La flor y la nata de un siglo

Hoteles con historia: El Palace Barcelona

Por sus salones ha pasado la realeza europea, políticos de medio mundo y todo tipo de artistas y personalidades internacionales. Lujo, elegancia e historia resumen a grandes rasgos lo que las habitaciones de El Palace dirían si pudieran hablar.

Pasear entre sus elegantes y lujosos salones es sumergirse en los últimos cien años de historia de una ciudad y de la sociedad que le rodea. Porque El Palace no ha sido sólo hotel, ha sido uno de los testigos más fieles de los acontecimientos culturales de Barcelona en el último siglo y el reflejo de la sociedad catalana. Su nacimiento vino de la mano del político y estadista catalán Francesc Cambó, asiduo visitante del Hotel Ritz madrileño, quién propuso la construcción de un hotel de categoría internacional que estuviera bajo el modelo Ritz, basado en el gran lujo, en la innovación, el progreso y la revolución en la hostelería. Dicho y hecho. Un grupo de personalidades catalanas se juntaron para dar vida a este proyecto que tenía como primer objetivo servir de alojamiento para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. El resto vino solo.

1 / 7
LA EXPLOSIÓN DE LA ELEGANCIA

Imagen de la entrada al antiguo hotel Ritz © El Palace Barcelona

1 / 7

LA EXPLOSIÓN DE LA ELEGANCIA

Desde su apertura el 20 de enero de 1920 hasta la actualidad, el Ritz -y actual Palace de Barcelona- ha servido para explicar de forma paralela los acontecimientos de la Ciudad Condal. Se convirtió en el centro de todas las miradas y en el punto neurálgico de la flor y la nata de la época. Si bien es cierto que pasó -como el resto del país- por un periodo duro durante la Guerra Civil transformándose en comedor social y hospital de sangre de la Cruz Roja, El Palace ha sido desde siempre el centro de la vida social burguesa, un punto de encuentro y de alojamiento de intelectuales y personalidades conocidas a nivel mundial. Hasta el punto de que fue habitual ver pasear por sus estancias a los Reyes Alfonso XII y Victoria Eugenia.

LUJO DE OTRA ÉPOCA

Habitación de hotel de 1920 © El Palace Barcelona

2 / 7

LUJO DE OTRA ÉPOCA

Entre 1920 y 1921 se celebraron en El Ritz 228 banquetes, con un total de 10.234 comensales, un dato muy excepcional de aquella época. En ese momento, el hotel tenía 190 habitaciones y más de 400 trabajadores. Todo un lujo. A día de hoy y con el objetivo de ganar más espacio y de que la clientela se sienta igual de a gusto que en casa, El Palace cuenta con 120 habitaciones que han aumentado en tamaño pero que mantienen la esencia de hace un siglo gracias al mantenimiento de elementos tan singulares como sus lámparas -son las originales y están protegidas históricamente-, los baños romanos o las chimeneas.

MODA, ARTE Y CINE

Hall de entrada al hotel © El Palace Barcelona

3 / 7

MODA, ARTE Y CINE

En los años treinta se hizo popular entre sus salones lo que llamaban las “Galas de tés” y el “Conferentia Club”, dos eventos que pusieron a la ciudad en el mapa como epicentro cultural. El primero, consistió en acoger los desfiles de moda y diseño con los que Manuel Pertegaz y Asunción Bastida presentaban sus colecciones; el segundo, en una serie de intervenciones de alta cultura que terminó por convertirse en uno de los encuentros más importantes del país dando la oportunidad a la ciudad de Barcelona a abrirse a las ideas de pensadores de nivel mundial como Vléry, Lorca, Ortega o Keyserling.

A RITMO DE JAZZ

Sala de baile © El Palace Barcelona

4 / 7

A RITMO DE JAZZ

Al caer la noche, durante las décadas de los años cuarenta y cincuenta, Barcelona brillaba en la oscuridad. Los bailes de gala, las cenas de media noche, las galas de cine y las cenas con espectáculo fueron algunos de los grandes atractivos y entretenimientos de la socialité de la época. Sus salones y halls se llenaban de buena música y de estrellas del espectáculo como Ava Gadner, John Wayne, Ella Fitzgerald, Alexander Fleming, Bernard Hilda, Joséphine Baker o Frank Sinatra, entre otras personalidades. El Ritz era el lugar al que todo el mundo quería ir. Era el place to be de la época.

Años después tampoco se quedaron fuera de este círculo Salvador Dalí ni Freddy Mercury, quién se sentó al piano de El Palace junto a Monserrat Caballé para improvisar Exercies in Free Love dando lugar al que se suponía iba a ser el himno de las Olimpiadas de Barcelona de 1992.

LA IMPORTANCIA DEL ARTE CLÁSICO

Entrada al hotel © El Palace Barcelona

5 / 7

LA IMPORTANCIA DEL ARTE CLÁSICO

Aunque la historia avance, el estilo clásico y elegante de hace un siglo sigue estando presente desde su entrada. Nada más cruzar la puerta giratoria de madera, el glamour de sus mejores años invade por completo. Alfombras hechas a mano, antigüedades restauradas, lámparas de araña, cortinas infinitas y, sobre todo, el mantenimiento fiel a la estructura de lo que fue en antaño.

ELEGANCIA MODERNA

Art Suite dedicada a Ronnie Wood © El Palace Barcelona

6 / 7

ELEGANCIA MODERNA

Una de las últimas renovaciones de El Palace fue la de sus suites, ampliándolas y dedicando cada una de ellas a un arte clásico y denominándolas Art Suites. La de pintura fue dedicada a Salvador Dalí, que vivió una temporada en el hotel; la de danza a la bailarina estadounidense Joséphine Baker, quien actuó en más de una ocasión en sus salones; la de literatura a Carlos Ruiz Zafón, porque algunas de sus obras hacen referencia al hotel Ritz; Joan Miró inspiró la de escultura; y, Ronnie Wood la de música que, además, está diseñada exclusivamente a su gusto en Art Decó, colores púrpura y plata y cuenta con una Juke Box.

PARA TODOS LOS PÚBLICOS

Bluesman Cocktail Bar © El Palace Barcelona

7 / 7

UN HOTEL PARA BARCELONA

Aunque Sofía Loren, Woody Allen, Picasso, Carolina Herrera, Josep Pla, Ken Follet, Camilo José Cela, Chillida, Forges o Rafael Alberti, sean algunas de las últimas personalidades que se han alojado en este hotel, El Palace tiene sus puertas abiertas a todos los ciudadanos de Barcelona y los visitantes que quieran conocerlo más de cerca. Esa es la razón por la que su Winter Garden, un exclusivo espacio acristalado en su ático, ofrece la oportunidad de degustar lo mejor de la cocina tradicional catalana. Daniel Padró, su chef, propone una cocina de temporada basada en los sabores y las técnicas singulares. Tampoco se queda atrás L’Éclair, su restaurante con ambiente de brasserie francesa, que se distribuye alrededor de un piano ni el Bluesman Cocktail Bar, un clandestino speakeasy que recuerda a las antiguas coctelerías de estilo inglés por su decoración en terciopelo y maderas nobles. Allí, cada noche de jueves, viernes y sábados, la música en vivo crea una atmósfera como la de antaño.

LA IMPORTANCIA DEL ARTE CLÁSICO

Hoteles con historia: El Palace Barcelona

Si quieres estar al día de todos nuestros contenidos, ¡no te olvides de suscribirte a nuestra newsletter!

Compártelo