Wellness a lo índico

La isla de Maldivas transformada en paraíso del bienestar

La propuesta de Joali Being va más allá de sol, playa, arena blanca y luna de miel. Busca cambiar la vida y la salud del huésped con una apuesta innovadora y muy hedonista.

Inmersos aún en los últimos coletazos de la pandemia, el sector del bienestar (wellness) se sacude el polvo de lo superficial aprovechando el tirón que demuestra que viajar para sentirse bien ha dejado de ser una moda para convertirse en una necesidad. ¿Lo mejor? En los programas ya no solo cuenta relajarse, que también, sino mejorar el bienestar mental, emocional, espiritual y físico.

Es posible que tras los dos años más extraños de nuestras vidas muchos viajeros hayan descubierto una especie de adicción espiritual que alimentar no solo en el día a día, sino también en los viajes. Se puede ser un entusiasta de la salud impulsado por la ciencia o simplemente buscar una desintoxicación digital en una playa donde comer bien y aprender a dormir mejor. El momento de aprender a desconectar para volver a conectar también ha llegado a los viajes.

 

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Una de las villas sobre la arena de Joali Being

Joali Being

No resulta fácil llegar hasta Joali Being, nadie dijo que aterrizar en el paraíso lo fuera. Tras un vuelo internacional, la más bella maniobra de aproximación hasta esta isla natural ubicada en el atolón de Raa se realiza tras 45 minutos de vuelo en hidroavión seguidos de otros quince en lancha rápida. Del diseño biofílico (una de las tendencias arquitectónicas más novedosas basada en la evocación de elementos naturales para que el ser humano reconecte con la naturaleza), ningún árbol fue derribado en la construcción del hotel, que abarca toda la isla. Su interior boscoso permanece intacto, otra de las señales que prueban el compromiso de los propietarios con la protección del medio ambiente; y esto es solo la punta de lanza de un admirable programa de sostenibilidad por parte de la compañía.

Bienestar, el concepto

Uno de los espacios dedicados al bienestar.

Foto: Joali Being

Joali Being no es solo un hotel, pero tampoco es solo un retiro de bienestar en las Maldivas. A este pedazo de paraíso utópico, situado en el Océano Índico, llegan constantemente (con la pandemia su popularidad se ha disparado aún más), turistas de todo el mundo para probar lo que mejor promocionan, sus paradisíacas playas de arena blanca y los lujosos resorts. Y es posible que dada la popularidad del destino no fuera necesario crear un concepto nuevo, o tal vez sí, pero lo cierto es que la joven presencia de Joali Being (abrió sus puertas en diciembre 2021) está llamada a cambiar las reglas del juego para lograr que los viajeros visiten Maldivas por más motivos que van más allá de una Luna de Miel o una escapada en familia. Aquí, en lugar de recuerdos de puestas de sol, lo que se recopila es sabiduría, recetas y consejos que poder poner en práctica en casa.

Es difícil definir Joali Being en términos puristas porque está posicionado en mitad de muchas cosas, pero sin duda es un extraordinario oasis pensado para mejorar el bienestar personal al tiempo que conserva -y en muchos casos supera- todas las comodidades que de un fabuloso hotel de lujo.

Joali Being no es una clínica, los huéspedes no son pacientes ni los terapeutas son doctores. Joali Being es un retiro, sí, pero no cuenta con un programa único de bienestar, sino que lo crea en función de las necesidades del huésped. De ahí que los huéspedes, tras haber rellenado previamente un extensísimo formulario pre-estancia donde se pregunta por hábitos, gustos, problemas o situaciones a mejorar, comienzan su estancia con una “evaluación integral del estilo de vida” junto a un terapeuta. Aquí se trabaja sobre el informe y también junto a un Ao Scan, una técnica no-invasiva de bioresonancia que puede llegar a detectar anomalías en nuestro cuerpo a través de frecuencias u oscilaciones. También aporta un estado de salud visual detallado de órganos, sistemas y tejidos del cuerpo que se ve reflejado en una pantalla. Tras aproximadamente una hora de charla se diseña a medida el programa de bienestar para cada huésped basado en los cuatro pilares sobre los que trabaja Joali Being: piel, energía, microbioma y mente.

Vista aérea del resort del bienestar

Foto: Joali Being

Conforme a estos cuatro pilares y dependiendo de las necesidades personales, el programa puede estar más enfocado a solventar una preocupación en particular, como el estrés, la mala alimentación o la calidad del sueño, o simplemente a aportar un buen porrón de mimos al cuerpo y la mente a través de un programa que tiene una duración mínima de 5 noches. El programa seguramente incluirá desde sesiones dirigidas hasta actividades deportivas -cada mañana se practica yoga y pilates-, ceremonias de té o diferentes tratamientos, además de una buena atención a todo su cuerpo y mente. Seguro cualquiera de ellos incluye increíbles masajes reparadores como el exclusivo masaje Four Pillars, lo más parecido a renacer sobre una camilla.

La (indulgente) gastronomía

Algo fundamental en cualquier programa diseñado por Joali Being es que, a menos que el huésped lo solicite, aquí se tiene libertad para todo, desde para dormir una hora más en lugar de saludar al sol junto a la playa, hasta para disfrutar de un menú gastronómico más indulgente que dietético que por supuesto se puede acompañar por una copa de vino... o tres. El resort no promueve el consumo de alcohol, pero tampoco está prohibido. Es el huésped quien tiene la total libertad para la toma de decisión a la hora de crear hábitos que poder compaginar fuera de este paraíso con un estilo de vida a largo plazo.

Restaurante Mojo, perfecto para disfrutar de un almuerzo.

Foto: Joali Being

Su talentoso chef es el creador del concepto gastronómico de ensueño que se sirve mañana, tarde y noche en el resort. Formulado bajo el principio de Earth-To-Table (de la tierra a la mesa, y ojo, que estamos en mitad del Índico), promueve el consumo responsable al mismo tiempo que refuerza la salud intestinal (microbiota). En un extenso menú donde no hay ningún ingrediente prohibido (aunque tampoco hay que esperar una hamburguesa con queso cheddar), cada plato viene acompañado del número de calorías y su información nutricional pertinente. Platos como su ‘wagyu servido con verduras’ o el ‘curry rojo de langosta’ son motivos suficientes para emprender una peregrinación gastronómica a cualquiera de sus dos restaurantes; En el santuario de playa llamado Mojo se sirven el almuerzo y las bebidas al atardecer junto a la piscina y en Flow los desayunos y las cenas. Conviene sentarse a la barra del salón de té SAI, donde un sommelier de té explica de forma detallada cómo extraer, y nunca mejor dicho, las bondades de esta bebida casi milagrosa para la salud que veneran en Joali Being.

El nirvana tiene forma de villa

Con 68 impresionantes villas, cada una con su piscina privada, la única dificultad que se le puede presentar al huésped en este punto es tratar de elegir entre una que esté ubicada sobre la arena, a la orilla del mar, o bien con forma del característico ‘over water’. En total sintonía con las buenas vibraciones del lugar, y en total conexión con la naturaleza (una vez más la arquitectura biofílica), las villas son discretas, calmadas, muy neutras y de tamaño palaciego. Reflejando un entorno natural único y respirando muchísima feminidad (su dueña así lo quiso), cada villa es el perfecto oasis esdpensado para relajación sin trabas. Además de la piscina privada, las villas también cuentan con una suntuosa bañera exterior, ducha al aire libre, enormes techos y una cama de tamaño king size (también hay posibilidad de solicitar dos camas) donde dormir plácidamente. Aquí el espacio es un regalo.

Ocean Pool Villa. Todas las villas cuentan con su propia piscina privada.

Foto: Joali Being

Cada villa tiene su Jadugar, una especie de asistente personal que también vela, faltaría más, por el bienestar del huésped. Cualquier petición, antojo o deseo se gestiona a través de esta figura presente siempre que se necesita de forma casi mágica. Con el Jadugar es posible comunicarse via whatssapp (tiendo en cuenta que solo las villas tienen wifi) o bien a través de un teléfono móvil sin internet que entregan al huésped al llegar a la villa. Pasadas unas horas en el paraíso, su presencia se hace fundamental.

La palabra ‘spa’ se queda corta

Partiendo de la base de que definir como ‘spa’ todo lo que sucede aquí dentro es quedarse muy corto, la punta de lanza de todos los spas del Índico, Areka, alberga una gran cantidad de diferentes salas de tratamiento, terapias e incluso una plataforma de meditación sobre el agua. Aquí lo convencional no tiene cabida, así que lo primero que tienen que hacer los huéspedes es soltar lastre y dejarse llevar, y sobre todo mimar, por casi el medio centenar de terapeutas con los que se puede practicar desde yoga hasta técnicas de baño turcas o Dinacharya, una técnica india para conciliar el sueño de forma más orgánica y saludable.

El 'spa' es el rincón del resort donde se produce la magia.

Foto: Joali Being

El estar presente en el aquí y en el ahora, el autocuidado o la buena alimentación son algunos de los objetivos que persigue Joali Being, y lo hace de forma que la estancia no suponga un principio en las Maldivas y un fin en el avión de vuelta a casa. No hay nada de típico en este nuevo concepto de bienestar basado en lo mejor de muchos otros (Ananda en los Himalayas, SHA Wellness…), ni siquiera su ubicación, en el corazón de las Islas Maldivas, así que nadie debería esperar las típicas vacaciones en el paraíso porque, es posible, que sean hasta mejores.