Desconexión a pie de playa

El hotel con mayordomía que brilla en Mallorca

El cuidado de los huéspedes, por dentro y por fuera, es la seña de identidad del hotel más hedonista de esta isla.

‘Heaven is a place on Earth’ se podría tararear al cruzar las puertas de St. Regis Mardavall. Coronado como uno de los hoteles más hedonistas de Mallorca, uno de los buques insignias del sello Marriott brilla en la costa suroeste de la isla con un servicio 360º en el que la armonía, la atención y el buen trato destacan en un espacio donde las palabras comodidad y confort son valor de ley.

Nueva Apertura
© St Regis Mardavall

Un transatlántico a pie de playa

Resort con todas las letras donde nada falta. Así es el leit motiv de St. Regis y así sucede en Mallorca con el primer desembarco de la cadena en España, hace ya 20 años. La ubicación indicada, la deliciosa Punta Negra, una discreta playa en Costa d'en Blanes, que despeja las vistas del mar balear desde la mayor parte de las 125 habitaciones del hotel, que saluda a su entrada con una gigantesca cúpula a sus huéspedes y a sus mascotas en un hotel completamente petfriendly.

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© St. Regis Mardavall

El lujo accesible

La mayordomía como valor diferencial permanece entre los estándares de St. Regis a nivel mundial. Convertido en uno de los grandes pilares de la compañía, Mallorca y St. Regis Mardavall no quedarían atrás. Un servicio de 24 horas para gestionar absolutamente todo son los mimbres con los que convertir cada estancia en el hotel en un regalo donde no haya que preocuparse por nada. Reservas —dentro y fuera del hotel—, servicios de spa, restaurantes, compras… Nada escapa a la red de mayordomos de un hotel en el que las preocupaciones corren por cuenta ajena.

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© St. Regis Mardavall

XXL como razón de ser

Nada de tómbola y sí mucho de luz y de color tienen las habitaciones de St. Regis Mardavall. Distribuidas en cuatro alturas, las 125 habitaciones son el epítome del tamaño, del diseño y de la luminosidad, donde el concepto suite se multiplica en el gusto por el detalle, en la calidad de sus acabados y, cómo no, en desplegar balcones y terrazas sobre el embarcadero de Mardavall, el imán que atrae las miradas del alba de un hotel donde las habitaciones son auténticos hogares.

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© St. Regis Mardavall

Cultura de bar —y de cóctel—

St. Regis —concretamente el hotel de Nueva York— tiene el honor de haber sido el hogar del primer Bloody Mary. Íntimamente ligado a una cultura de barra y encuentro, St. Regis hace del bar uno de sus epicentros. Recientemente remodelado por el interiorista Lázaro Rosa-Violán, St. Regis Mardavall destapa un tarro de las esencias que destila espíritu mallorquín en sus diferentes ambientes, recurriendo a telas y colores que irradian balearidad, igual que sucede con el mural pintado por Ramón Enrich que preside la barra del cocktail bar.

05 Salmonete, quinoa rosa y mostaza
Salmonete, quinoa rosa y mostaza © St. Regis Mardavall

Arte con estrellas

Es Fum, templo gastronómico y estrella Michelin, es la piedra de toque de la alta cocina en St. Regis Mardavall y también para el arte, dominando sus limpios espacios arte mallorquín como el tapiz de Adriana Meunié o las esculturas de Joan Bennàsar, testigos mudos de lo que el chef Miguel Navarro, gomero pero instalado en Mallorca desde hace años propone. Bajo un profundo conocimiento de la cocina balear, Navarro desentraña sabores y productos en los que la frescura y la proximidad son la piedra de toque sobre la que poner en un pedestal gastronómico al hotel.

Sapore di sale
© St Regis Mardavall

Sapore di mare…


Además de una cita con las estrellas, St. Regis Mardavall también propone una reconexión terrenal a través de una gastronomía disfrutona, fresca y que irradia carácter balear a costa de su Sea Club, una tentación a costa de un ambientazo que huele a Mare Nostrum, tienta con las vistas a la bahía con una colección de cócteles, platos que saben a verano —con el mar como protagonista, evidentemente— y una panorámica que querríamos conservar siempre en nuestras retinas.

‘Mens sana in corpore sano’

Más de 4.700 metros cuadrados alumbran a una de las grandes gemas del hotel: el Arabella Spa, uno de los más grandes de España, que multiplica una experiencia wellness para los cinco sentidos a través del concepto de la bioenergía, basada en los preceptos de la medicina tradicional china y en la combinación de los elementospara restaurar cuerpo y alma. 11 salas de tratamiento, sauna seca, hidromasaje, cueva de hielo, baño de salmuera egipcia y un gimnasio abierto las 24 horas convierten el culto al cuerpo en un valor angular de un hotel en el que despedirse de todo mal.

07 Llaut
Paseo en llaut © St. Regis Mardavall

Marineros de luces

A apenas tres minutos a pie desde el hotel, el embarcadero de Mardavall saluda con uno de los planes más cotizados de la experiencia St. Regis:una ruta en llaut de vela y con motor eléctrico por las costas mallorquinas. Picnic a bordo, la travesía permite recorrer algunos de los salientes del litoral como Puerto Portals o acercarse a la protegida playa de Ses Illetes.

08 Té de la tarde
Té de la tarde © St. Regis Mardavall

Entre sables y tazas

Casi como una concurrida plaza, el St. Regis Bar es un foco de animación donde la coctelería, su amplia terraza o su icónico bar de Jerez comparten estrado y también donde se suceden algunos de los momentos más mágicos del hotel como el Sabrering, descorchando sable mediante y de manera puntual a las siete de la tarde botellas de champán en lo que es ya una tradición de St. Regis. Antes y a petición privada, el té de la tarde pavimenta entre tazas y sándwiches un momento igualmente idílico de calma y disfrute.