Love is in the room

Don't disturb: hoteles para una escapada romántica

Apasionado, tierno, lujoso y hasta clandestino. Hay tantas formas de vivir el amor como hoteles donde disfrutarlo, y más en otoño.

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La Casa de los Tomillares (Candeleda, Ávila)

Foto: La Casa de los Tomillares

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La Casa de los Tomillares (Candeleda, Ávila)

Este coqueto hotel de aires provenzales promete, y cumple, una estancia cálida y relajada enmarcada por la bucólica sierra de Gredos, más de moda que nunca tras su esplendoroso resurgimiento como destino perfecto para una escapada. Enfocado en un estilo country chic, aquí las prisas hay que dejarlas en la puerta y venir preparado para lo que está pensada la casa: relajarse y disfrutar de este hogar perfecto donde aislarse del mundo. Dispone de ocho habitaciones decoradas cada una de forma diferente con muebles antiguos de inspiración francesa donde, y esto no es una frase hecha, se ha cuidado hasta el último detalle. Si no fuera así, no hubiera logrado conseguir un espacio casi mágico en este medio rural, en un ambiente de paz y tranquilidad a los pies del vigilante pico Almanzor, el más alto de la Sierra de Gredos, al fondo.

Una imagen de postal tan evocadora que complica la vuelta a la realidad de su huésped. Aunque a quién le importa la realidad mientras se disfruta de un suculento almuerzo en el empedrado, a la sombra de una pérgola o una cena en el jardín iluminado mientras se sirven platos como un risotto cremoso de boletus y trufas, un rabo de toro desmigado con patatas al tomillo y postres como el milhojas de hojaldre hecho en la casa con crema y frambuesas.

Les Hamaques (Viladamat, Girona)

Foto: Les Hamaques

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Les Hamaques (Viladamat, Girona)

Este pequeño hotel del Empordà cumple a rajatabla el hecho de que detrás de un buen hotel siempre hay una interesante historia que contar. En este caso, la historia la narran Ino y Dominique, una pareja dedicada al interiorismo que hace unos años decidió rehabilitar su casa de campo (un antiguo pajar) y convertirla en algo similar a un hotel, un lugar que te hiciera sentir como en tu propia casa, perfecto y pensado para una escapa secreta. Así fue como nació Les Hamaques , un alojamiento que desborda romanticismo cuyos encantos son transmitidos por el boca a oreja que provocan sus satisfechos huéspedes. En la puerta no hay ni cartel ni timbre, ni tampoco nada que haga alusión a que tras esta austera fachada de piedra se esconde un hotel. En este estiloso refugio envuelto en colores cálidos y sofisticado diseño todo está pensado para la desconexión del mundo real dentro de uno de los entornos más románticos de esta bonita región catalana.

Consta de tan solo cinco habitaciones con nombres tan inspiradores como Acacia –la preferida por muchos-, Bambú o Glicina y el desayuno se sirve en un invernadero tan coqueto que parece recién sacado de un cuento. De noche, la iluminación de las velas y el crepitar de la chimenea dotan de un componente mágico adicional a este alojamiento repleto de serenidad. Además, la estratégica ubicación de Les Hamaques resulta perfecta como punto de partida para descubrir deliciosos rincones del Empordà como Sant Martí d’Empúries, un pueblecito del Ampurdà situado junto a las ruinas griegas de Empúries y las famosas calas y playas de la Costa Brava.

Hotel Echaurren (Ezcaray, La Rioja)

Foto: Hotel Echaurren

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Hotel Echaurren (Ezcaray, La Rioja)

Hay palabras que simbolizan la escapada perfecta, así como hay hoteles que son un destino de peregrinaje en sí mismo. Es lo que ocurre con el hotel Echaurren, un lugar donde descansar, claro, donde amarse, también, pero sobre todo donde comer bien. Ubicado en uno de los pueblos más bonitos, y más míticos, de La Rioja, Ezcaray, en esta oda a la gastronomía con forma de coqueto alojamiento el cocinero Francis Paniego aborda el tránsito que su madre Marisa, toda una institución gastronómica en La Rioja, puso en marcha hace años. El hotel ha sido recientemente reformado y ostenta el honor de ser el primer Relais & Chateaux de La Rioja, pero sin duda lo que más atrae de este apacible espacio, y de prácticamente de todo el pueblo de Ezcaray, es que se trata de un lugar sin pretensiones ninguna donde sencillamente sentirse bien y comer aún mejor.

De eso se encarga la oferta gastronómica propia del establecimiento, que cuenta con el restaurante tradicional Echaurren, un bistrot, el Comilón, un gastrobar, e-tapas, y un restaurante de cocina de autor, El Portal, que con dos estrellas Michelin en su haber ostenta el título de ser el mejor restaurante de La Rioja y uno de los mejores de España. Una oda a las cosas sencillas de la vida por las que merece la pena brindar con una copa de buen vino en la mano, que para eso se está es La Rioja y enclavados en el centro histórico de la Villa de Ezcaray, frente a la iglesia Parroquial de Santa María La Mayor (declarada Monumento Nacional). Todo un orgullo riojano.

Grau Roig (Andorra)

Foto: Grau Roig

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Grau Roig (Andorra)

Existe un lugar entre las montañas de Andorra donde es posible hacer realidad la idílica estampa de sentarse frente a la chimenea con un buen libro en la mano mientras tras la ventana no para de nevar. Aquí, en mitad de un paisaje completamente blanco, se conjugan a la perfección verbos como amar, esquiar o relajarse. Se trata del hotel Grau Roig, todo un escenario de cuento que comenzó siendo un refugio de piedra para excursionistas y esquiadores y que hoy es uno de los hoteles más coquetos del país de los Pirineos, sin perder ese espíritu de calidez que le vio nacer y que por supuesto hoy le sigue acompañando.

De eso se encarga su propietaria, Dúnia Sans, quien cada temporada pone alma, corazón y todo el empeño en conseguir que este precioso capricho alpino sea uno de los hoteles de invierno más deseados para alojarse y olvidarse del mundo. Y vaya si lo consigue. No hay mayor placer que deshacerse de las estranguladoras botas de esquí para a continuación llenar la bañera de una coqueta habitación forrada de madera y calidez donde sumergirse hasta la esperada hora de cenar. Y es que a 2.100 metros de altura, la gastronomía es otro de los grandes lujos de este hotel (la experiencia del Teatro del Vino es insuperable) como también lo es su spa, discreto y coquetón, en consonancia con este hotel, donde su piscina y su jacuzzi, rodeados de velas y con una tenue iluminación, representan el rincón perfecto para dar rienda suelta a la relajación. O a lo que se tercie.

Villa Retiro

Foto: Villa Retiro

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Villa Retiro (Xerta, Tarragona)

Conocidas por sus viñas y arrozales, las Terres de l‘Ebre en el sur de Cataluña, esconden, entre sus múltiples atractivos, un secreto en forma de hotel, el Villa Retiro, una completísima escapada para dos. De este sorprendente establecimiento destacan muchas cosas, pero prima sobre todas ellas la suntuosidad de la aristocracia colonial que se desprende de sus históricos muros. Ubicado además en plena naturaleza, en Villa Retiro se pueden hacer muchas cosas o no hacer nada, pero sin duda hay que disfrutar de su espléndida gastronomía (una estrella Michelin), basada en productos del terruño como arroces, carnes y pescados. Pero antes de sentarse a la mesa, bien merece la pena recorrer esta joya en forma de edificio modernista que ha sabido preservar, y menos mal, los colores, los mosaicos y la fachada de la casa colonial original.

Aquí el lujo se mide, literal, en la dimensión espacio-tiempo de la que consta el hotel, con cinco habitaciones y dos suites distribuidas en tres plantas de 200m2 cada una y con unas hipnóticas vistas sobre un entorno único y relajante. Muebles recuperados de maderas nobles o fabricados artesanalmente reproduciendo piezas de la época; suntuosas cortinas, ropa de cama y doseles elaborados con tejidos naturales como sedas, linos o algodones; alfombras tejidas a mano, cornisas y techos de madera, etc. Un romántico viaje al pasado que solo nos traslada al presente cuando es hora de degustar platos como su arroz untuoso de pato y su ahumado o las angulas cocidas con ajo y guindilla con dos acompañamientos. Una delicia.

A Quinta da Auga

Foto: A Quinta da Auga

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A Quinta da Auga (Santiago de Compostela)

Mucho más que un hotel donde alojarse, A Quinta da Auga es casi un lugar donde quedarse a vivir. En sus históricos muros todo huele a romance, no obstante, la historia del hotel comienza por un flechazo, el de Luisa García Gil y José Ramón Lorenzo, quienes recuperaron esta propiedad motivados por la romántica idea de crear un hotel idóneo para que los visitantes de todo el mundo pudieran experimentar todas las lindezas que da esta tierra. Y no son pocas. Tras años de reformas, inquietudes y algún que otro quebradero de cabeza, A Quinta da Auga es un hotel con una personalidad única gracias al cariño y el amor de una familia que une la tradición hospitalaria gallega que además luce el sello de Relais&Châteaux, el único de toda Galicia.

Este eco-hotel situado cerca de Santiago de Compostela es también un ejemplo de sensibilidad en la restauración del patrimonio, que respeta la estructura tradicional del edificio del S. XVIII y recupera las canalizaciones de agua de esta antigua fábrica de papel. Chimenea, spa, y habitaciones donde se pueden encontrar edredones nórdicos de plumón europeo y fundas de algodón egipcio garantizan una estancia única, ya sea otoño, o cualquier estación del año. Un consejo: nadie debería saltarse el desayuno.

ingles. Gran Hotel Inglés (Madrid)

Foto: Gran Hotel Inglés

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Gran Hotel Inglés (Madrid)

En el barrio bohemio por excelencia de Madrid, el de los eruditos, los artistas y los inquietos, se encuentra el que fuera el primer hotel de lujo de la capital, el Gran Hotel Inglés, un establecimiento histórico, pero revivido. En el pasado, la encarnación original abrió sus puertas en 1886, y desde entonces ha dado cobijo a agitadores literarios y artísticos de media España que se alojaron aquí porque era el lugar donde había que hacerlo. Así son las modas, algo nada ajeno para el Gran Hotel Inglés que, tras algunos años sombríos, vuelve a la primera plana hotelera tras una respetuosa restauración del arquitecto estadounidense David Rockwell. No es para menos.

Aquí abundan las influencias art déco, al igual que las sabrosas tapas, tanto en el lupino Lobo 8, su restaurante, como más allá del hotel, donde todos los actores culturales clave de Madrid están a poca distancia. La calidez de sus habitaciones, vestidas con madera y telas nobles, hacen de esta alojamiento un rincón donde amarse en plena vorágine de la capital. Por si todo esto no fuera suficiente, ¿cómo puede no serlo?, las habitaciones de este hotel de lujo en Madrid están dotadas de enormes bañeras tipo Luis XV perfectas, claro, para dos. Su jacuzzi, ubicado en la planta sótano del hotel e iluminado con velas aromáticas, se privatiza de forma individual para los huéspedes de las 48 habitaciones del hotel que así lo soliciten. Y todo esto sin moverse del centro de Madrid.

Atrio (Cáceres)

Foto: Hotel Atrio

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Atrio (Cáceres)

Toño Pérez y José Polo, creadores, dueños y señores de uno de los restaurantes (dos estrellas Michelin) y un hotel, más deseados de toda España, Atrio, esperan al viajero en un bello rincón de la laberíntica ciudad de Cáceres. Este puntero hotel está formado por 14 habitaciones (de la pared de una de ellas cuelga un Warhol original y de las del hotel en general importantes obras de arte moderno); los cuartos de baño son de granito y los muebles escandinavos de alta gama proyectan la paz que se pretende conseguir. Y se logra. Atrio es un lugar para comer –muy bien-, beber y relajarse con unas bonitas vistas a la iglesia de San Mateo. Un lugar de encuentros imprevisibles donde se disfrutan platos como el Bloody Mary con helado de cebolletas y berberechos o un Carabinero con maíz y meloso de cerdo ibérico.

Fuera de sus históricos muros y paseando por el casco antiguo, tan solo los pasos o los primeros acordes de una guitarra pueden romper el silencio sepulcral que generalmente habita entre las empedradas calles de Cáceres. Mapa en mano lo mejor es vagar por sus callejuelas, perderse y volverse a encontrar en la Plaza de Santa María donde se alza, imponente, su catedral. Plagada de terrazas y paseantes, es el límite ficticio entre el silencio y el bullicio, entre el casco antiguo y la vida de la ‘otra’ Cáceres. Conventos, casas, palacios, y edificios significativos como el Palacio Episcopal, la Casa de Ovando o la Casa Moraga son un alto en el camino obligado en el recorrido por una ciudad medieval, renacentista y barroca.

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