Vistas al mar

El hotel que nació de la catástrofe ecológica del Prestige

La historia del Parador de Costa da Morte contada desde dentro.

Aquel noviembre de 2002 el desastre se cernía sobre la Costa da Morte. Un petrolero se hundía vertiendo en la costa gallega, frente al cabo de Fisterra, 63.000 toneladas de fuel, contaminando 1.137 playas, afectando casi 3.000 kilómetros de litoral costero y dejando más de 200.000 aves marinas muertas. Tres meses después, en enero de 2003, entre las medidas de impulso económico de la zona para contrarrestar los daños que causó el Prestige, estaba incluida la construcción de un Parador. Diecisiete años y un confinamiento tuvieron que pasar para que la promesa del Parador de Costa da Morte abriera sus puertas.

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Resurgiendo del chapapote

Vistas del Parador desde la playa de Lourido, en Muxía © Parador Costa da Morte

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Resurgiendo del chapapote

Muy cercano al fin de la Tierra, sobre la playa de Lourido, en Muxía, se encuentra ubicado este nuevo hotel. Un edificio integrado en el espacio que lo acoge cuyo fin último es el disfrute del entorno. No es para menos, pues frente a él -y con acceso directo-, se encuentra una de las playas salvajes más bellas de la zona.

Vegetación y madera

Entrada al Parador © Parador Costa da Morte

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Vegetación y madera

A medida que el visitante se acerca, el sistema de camuflaje del hotel va quedando al descubierto permitiendo que se vislumbre un edificio en simbiosis perfecta con la naturaleza. Alfonso Penela es el autor de este original proyecto, creando un edificio que se adaptase al desnivel del terreno y se integrase en su orografía construyéndolo hacia la profundidad de la tierra y en terrazas cubiertas de vegetación con acceso directo al mar.

El arte gallego a flor de piel

© Parador Costa da Morte

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El arte gallego a flor de piel

Es un edificio gallego de principio a fin, comenzando por el arquitecto -oriundo de Vigo- y finalizando por los autores de las obras que cuelgan de sus paredes. Cada planta en las que se divide toma el nombre de las cuatro rías que recorren la Costa da Morte (Ría de Corcubión, de Lires, de Camariñas y de Corme y Laxe) y se convierten en cuatro galerías de arte en las que sobresalen instantáneas históricas de los años 20, 30 y 40 del siglo xx. Todas ellas inmortalizadas por fotógrafos de la época que recogieron con sus ópticas el paisaje de la migración y el sentimiento que conlleva. 

Fotógrafos de renombre

© Parador Costa da Morte

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Fotógrafos de renombre

José Vidal, Virxilio Viéitez, Manuel Ferrol, José Suárez y Ramón Caamaño son artistas que firman las obras, con dos excepciones, la joven fotógrafa americana Ruth Mathilda Anderson que recorrió junto a su padre la costa gallega, y Xurxo Lobato, cuya foto del Prestige hundiéndose recibió el Premio Ortega y Gasset en 2003 y rompió la estética de las fotografías de antaño de la zona. De hecho, es la única fotografía moderna que cuelga de estas zonas comunes, además de ser el círculo de una historia que se completa con la inauguración del hotel y el espacio que comparte en la última planta, dedicada a los naufragios de la Costa da Morte con cartas náuticas antiguas realizadas por Pepe de Olegario.

Las cartas náuticas

© iStock

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Las cartas náuticas

La importancia de conocer las aguas navegables, las regiones terrestres que las delimitan y el poder que tiene saber dónde se encuentran los recovecos del mar, sobre todo en la 'Costa donde el sol muere', queda plasmado da una forma curiosa en este hotel. El nombre de las habitaciones le hace un guiño a la historia gallega bautizando cada una de ellas con el título de una carta náutica de la zona, cuya ubicación y leyenda, el huésped encontrará como obsequio en su habitación. 

Costa da Morte (136)

© Parador Costa da Morte

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Integración y sostenibilidad

Y muy en línea con el mar, como todo lo que rodea a este alojamiento, se encuentra la importancia del cuidado del agua y de la naturaleza que le rodea. Porque este Parador, que nació de la catástrofe ecológica del Prestige, se está convirtiendo en todo lo contrario: en un referente de sostenibilidad, de conservación del medioambiente y del desarrollo local de la zona de la Costa da Morte. Por eso toda la electricidad que se consume es de origen 100% renovable, el hotel en su totalidad está libre de plásticos de un solo uso y su proyecto a futuro pasa por el cultivo de una huerta en su propia finca con verduras y frutales autóctonos de Galicia.

Costa da Morte (136)

El hotel que nació de la catástrofe ecológica del Prestige

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