Cuestionario en modo avión

Jaime Lorente: "Le escribiría un poema a Brujas. Estuve de niño y me pareció sacada de un cuento"

El actor se mete en las carnes de Rodrigo Díaz de Vivar en la superproducción 'El Cid' de Prime Video.

Un día, de golpe y porrazo, la vida de Jaime Lorente (Murcia, 1991) cambió para siempre. Fue en 2017, cuando apareció por primera vez en la que se convertiría en la serie de habla no inglesa más vista de la historia de Netflix: La casa de papel (de la que ahora graba la última temporada). Su fama, la de la ficción y la del propio actor, se fue agrandando con cada nueva entrega y, en el caso de Jaime Lorente, empezó a compaginarse con la de otro título que también lograría el beneplácito de los espectadores: Élite, también en Netflix. Ahora es el gigante Prime Video quien le tiende la mano con un personaje grande, histórico, inconmensurable y muy nuestro: Rodrigo Díaz de Vivar. La superproducción El Cid se estrena el próximo 18 de diciembre en más de 240 países y territorios de todo el mundo.

 

Por muchos de ellos ha danzado Jaime Lorente, a quien se le agita la conciencia en escenarios paradisíacos, pero con grieta moral, como le ocurrió en Tailandia, y quien sabe darse al ejercicio de plena libertad, en compañía de su hermano mayor, de recorrer en coche Bosnia, Montenegro y Croacia. En sus deseos está agarrar la mochila, en solitario, para explorar todo lo que pueda de México y Argentina. El buen comer le tira y no olvida el arroz con conejo a la leña que, de muy niño, le despertó el criterio gastronómico. Con la ciudad de Brujas, de otra manera, le ocurrió lo mismo. Por eso, el autor del poemario A propósito de tu boca le dedicaría un puñado de versos.

Cid Principal

Jaime Lorente EL Cid

Dos exitazos de fama mundial y vértigo mediático son los responsables de todo lo bueno que te ha pasado como actor en apenas cuatro años. ¿Cómo se gestiona un cambio de vida tan loco?

¡Como uno puede! Es un poco complicado, porque no hay previa, no te lo puedes preparar, no eres consciente de lo que viene. Intentando, paso a paso, tener los pies en la tierra, no volverte loco y agarrándote a los sitios que siempre te han hecho ser quien eres. Han sido muchas fases, yo me he peleado mucho con el éxito, después me he reconciliado y, finalmente, he intentado sacar lo más positivo, que es vivir de tu trabajo y que tu trabajo llegue a algún sitio. Ahí sigo todavía.

Ahora estrenas superproducción: El Cid en Prime Video. ¿Cómo ha resultado el viaje?

Ha sido un proyecto muy especial, que ha significado mucho para mí, porque ha sido mi primer protagonista y, además, emocionalmente, el personaje de Ruy ha tenido mucho que ver con mi propia historia. He viajado mucho con él y he sentido mucha confianza por parte del equipo, por darme la oportunidad de hacer un papel así, sabiendo que venía de otros totalmente diferentes. He trabajado desde un lugar de amor absoluto y tener la oportunidad de contar la historia de un chaval normal que se termina convirtiendo en leyenda por las decisiones que toma, que tienen que ver mucho con la guerra, pero también con el honor y la lealtad, con el sentimiento de sociedad de la época, ha sido un viaje muy chulo. Es difícil encontrar un equipo que encaje tan bien como el de El Cid. Ha surgido todo de una forma tan bella...

Dar vida al mismísimo Rodrigo Díaz de Vivar, ¿asusta más que estimula, por eso de que existió, o al revés?

Todo asusta. Creo que un gran proyecto siempre supone un gran reto y, en el momento en que me cogieron en el casting, me dije: ‘guau, ahora hay que meterse aquí y hacerlo’. Sobre todo, me asustó el hecho de que, cuando me puse a investigarlo con la idea que todos tenemos en el imaginario colectivo de la Jura del Cid, me di cuenta de que está muy manipulada y difuminada por los intereses políticos. Conforme más investigaba, más me daba cuenta de que tenía que contar una historia diferente, no en contraposición de la que conocemos, sino la historia realmente basada en la figura de un hombre que existió, pero del que conocemos muy poco. Investigué mucho a nivel histórico, pero también llegó un momento en que me dije: ‘estoy haciendo una serie de ficción’. Está la gente con las garras fuera, esperando a ver la serie, que va a ser objeto de muchas peleas políticas intrafamiliares, peleas de primos. Algo que me da bastante lástima, que la serie termine siendo eso. Por mi parte, he intentado hacer un trabajo muy honesto, un contrahéroe de verdad. He trabajado mucho para no caer en la tipología que conocemos de héroe para contar la historia de alguien de verdad. No sé si me ha salido mejor o peor, pero me siento orgulloso de poder, por lo menos, haber sido fiel al trabajo sensible de actor y que no haya estado supeditado a lo que la gente va a necesitar o querer ver.

Frías

La nueva serie de Prime Video se desarrolla en lugares como Frías (en la imagen)

Foto: iStock

El grueso de la serie se ha grabado en las provincias de Soria y Burgos. ¿Qué sabor te ha dejado este trozo de Castilla y León?

¡Hemos estado encantados! Se han portado con nosotros estupendo, ha sido una acogida de la leche. Y Castilla y León ha sido un descubrimiento para mí, porque no conocía nada, soy murciano, nada que ver. Solo hay una cosa con la que he sufrido mucho, que ha sido el frío, porque, repito: soy murciano [risas]. Ha sido un regalazo descubrir esas localizaciones, porque todo lo que se ve en la ficción española está ya muy utilizado. España es mucho más grande y eso le da a la serie un aspecto diferente.

Denver, tu personaje en La casa de papel, te ha llevado por el mundo. ¿Con qué destino te quedas de los que has conocido con la serie?

A ver, como destino exótico, viajé a Tailandia, pero no es un lugar del que tenga un recuerdo muy bonito, la verdad. Había cosas allí que no terminaba de entender a nivel social y que me chocaban. Sobre todo, por el tema de la prostitución infantil. Sí, había mucho paraje natural, precioso e impresionante, pero también algo moral en mí que hizo que no terminara de estar a gusto, me costó. Así que me quedo con Madrid [risas].

Si pones rumbo al norte, ¿qué destino eliges?

San Sebastián, sin duda. Me parece la ciudad más bonita de España, una obra de arte en sí misma. He estado solo dos veces. La primera vez fue con la primera obra de teatro con la que giré, Equus, y me dije: “¿Pero esto qué es? ¿Esto lo tengo yo en mi país y no lo sabía?” Me parece una barbaridad. Es el París español.

Donostia

"San Sebastián es la ciudad más bonita de España, una obra de arte en sí misma. Es el París español"  

¿Y si miras al sur? ¿Te tira tu origen murciano?

Por supuesto, me quedo con Murcia. Realmente lo que destaco de mi tierra es mi familia. Es el color, el olor, el clima... todo lo que conozco desde pequeño.

Al este, ¿adónde vamos?

Es un poco noreste: a la Costa Azul. Otro paraíso donde comerse una paella rodeado de mar y montaña.

¿Y al oeste? ¿Algún lugar en tu corazón?

Va a ser un poco también noroeste... ¡Amo Galicia! Estuve rodando allí una película y me fascinó a nivel cultural y gastronómico, porque yo, al final, viajo muchas veces solo para comer.

Fragas

"¡Amo Galicia! Estuve rodando allí una película y me fascinó a nivel cultural y gastronómico, porque yo, al final, viajo muchas veces solo para comer."  

Hablando de gastronomía, ¿un plato memorable en tus recuerdos?

Tengo grabado un sabor que me fascinó... Fue en un pueblo de Murcia, no recuerdo el nombre. Cuando eres pequeño, las cosas te gustan o no, la cosa es así, pero esa primera vez en que te planteas que algo te fascina, a nivel de comida, a mí me ocurrió allí: tomando un arroz con conejo a la leña con mi familia.

El Covid-19 nos ha arrebatado los viajes, pero no las ilusiones. ¿Cuál es tu sueño-viaje pendiente?

Tengo en mi cabeza, desde hace mucho tiempo, la idea de hacerme un viaje solo, con la mochila, por Sudamérica: por México y Argentina. Amo México, donde solo he estado en Ciudad de México. Cuando estaba estudiando en la escuela de arte dramático, fui tres años seguidos, porque participábamos en el Festival de El Paso, fronterizo con Ciudad de México, con una función de teatro del Siglo de Oro. Este festival se compaginaba con otro de Ciudad de México. Tengo un recuerdo bellísimo, aún siendo una ciudad muy complicada. Tanto México como Argentina, donde aún no he estado, me gustaría recorrerlos enteros.

“Tengo en mi cabeza, desde hace mucho tiempo, la idea de hacerme un viaje solo, con la mochila, por Sudamérica. Me gustaría recorrer enteros México y Argentina"

¿Qué tipo de viajero eres?

Yo soy absolutamente improvisador, de hecho, si me pongo a organizar un viaje, al final, no viajo. Me empiezo a agobiar, se me pone dolor de cabeza y tiro la toalla. El último viaje largo que hice antes de empezar con la vorágine de trabajo, en la que llevo tres años sin parar y por la que no he podido viajar lo que me gustaría, fue con mi hermano mayor. Volamos hasta Bolonia, alquilamos un coche y recorrimos Bosnia, Montenegro y Croacia. No teníamos ni idea de adonde íbamos y fue tan bonito. También es verdad que tienes que viajar con alguien que sea igual que tú. Lo disfrutamos muchísimo.

Perast

"Volamos hasta Bolonia, alquilamos un coche y recorrimos Bosnia, Montenegro y Croacia. No teníamos ni idea de adonde íbamos y fue tan bonito."  

Foto: iStock

¿Qué fobias o manías gastas cuando viajas?

Siempre estoy súper preocupado por los documentos. Desde que salgo de casa hasta que llego al aeropuerto, puedo comprobar 27 veces si los llevo encima. Ya me pasó una vez que me quedé en tierra y tengo como el trauma [risas]. Me pasa, además, que soy muy despistado.

¿Tu souvenir más querido de todos los que tienes en casa?

Uno que no he comprado yo, sino que me regaló mi abuela cuando era pequeño. Ella era del Real Madrid, yo soy colchonero, y fue al Santiago Bernabéu y me trajo de recuerdo un llavero. Lo guardo con mucho cariño.

Pongámonos románticos... ¿A qué ciudad le escribirías un poema?

A Brujas, fue como lo del arroz con conejo. Estuve allí con mis hermanos mayores cuando era muy pequeño, tendría unos 12 años, y, al llegar y verla, me quedé impactado: parecía sacada de un cuento. Además, recuerdo que iba con una cámara de fotos y, cuando había hecho tres fotos, se me cayó por un canal, ¡me dio mucha rabia! No sé si ahora, al volver a Brujas, me parecería tan increíble.

Última pregunta, y obligada: ¿Y tú por qué viajas?

Esto es una cosa que he pensado mucho, no solo por viajar sino por el hecho de desplazarnos. Creo que, de alguna forma, somos nómadas, siempre lo hemos sido, y llegó un momento, en la historia del mundo, en que empezamos a vivir unos encima de otros. Y hay algo que le pasa a toda la gente, y a mí también, que es que, cuando sales a caminar o cuando viajas, vuelves con las pilas recargadas. Creo que al final el movimiento, el trasladarse, el cambiar la energía, te hace estar feliz y eso implica que, a nivel cultural, te enriqueces de muchísimas cosas. Creo que viajar sirve para renovarse y que cada vez que lo haces sientes que algo se va llenando ahí dentro. ¡Y también para comer, claro [risas]!

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