Hoteles con historia

El hotel de Madrid que saca brillo al Neoclasicismo más castizo

Dormir en el NH Collection Madrid Palacio de Tepa es celebrar que el Barrio de las Letras vuelve a ser el corazón de la ciudad.

Hay hoteles que son Madrid sin necesidad de fuegos artificiales. Y es que, pese a que su restauración y conversión a hotel -dirigida hace más de 15 años por el estudio Ramón Esteve- el NH Collection Madrid Palacio de Tepa se sumerge en esa nueva juventud que está viviendo el Barrio de las Letras. En concreto, las Plaza del Ángel y de Santa Ana, la calle Prado y la mítica Huertas, que han pasado de ser un embudo de turistas extranjeros despistados para reivindicarse como historia de Madrid. ¡Y qué historia! 

 

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F NH collection-palacio-de-tepa 312. Puro Villanueva 'Style'

Foto: NH

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Puro Villanueva 'Style'

Dedicarle unos segundos, antes de cruzar sus inmensas puertas, a la fachada es sumergirse de lleno en aquel Madrid de finales del siglo XVIII que Carlos III dotó de identidad. Los diferentes arquitectos de dicha urbe, comandados por Juan de Villanueva -autor del Museo del Prado así como de la última gran remodelación de la Plaza Mayor-, implantaron a edificios públicos y privados de una estética propia. Una marca de identidad trazada por las líneas sobrias y elegantes del Neoclasicismo y por el uso de dos materiales muy presentes en la capital por la cercanía de su procedencia: el granito y el ladrillo. Por eso, este impresionante inmueble ubicado entre la Plaza del Ángel y la iglesia de San Sebastián es una epítome de aquella ciudad y de aquel estilo. Su exterior es la viva imagen de la elegancia y la coherencia, aunque en su interior hay muchas más sorpresas ideadas tanto por su arquitecto principal, Jorge Durán, como por el mismísimo Villanueva. 

OS NH collection-palacio-de-tepa 222. Una puerta con Cédula Real

Foto: NH

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Una puerta con Cédula Real

Eso sí, la bienvenida no podría ser más prometedora. Y no solo por su cálida recepción. Cuando se llega a la puerta principal del edificio, la situada en la calle San Sebastián, dos reproducciones dan la bienvenida. La primera, un retrato de Francisco Leandro de Viana, conde de Tepa, con su nombramiento en la parte inferior datado 6 de octubre de 1775 mediante una Cédula Real firmada por Carlos III. La segunda, un texto en el que detallan cómo eran las fiestas en este emplazamiento, a las que solían acudir miembros de la corona. Y todo ello sin llegar aún a un hall en el que el viaje entre dos tiempos está garantizado.

RC NH collection-palacio-de-tepa 165. De repente, la luz

Foto: NH Collection Palacio de Tepa

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De repente, la luz

Hay un rasgo en la bienvenida que une arquitectura y trato: la calidez. Pese a ubicarse en una zona ampliamente remodelada, la recepción sorprende por el chorro de luz que se cuela en el patio (techado en la remodelación) en el se encuentra. Un rasgo que permite imaginarse la estructura inicial del edificio y, sobre todo, el diseño luminoso del mismo ya que estaba pensado para que la luz característica de Madrid lo inundara todo. Como en la actualidad.

Antes de coger la llave de la habitación, conviene fijarse en que el sistema de canalización del siglo XVI que está a la vista del huésped gracias a un cristal que lo protege. Una ventana que permite ver cómo era el viaje del agua de la Castellana que surtía al centro de Madrid y cómo era el aljibe de la Fonda de San Sebastián, otrora levantada en este solar. Madrid no es Roma, pero no anda corto de sorpresas arqueológicas que, en este caso, se exhiben acompañadas de unos paneles que lo contextualizan todo con suma meticulosidad. 

DT NH collection-palacio-de-tepa 090. Hierro y teja

Foto: NH Collection Madrid Palacio de Tepa

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Hierro y teja

Antes de entregarse al placer de desenvolver la habitación, conviene percatarse de dos pequeños detalles que profundizan en la singularidad de este edificio. El primero, la presencia de las galerías de hierro, un gran avance para la época y un rara avis en esta zona. De hecho, este detalle hace que el Palacio de Tepa sea una de las últimas grandes mansiones levantadas junto a la Corte. No en vano, este recurso constructivo se encuentra más a menudo en los palacetes del barrio de Salamanca. Esta peculiaridad hace que toda su estructura está protegida, por lo que tanto las ventanas de estos corredores como las exteriores e, incluso, las tejas son intocables. 

RP NH collection-palacio-de-tepa 147. Madrid abuhardillado

Foto: NH Collection Madrid Palacio de Tepa

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Madrid abuhardillado

Estos guiños elegantes al pasado también se perciben y disfrutan en las habitaciones. Y no solo porque las exteriores puedan presumir de ser unos miradores sobresalientes de ese Madrid tan castizo que rodea el edificio. También en rasgos como el techo de madera que abuhardilla las estancias de la última planta o las bóvedas de ladrillo que preludian el acceso a las suites del primer piso y que dan fe de que antaño los entresuelos no existían. Todo ello no quita que en el resto de espacios se hayan tomado ciertas licencias como sucede con las junior suites, unos dúplex con los que se comprenden y disfrutan mejor los grandes ventanales. 

Cervantes. Aquellas fiestas

Foto: NH Collection Madrid Palacio de Tepa

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Aquellas fiestas

Todo aquel que se quede con ganas de saber cómo eran las celebraciones preludiadas en el acceso principal solo tiene que asomarse al Salón Cervantes. Esta estancia, dedicada a reuniones privadas y de empresa, es la única del edificio que conserva gran parte de su fisonomía, con esa mezcla irresistible de hierro y ladrillo, esas alturas de dúplex neoyorquino y esa magnificencia que solo rima con minuets y composiciones para música de cámara de Boccherini.

BB NH collection-palacio-de-tepa 397. Madrid al desayuno

Foto: NH Collection Madrid Palacio de Tepa

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Madrid al desayuno

La experiencia de desayunar en el NH Collection Madrid Palacio de Tepa es una de esas oportunidades bien aprovechadas por un hotel. Y no solo porque en su buffet reinen unos dulces exquisitos y hasta unos churros y porras que son el greatest hits entre su clientela, sino porque en el menú de su carta de platos calientes aprovechan para incidir en que se trata de un lugar con mucha historia a través de un ligero texto. Algo sencillo, un guiño, una referencia con la que atrapan hasta al más despistado. Y es que esa reinvención sempiterna, a ratos imposible de seguir, de Madrid tiene un ancla claro en edificios que, como este, subliman una de las épocas más fructíferas -y ahora estimulantes- de la capital. 

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