El Hotel Excelsior y la historia de la piscina más adriática de Dubrovnik

Podría parecer una contradicción, pero el hotel más moderno y exquisito de la vieja Ragusa le debe todo a un rectángulo que lleva décadas intentando domesticar el mar. Y casi siempre lo consigue.

Desde el balcón de la habitación 232 del Hotel Excelsior de Dubrovnik el viejo puerto es una postal viva, una hipérbole de la estética adriática. Las barcas de los pescadores se mecen, los coquetos ferries que conectan la ciudad con la vecina isla de Lokrum dibujan estelas casi invisibles sobre un Mediterráneo apaciguado y en la playa de Banje las sombrillas se despliegan formando una simetría matemática. Los cuatro o cinco primeros parpadeos humedecen los ojos y ayudan a asimilar esta fantasía coreografiada que no es más que la rutina de un día soleado en el sur de Croacia.

Sin embargo, cuando la vista va abriendo su campo de visión, sigue la línea costera y se queda absorta en un plano casi cenital, asoma una piscina pequeña, casi ridícula si se compara con la inmensidad del mar. Eso sí, su geometría hipnotiza y su extrema levedad, como si fuera una bañera varada milagrosamente en las rocas, enamora a la retina. La panorámica que parecía imposible de mejorar se transforma en una instantánea vertical, invencible, como si dos universos –el de la medieval Ragusa y los felices y bañistas años 20– hubieran compartido presente.

 

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Feliz 1913

Foto: Hotel Excelsior

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La orilla vintage

Esta serendipia supera cualquiera de las expectativas, por mucho que el viajero sea un huésped recurrente del Hotel Excelsior. Es imposible no rendirse ante ella, sobre todo cuando en los meses más cálidos -de mayo a septiembre- la piscina se acompaña de bañistas que posan en su orilla. Este magnetismo tiene una explicación aparentemente sencilla: está construida con la misma caliza impoluta con la que se levantó, hace siglos, los palacios, peldaños y calles del centro histórico de Dubrovnik. Una rima estética y visual que conjura el embrujo de que ciudad y piscina fueron levantadas a la vez.

GUÍA DE VIAJE 

Dubrovnik, más cerca que nunca 

Vueling ofrece, durante todo el verano, vuelos directos diarios entre Dubrovnik y Barcelona, desde donde conecta con los principales aeropuertos de toda España. Su horario, y confortabilidad, que le han hecho ser la mejor aerolínea de bajo coste de Europa según los premios Skytrax, garantizan un vuelo cómodo ideal para escaparse a esta urbe croata. 

 

ALH excelsior exterior 03small. Escalera a 1913

Foto: Hotel Excelsior

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Escalera a 1913

Para encontrar el origen de esta similitud solo hay que fijarse en el edificio que está conectado con ésta mediante una escalerita de piedra. Se trata de la Villa Odak, un establecimiento erigido en 1913 para alojar a los viajeros atraídos por la belleza de la añeja Ragusa y, por supuesto, por la promesa de un chapuzón con un fondo monumental. La combinación perfecta, el sol, playa y murallas portentosas que atrajo a reyes, celebrities y viajeros selectos hoy sigue siendo un cóctel insuperable.

Con las décadas, aquel palacio se quedó pequeño. O, más bien, se quedó anclado a un pasado y a una arquitectura que conectaba al huésped con la ciudad pero que, a su vez, limitaba otros lujos. Eso sí, cuando hace 16 años se decidió ampliar el complejo, la piscina fue tan innegociable como la palaciega fachada. Ambas forman parte de la historia turística de la ciudad y, sobre todo, ambas siguen seduciendo al viajero por su indiscutible belleza y, por qué no decirlo, por la ternura y nostalgia que despiertan. En el fondo, evocan el escenario de un verano más veces soñado que vivido. Al menos, hasta ahora.

6 Hotel Excelsior Beach BAJ. Un malecón ragusiano

Foto: Hotel Excelsior

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Un malecón ragusiano

No hay ser humano que, tras contemplar la piscina desde lo alto, se resista a hacer tangible la panorámica. A pie de orilla resulta más pequeña de lo que se presupone, pero mantiene toda su magia. El hecho de surtirse de la mareas del Adriático y de tener un suelo pedregoso le dan un punto de salvajismo y autenticidad, confirmando que aquí no hay más intención que la de poner un poco de cordura a una afilada y angosta costa. No en vano, a unos pocos kilómetros se encuentra la franja de tierra más estrecha de la Croacia continental, apenas una ladera vertiginosa entre las montañas que la separan de Bosnia - Herzegovina y el mar. Lo suficiente para que se mantenga en equilibrio la carretera de dos carriles que conecta Dubrovnik con su aeropuerto internacional.

Pero la piscina, con la ampliación, ya no está sola. Manteniendo ese discurso estético se abre una especie de malecón hedonista, un muelle donde los bolardos se sustituyen por unas escaleras metálicas que permiten al bañista tirarse una y otra vez. Aquí el agua es casi transparente, el fondo despliega unos turquesas hipnotizantes y el oleaje brilla por su ausencia. Si a eso se le añaden las cómodas hamacas y las preciosas sombrillas del Hotel Excelsior, el chapuzón se convierte en casi una experiencia religiosa. ¿Quién necesita un Beach club?

ALH HotelExcelsiorDubrovnik AbakusPianoBar Terrace 3. Manual para sublimar una ciudad

Foto: Hotel Excelsior

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Manual para sublimar una ciudad

La ubicación costera y panorámica del Excelsior no solo merece un chapuzón. Desde que se entra en la recepción, una enorme cristalera regala unas vistas sobre Dubrovnik privilegiadas. Ese es el leitmotiv de prácticamente todos los caprichos que uno puede darse en sus instalaciones. Todo sucede aquí con la ciudad como telón de fondo: el amanecer desde la habitación, el desayuno en la terraza o incluso una cena a la luz atenuada del restaurante Sensus, cuya cocina está pensada para un viajero que aún tiene muchos sabores mediterráneos que explorar y en la que sorprenden los aceites, vinos y postres locales.

El único capricho que no tiene este maridaje visual es su spa y su piscina cubierta. Ubicadas a pie de malecón, estas instalaciones están orientadas a alargar el verano, a seguir combinando chapuzón y medievo aún cuando afuera arrecia la lluvia. Eso sí, en los tratamientos se recupera cierta conexión con el entorno gracias a los ingredientes autóctonos que se usan en los rituales diseñados por la compañía local Energy Clinic.

ALH HotelExcelsiorDubrovnik AbakusPianoBar 8. Un nuevo nuevo hotel

Foto: Hotel Excelsior

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Aquellas ínfulas urbanas

Cuando, en 2008, el hotel afrontó su ampliación, se levantó la torre actual en la que se ubica tanto la recepción como las principales zonas comunes. Aunque esta nueva construcción choca frontalmente con la uniformidad estética de todo el frente marítimo (desde afuera parece un elegante yate atracado junto a las montañas), el despliegue de lujo universal y delicado de su interior justifica este salto en el tiempo. La decoración es propia de un hotel boutique urbano, como si quisiera desafiar su destino de alojamiento estival. Y lo consigue. Y no solo eso, si no que se permite el placer de tener un pequeño hall of fame, un muro en el que sus huéspedes más ilustres como Morgan Freeman o Francis Ford Coppola están retratados como tal. 

ALH HotelExcelsiorDubrovnik Junior Suite Tower room 1. Dubrovnik encapsulado

Foto: Hotel Excelsior

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Dubrovnik encapsulado

En la misma torre se ubican las suites y habitaciones más actuales del complejo. Si bien en Villa Odak esperan las codiciadas estancias que son historia viva de la ciudad, en el ala moderna, cuya última renovación data de 2017, el hotel logra hacer que la experiencia de tener el Adriático y todo Dubrovnik a los pies del huésped se haga realidad en sus 158 habitaciones. Y lo hace sin escatimar en detalles ni en comodidades, con un mobiliario moderno y, sobre todo, con unos balcones y ventanales que llenan de luz mediterránea cada rincón. Desde ellos, chiquitita, la piscina del hotel sigue atrapando las miradas con un magnetismo que solo se explica por lo desnuda que resiste a los avatares del tiempo y del Adriático. O, sencillamente, porque no existe un rincón así en toda la costa capaz de sintetizar lo más elemental del Dubrovnik más exclusivo.

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