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Isla de Pascua vuelve a abrirse al turismo tras más de dos años cerrada

La Isla de Pascua, una de los lugares más remotos del planeta, se convierte en un símbolo de la apertura de nuevo del mundo al turismo internacional.

Los primeros días de marzo de 2020 se vivieron bajo una atmósfera de inverosimilitud que lo impregnaba todo. Un enemigo microscópico ponía en jaque al planeta. Ningún rincón estaba lo suficientemente lejos como para no ser alcanzado por la COVID-19, ni siquiera estar en mitad de la nada del Pacífico, a casi 4.000 kilómetros de Chile y otros tantos de Tahití fue una seguridad. El primer caso detectado en Isla de Pascua (Rapa Nui para los locales) fue el 11 de marzo y se trataba ya de un caso de transmisión comunitaria. El resultado es que una de las islas más remotas del mundo quedaba confinada una semana antes del resto de Chile: un doble confinamiento, pandémico y geográfico. Y así sigue, aunque no por mucho tiempo más. El próximo agosto, por fin se abre de nuevo Isla de Pascua al turismo (hasta ahora solo había un vuelo semanal entre la isla y el continente , restringido a unas pocas personas y bajo estrictas medidas sanitarias).

Isla de Pascua

Foto: iStock

Isla de Pascua

Resiliencia contra pandemia

La preocupación entre los poco más de 7.000 habitantes de la isla cundió desde el primer momento. Primero, porque el único hospital en Isla de Pascua apenas disponía entonces de una veintena de camas de las que apenas cuatro de ellas tenían ventilador mecánico. Si la incidencia se hubiera desmadrado habría sido un auténtico caos. La segunda causa de preocupación era qué iba a pasar con el turismo. Isla de Pascua recibía antes de la pandemia a 156.000 visitantes anuales, la principal fuente de ingresos de los habitantes. La incertidumbre hizo que más de 2.000 personas abandonaran el legendario paraíso.

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Isla de Pascua es una geografía de resiliencia, su cultura originaria ha estado a punto de extinguirse en varias ocasiones, pero de un modo u otro ha resistido. No en vano, esa resistencia que se materializa en los misteriosos moais que salpican toda la isla es de algún modo lo que fascina. Sin turismo, la comunidad tuvo que adaptarse de forma dramática a la nueva situación. Tal como explicó la investigadora chilena Sofía Abarca Fariñaos, hay dos prácticas ancestrales y solidarias de los rapanui que están en la base de esa supervivencia en el tiempo: el Tapu, el dictamen sagrado ancestral que impone los límites sociales a través de prohibiciones y reglas, y el Umanga, una práctica comunitaria que hace referencia a toda acción conjunta por el bien común.

Parque Nacional de Rapa Nui y la isla de Pascua, Chile
Gavin Hellier / Awl Images

Reapertura gradual

Tras casi dos años y medio cerrada, el Gobierno de Chile informó que desde el 1 de agosto el parque nacional Rapa Nui (Patrimonio de la Humanidad desde 1995) volverá a recibir a turistas. La esperada reapertura del aeropuerto Mataveri se hará de forma progresiva, aumentando el flujo de llegadas en dos o tres vuelos semanales, conforme a la situación epidemiológica.

El Ministerio de Economía, Fomento y Turismo aún no ha hecho público el protocolo para acceder, pero parece ser que se necesitará un PCR negativo con no más de 48 horas antes de embarcar y antígeno para ingresar a la isla. En un principio solo habrá la mitad de lugares turísticos de Isla de Pascua abiertos y poco a poco se irán abriendo el resto conforme el flujo de turistas se normalice. Entre ellos, sí se podrá visitar la cantera Rano Raraku, cuna de la misteriosa isla y de su cultura resiliente. En esta ocasión no hay misterio: la vacuna es lo que ha salvado a los rapanui.