los locales y trabajadores que necesitan llevar mercancías a los establecimientos también tienen que pasar por estas calles, así que para no molestarles ni hacerles enfadar, hay que seguir adelante sin titubear. Si es necesario detenerse, cuando menos te lo esperes aparecen plazas, esquinas y calles perpendiculares donde será mucho más sencillo hacerlo.

No te sientes para tomar un café

Existen muchos trucos para evitar los elevados precios que cobran algunos establecimientos, empezando por el Caffè Florian, donde un espresso cuesta 7 euros en la mesa, pero si se toma en la barra se reduce a la mitad. Igual que pasa en el emblemático local de Plaza San Marco, el resto de establecimientos gastronómicos de Venecia ofrecen precios diferentes en barra, en mesa y en exterior. No en vano, es fácil ver la estampa de decenas de venecianos frente a la barra de pie desayunando. Además, hay que tener en cuenta que al sentarse, también se cobra el cubierto. 

 

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No viajes con mucho equipaje

Alojarse en la misma isla de Venecia es una oportunidad perfecta para poder deambular desde primera hora y hasta última -cuando las riadas de turistas ya han desaparecido- por una Venecia prácticamente vacía. Sin embargo, lo bonito puede ir acompañado de un mal momento, sobre todo si se llega a la ciudad con grandes maletas de ruedas. Puentes, escaleras, pavimento irregular y calles laberínticas pueden dificultar la llegada. Las ruedas y maletas pesadas, además, pueden perjudicar el suelo y las escaleras, aparte de hacer ruido y molestar a los locales. Otra opción es alojarse en Mestre y llegar cada día a la isla en tren o autobús, algo que hacen diariamente muchos vecinos y estudiantes.

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No te bañes ni pongas los pies a remojo en el canal

En los medios locales de la ciudad, se publican recurrentemente noticias de personas que se están bañando en el gran canal o remojando los pies, un acto que está penalizado por ley: las multas oscilan entre los 500 y los 1000 euros. Ir sin camiseta, en bañador o descalzo también es una constante de algunos turistas que visitan Venecia en verano y que, evidentemente, hay que evitar a toda costa -está sancionado con 200 euros-. Si el calor acecha y uno se quiere remojar, lo mejor es ir en vaporetto hasta el Lido, donde hay varias playas de arena y anualmente se celebra el Festival Internacional de Cine.

Venecia
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No te sientes en el suelo y evita comer en la calle

Otra de las imágenes que muestran lo peor del turismo de masas en Venecia es la de personas sentadas en el suelo o escaleras durmiendo o comiendo. Para evitar que los puentes, canales y calles se colapsen, el artículo 35 prohíbe tumbarse o sentarse en la acera, pasos de monumentos o muelles, utilizar los bancos públicos como áreas de picnic o impedir la circulación permaneciendo sobre puentes y calles. Quienes lo hagan, pueden recibir una sanción de hasta 200 euros. 

 

Asimismo, también está prohibido consumir comidas o bebidas fuera de las áreas determinadas. En algunos establecimientos, como los emblemáticos Vino Vero o Paradiso Perduto de Cannaregio o la Osteria al Squero o Enoteca Schiavi en Dorsoduro se sirven las ombre y ciccheti en la calle (vino y tapas típicas de Venecia) y pueden degustarse al borde del canal. Sin embargo, hay que estar atento ya que las gaviotas cazan la comida al vuelo. Otra de las prohibiciones es, precisamente, alimentar a ls animales, con multas de entre 50 y 200 euros. 

Venecia
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No te quedes solo en el Gran Canal y san marcos

La belleza de la basílica de San Marcos, el Palacio Ducal y las Procuderías es incalculable, igual que la de todos los palacios que abrazan el Gran Canal, grandes residencias de patricios y palacios bizantinos, renacentistas, barrocos, clásicos... entre los que destacan Ca d'Oro, Ca'Pesaro, los palacios Grassy y Barbaro o el Fondaco del Tedeschi. Desde este último, se obtienen una de las mejores vistas de Venecia desde las alturas. Sin embargo, el resto de la ciudad es un museo al aire libre repleto de palacios, iglesias y monumentos que guardan historias maravillosas. Cannaregio y el barrio judío, Dorsoduro y su estudiantil Campo Santa Margherita o Castello y su Giardini dotan la ciudad de un sinfín de atractivos lejos de las aglomeraciones, con establecimientos mucho más económicos. 

No pidas cerveza (mejor un spritz)

Aunque recientemente se haya extendido internacionalmente como un cóctel debido a la publicidad de Aperol, lo cierto es que el Spritz se toma a todas horas en Venecia desde hace años con unos precios muy económicos. Y no solo con Aperol; en las zonas del Veneto y de Friuli-Venezia se prepara con una base de prosecco y Select (típico de Venecia), Campari, Aperol o Cynar. Los mediodías y las tardes, aquí, se alargan con Spritz en mano, sobre todo en lugares como el efervescente campo Santa Margherita.

 

Este combinado nació entre finales del siglo XVIII y principios del XIX durante la dominación austriaca. Los vinos del Veneto eran demasiado fuertes para los soldados Habsburgo, y lo rebajaron con agua con gas. A inicios del siglo XX, se sustituyó por el sifón de agua de Seltz, y ya en los años 20, se empezó a mezclar con bebidas amargas como el Select, el Campari y el Cynar.

Acqua alta
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No subestimes el acqua alta

Desde 2020, con la activación del MOSE (sistema de diques para frenar el acqua alta), las grandes inundaciones no son tan frecuentes. Sin embargo, Venecia siempre ha estado y siempre estará sujeta a las mareas. Como Hugo Pratt describió en Corto Sconto, es un “doble laberinto de tierra y de agua” que se encuentra durante el acqua alta. Si se visita la ciudad entre noviembre y diciembre -un muy buen momento para verla envuelta de niebla-, hay que tener presente que pueden haber picos de inundaciones, sobre todo en San Marco, la zona más baja de la ciudad. Para no acabar con los pies mojados ni un resfriado, lo mejor es calzarse unas buenas botas de agua y seguir las pasarelas que durante estos días salvan algunas de las calles. 

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Venecia
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No la visites en crucero

Cuando viví en Venecia, hace ya seis años, la lucha contra las Grande Navi estaba más candente que nunca con manifestaciones, pancartas en las calles e incluso un referéndum. Por aquél entonces, los cruceros todavía pasaban por el Canal de la Giudecca, con Punta della Dogana y San Marcos a un lado y la iglesia San Giorgio Maggiore al otro. Finalmente, tras 9 años de protestas, en 2021 los barcos de más de 40.000 toneladas dejaron de pasar por allí. Según la Autoridad Portuaria, antes de la pandemia, de abril a octubre unos 32.000 pasajeros de cruceros desembarcaban en la isla diariamente, mientras que en agosto, otros 465.100 visitantes llegaban a la ciudad para pasar solo un día, lo que se sumaba a todos los turistas que sí que pernoctan, según datos de la Agencia Nacional de Turismo.

 

Unas cifras que sobrepasan el límite de lo que Venecia puede soportar. Según estudios elaborados por Venice Project Center, la laguna tiene capacidad para aguantar hasta 55.000 turistas diarios o, lo que es lo mismo, un total de 20 millones anuales. Mientras que los cruceros causan daños ambientales, las visitas de apenas unas horas ponen a prueba la sobrecargada infraestructura de la ciudad. Asimismo, los alquileres baratos de Airbnb han aumentado el costo del alojamiento y las condiciones de vida de los locales.

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