Pizza para comer

De Roma a Venecia ¡en familia!

Un tour para que los más peques comiencen a disfrutar de los mejor de Italia.

Podría parecer una locura, pero no lo es. Sobre todo, porque ante la majestuosidad de este país, los niños tienen la misma capacidad de alucinar que los padres. Y es que la belleza de lugares como el Coliseo de Roma, el Duomo de Florencia o el Puente Rialto de Venecia no entiende de edades. 

 

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Coliseo

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¡A los leones!

Una de las visitas que más atrae a los pequeños de la familia es la que se hace al Coliseo romano. Si los padres se lo curran y adornan la experiencia con las historias de los gladiadores, leones y otros animales que allí lucharon, se convierte en una inolvidable aventura. Las colas, casi tan eternas como la ciudad, son una incomodidad para mayores y pequeños, aunque sin duda la espera merece la pena. 

 

Villa Borghese

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Un oasis para corretear

Viajar con niños requiere una gran capacidad de improvisación para adaptarse a las necesidades que pueden ir surgiendo a lo largo del viaje. En el caso de Roma, los jardines de Villa Borghese son una apuesta segura para recuperar fuerzas y descansar del ajetreo de la ciudad. Este precioso parque es una maravillosa combinación de naturaleza y arte en medio de la ciudad. Esculturas, fuentes y museos como la Galería Borghese y, en verano, a disfrutar de una sesión de cine al aire libre. Para las familias más activas es posible alquilar una barca a remos para navegar por el estanque de Esculapio o recorrer los bellos jardines en bicicleta o patines.  

Trastevere

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La auténtica Roma... ¡y de postre, pizza!

Si existe en Roma un barrio famoso, es el del Trastevere. Sus callejuelas adoquinadas y preciosas plazas lo convierten en un lugar ideal para ir en familia, especialmente cuando el estómago ruge. La gastronomía italiana no suele fallar con los niños, así que tan solo hay que decidir en qué trattoria comer. Este barrio tiene un carisma y un encanto incomparable gracias a sus tiendas artesanas, sus iglesias y preciosas plazas, como la de Santa Maria in Trastevere. Para rematar un día perfecto, nada como un delicioso gelatto

iStock-1127936022. Siena

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Su primer museo de arte

La bella ciudad de Siena es de parada obligatoria en esta aventura. Su casco antiguo, que fue declarado Patrimonio de la Unesco, es principalmente peatonal, esto es un plus para las familias, ya que los niños podrán pasear con total tranquilidad. Una buena idea es sentarse a descansar en la Piazza del Campo y recuperar fuerzas para visitar el Museo d'Arte per Bambini. Los pequeños de hasta 11 años aprenderán a disfrutar del arte y a experimentar en alguno de los talleres que organiza el museo.  

Duomo

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¡Hola, Leonardo!

Hay tantas cosas que hacer en Florencia con niños, que no habrá ni un momento de descanso... Empezando por la ascensión de los 463 escalones para acceder a la cúpula del Duomo, para alucinar con las preciosas vistas de la ciudad desde las alturas. Después de esto, lo más indicado es un helado y en Florencia desde luego que los hay, y son de los buenos, como los de la heladería Perchè No, un clásico de la ciudad. El museo Leonardo da Vinci propone talleres educativos para que los pequeños jueguen a ser artistas del Renacimiento. Por último, no hay que marcharse de Florencia sin haber tocado el hocico a Il Porcellino (aunque en realidad es un jabalí...) gesto que, según el imaginario popular, traerá buena fortuna al que lo haga. 

 

Bolonia

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Los secretos de Bolonia

Bolonia está llena de atractivos para toda la familia, empezando por su deliciosa cocina. Siempre animada gracias al ambiente estudiantil, posee unos cuantos secretos para descubrir. Uno de ellos es La Finestrella, desde donde se puede contemplar un tramo del Canalle delle Molline, el único canal que queda a la vista desde que todos se soterraron para convertirlos en cloacas. Los casi 40 km de soportales que recorren el centro de Bolonia son perfectos para recorrer la ciudad. Otro plan podría ser contar los 666 pórticos que llevan hasta el Santuario di Madonna di San Luca... 

 

Burano

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Más allá de los canales

Este viaje familiar concluye en Venecia, donde los niños camparán a sus anchas por sus encantadoras calles sin tráfico. Un buen plan consiste en alejarse de las multitudes de la Plaza San Marco y adentrarse en sestieres como el de Cannaregio, sobre todo si se viaja con niños pequeños. A los chavales les chiflará subirse a un vaporetto y recorrer la laguna para visitar lugares con tanta magia como Burano, con sus coloridas casas y restaurantes junto a pequeños canales. 

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