'Cada rostro es un lugar'

Jaume Plensa reabre el museo de arte moderno de Céret

Famoso por sus cerezas y por su mercado semanal, el pueblecito de Céret inaugura la ampliación de su Museo de Arte Moderno con la exposición ‘Cada rostro es un lugar’, de Jaume Plensa, que incluye 12 esculturas y 20 dibujos de gran formato.

Esta localidad del sur de Francia, a un paso de la mítica montaña del Canigó y de la frontera por donde miles de republicanos huyeron en 1939, fue un refugio de calma para bohemios y artistas en las primeras décadas del siglo xx. Matisse, Picasso, Braque o Max Jacob, entre otros, pasaron por Céret y crearon obras que hoy se exponen en su Museo de Arte Moderno, que reabre tras dos años de obras con un nuevo pabellón de 1300 m2 dedicado a exposiciones temporales de artistas internacionales.
 
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©manolo Mylonas  musée Ceret (14). Céret y los amores de Picasso

Foto: Manolo Mylonas. Musée Ceret

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Céret y los amores de Picasso

Por sus estrechas y coquetonas calles y sus campos de cerezos paseó Picasso escapando del Boulevard Clichy y de Fernande Olivier. Corría el año 1911 cuando la relación sentimental con la modelo empezaba a deteriorarse. Su gran amigo Manolo Hugué llevaba tres años viviendo en Céret con su mujer Totote. Acogieron al genio malagueño y pronto se les unió Braque y Max Jacob. Tras unos meses de separación, Picasso echó de menos a Fernande y le pidió que se reuniese con él en el bucólico Céret. Más adelante, en 1912 Picasso volvió a la capital del Vallespir. Esta vez lo hizo acompañado de Eva Gouel, hasta entonces pareja de Louis Marcoussis. De nuevo escapaba de París y de su relación con Fernande, que se había rendido a los encantos del joven pintor italiano Ubaldo Oppi. Cuando Fernande quiso recuperar el corazón de Pablo, Céret fue el escenario de su ruptura definitiva. Pero si por algo se conoce a esta localidad, además de por ser capital de la cereza, es por considerarla la meca del cubismo gracias a las obras creadas por Picasso y Braque durante sus frecuentes visitas. Otros maestros acudieron a Céret para estancias más o menos largas. La lista es extensa: Matisse, Chagall, Gris, Soutine, Brune, Dufy, Cocteau o Marquet entre otros…

©manolo Mylonas  musée Ceret (6). Un museo  de 1950 a 2022

Foto: Manolo Mylonas. Musée Ceret

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Un museo de 1950 a 2022

Con unos visitantes como estos no es de extrañar que Céret sea sede de un importante museo de arte moderno impulsado en 1950 por Pierre Brune y Frank Burty Haviland que consiguieron reunir una gran colección, gracias a importantes donaciones de artistas como Picasso y Matisse. Ahora, tras dos años de obras de ampliación con un nuevo pabellón edificado por Faloci, el Museo de Arte Moderno de Céret ha reabierto sus puertas. El edificio ‘histórico’ expone la colección permanente, profundamente marcada por el vínculo sentimental de los artistas con la ciudad y sus paisajes, y el nuevo pabellón dedica su espacio a exposiciones temporales.

©JPlensa-Roberto Ruiz-musee Ceret-5. Una apertura con alma de Plensa

Foto: ©JPlensa-Roberto Ruiz. Musée Céret

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Una apertura con alma de Plensa

El escogido para la exposición inaugural, hasta el 6 de junio de 2022, es Jaume Plensa. Este artista nómada y multidisciplinar, apasionado de la poesía y de los clásicos de la literatura, nos invita a disfrutar de ‘Cada rostro es un lugar’, un conjunto seleccionado para esta exposición que mezcla 20 dibujos en grafito y carbón sobre papel o tela y 12 esculturas en piedra, acero o bronce. Plensa ve en el rostro humano un regalo a los demás gracias a su capacidad para comunicar, en la invitación al silencio la oportunidad de escuchar al prójimo y en los ojos cerrados una invitación a la mirada interior. Retratos del alma.

©Ville de Ceret (10). Ceret tras los pasos de Picasso

Foto: Ville de Ceret

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Ceret tras los pasos de Picasso

Una vez se deja atrás las puertas del museo aún queda seguir los pasos de Picasso y compañía por las calles empedradas de Céret. El Puente del Diablo construido entre 1321 y 1341 que pasa sobre el río Tech, la iglesia románica de Saint-Pierre del siglo IX, las medievales Puertas de España y Francia o la Plaza Picasso donde se encuentra la Fuente de la Sardana que rinde homenaje a la obra La Sardane de la Paix que Picasso realizó en Céret son algunos de los lugares obligados en cualquier visita.

IMG 20220304 105725. La fuente que mira a otro lado

Foto: Joan Carles Magrià

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La fuente que mira a otro lado

Más allá de estos highlights, sorprende otra fuente documentada por primera vez en el siglo XIV: la Fuente de los nueve chorros. La historia de este monumento se remonta a la época en la que Céret pertenecía a España, cuando Sancho de Mallorca ordenó su construcción. Posteriormente, Fernando el Católico mandó coronarla colocando el León de Castilla. Eso sí, cuando se firmó el Tratado de los Pirineos (1659) que anexionaba esta localidad a Francia, el conjunto no fue retirado, aunque sí que se le dio la vuelta a la cabeza de la fiera para que diera la espalda a España añadiendo la leyenda: ‘Venid ceretanos, que el león se ha convertido en gallo’. La historia no acaba aquí ya que en 2011, tras una noche de ferias y excesos, la cabeza del león fue dañada y tras reconstruirla fue de nuevo colocada en su lugar en 2013, esta vez orientada al sur… como estaba en su origen.

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