Only one Room

Hoteles para un solo huésped

El sumun de la exclusividad es disfrutar de todas las instalaciones sin más compañía que la deseada.

El colmo de la exclusividad no está en unos amenities de primeras firmas o en unas sábanas de algodón egipcio. Ni siquiera en algunas obras de arte repartidas por la pared. El colmo de la exclusividad para disfrutar de una noche en un hotel es disponer de todo el hotel. En estos tres hoteles no hay otros huéspedes ni, mientras esté ocupada la única habitación de la que gozan, se les espera.

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2332 Central Hotel  Cafe Jon Nordstrm Visit Copenhague. Central Hotel & Café (Copenhague)

Foto: Jon Nodstrom. Visit Copenhague

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Central Hotel & Café (Copenhague)

Este es el hotel más pequeño de Copenhague, pero definitivamente también es más cándido. Consta de una habitación ubicada sobre uno de los cafés más pequeños de la ciudad, que a su vez se encuentra en uno de los edificios más pequeños de la ciudad, que fue construido en 1897. Pero a pesar del tamaño minúsculo de todo lo que representan el hotel y el café, el espacio es una delicia donde todo es bonito y cálido. De eso se encarga la decoración de su habitación a base de telas y papel pintado, detalles hechos a mano, las antiguas vigas de madera y los muebles seleccionados. El desayuno en Granola, uno de los mejores cafés de desayuno de Copenhague, está incluido, porque nada está dejado al azar en este alojamiento de una única habitación en Copenhague.

Central Hotel Dinamarca. Central Hotel & Café (Copenhague)

Foto: Central Hotel & Café

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Central Hotel & Café (Copenhague)

El hotel es una creación de Leif Thingtved y su socio Jacob Kamp, quien dirige la popular cafetería Granola. Leif es un escenógrafo profesional y pasó horas escudriñando cada detalle de la habitación. De ahí las telas, el papel, los amenities, los muebles y el singular encanto del que goza. Pero que nadie entre en pánico, este no es un hotel del siglo XIX aunque en alma lo parezca. También goza de las comodidades más modernas, que incluyen un minibar y un televisor último modelo. Junto al encanto de su baño (sí, sí, su baño), Leif y su socio crearon no un hotel, sino una habitación de donde nunca apetece irse. Y a juzgar por el éxito de su negocio, la idea ha funcionado.

Droog-One-oK. Hotel Droog (Ámsterdam)

Foto: Droog One

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Hotel Droog (Ámsterdam)

Es cierto; la mayoría de la gente piensa en un hotel como un lugar para guardar su equipaje y dormir por la noche y, como mucho, darse una ducha en condiciones.. Sin embargo el Hotel Droog, que no es un hotel como la mayoría, ni siquiera para la mayoría, ha dado la vuelta a esta banal concepción hotelera para ponerlo todo patas arriba y añadir un poquito de énfasis al convencional hotel de toda la vida. ¿Cómo? Aportando valor en los demás ámbitos de su negocio: tiendas (y qué tiendas), un restaurante, galería de arte, sala de conferencias, un spa, un relajante jardín diseñado por Claude Pasquer y Corrine Detroyat y de lo que aquí se habla: un-solo-dormitorio. Todo suma.

Droog-One-2. Hotel Droog (Ámsterdam)

Foto: Droog One

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Hotel Droog (Ámsterdam)

Ubicado en el mismo centro de la ciudad y en el último piso de un edificio de lo más holandés construido en el siglo XVII (cuándo si no), se encuentra la habitación, o el apartamento, del hotel Droog donde todo, al igual que sucede con el resto de los espacios de este complejo, es excesivamente libre, artístico, creativo. El apartamento consta de una sala de estar y una cocina, y ocupa la última planta de este edificio de tres pisos donde no solo se aprovecha al máximo las vistas de la azotea, sino que también incluye una colección de muebles que personifica la razón de ser de la marca.

Hotel Droog (Ámsterdam)

Foto: Droog One

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Hotel Droog (Ámsterdam)

El origen de este concepto, Droog, surgió de un grupo de diseñadores holandeses como Richar Hutter o Marcel Wanders, aunque hay muchos más; fueron ellos quienes decidieron crear este espacio multicultural que abarca más de 700 metros cuadrados de puro arte. Reunir todas las actividades del espacio bajo un mismo techo era una de las máximas de uno de sus fundadores, Renny Ramakers, a la hora de crear el espacio. Dicho y hecho, ya que el techo en cuestión, que por cierto pertenece al antiguo gremio textil del siglo XVII en el mismo centro de Ámsterdam, se ha convertido en un centro cultural de referencia dentro de la ciudad, un ejemplo del espíritu pionero y colaborativo que ha definido la marca holandesa desde su inicio en 1993.

Hotel One Praga. The Tower Park (Praga)

Foto: One Hotel Room Praga

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The Tower Park (Praga)

¿Dormir en una suite dentro de la antigua torre de televisión Žižkov suspendido a 216 metros de altura? Es posible si se hace en The Tower Park, el único hotel monodosis del que goza la ciudad. Tal vez precisamente el lujo aquí sea poder disponer de algo de soledad en una ciudad donde siempre pasa algo y por donde siempre pasan muchos, aunque a cambio haya que padecer un poquito de vértigo.

iStock-1133146225. The Tower Park (Praga)

Foto: iStock

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The Tower Park (Praga)

La torre fue construida, no sin las protestas vecinales correspondientes, entre 1985 y 1992 y desde entonces ocupa un privilegiado espacio en el skyline de la ciudad. En desuso desde hace unos años de su principal labor, la torre fue reformada en 1996 y hoy se puede subir, también se puede comer y por supuesto se puede dormir en su única habitación, y hacerlo además con unas panorámicas vistas de toda la ciudad. De hecho, esta es la torre más alta de toda la República Checa.

Hotel Praga One

Foto: One Hotel RoomPraga

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The Tower Park (Praga)

Y si el exterior ya resulta bastante impresionante, el interior no iba a ser menos. La única habitación del The Tower Park es casi una caja de cristal desde donde cualquier punto se tienen vistas a la ciudad, incluida desde una enorme bañera para hacer la estancia, aún, más indulgente. Y a pesar de que sus privilegiados huéspedes encontrarán aquí todo lo necesario para no tener que descender al mundo real: domótica, una televisión integrada en el espejo del baño y todo tipo de amenities para soñar, despiertos o dormidos, la torre guarda otro as en la manga fuera de sus lujosos ventanales, que incluyen servicios extra como un restaurante, un bar y hasta una carta de indulgentes masajes, todos ellos en tierra firme.

Hotel One Praga

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