Aunque este año ha sido destronado por el aeropuerto Hamad de Doha como el mejor del mundo, la racha del aeropuerto Internacional Changi ha durado nueve años. Inaugurado en 1981, este espacio no solo se entiende como un lugar de paso, sino que es toda una obra arquitectónica que ofrece una experiencia más allá de la típica espera o escala.
Con más de 300 premios a sus espaldas, este aeropuerto inauguró en 2019 una impresionante ampliación bautizada como Jewel Changi, que rinde homenaje al concepto de Singapur como ciudad jardín: este complejo de 135.700 metros cuadrados y diez plantas se encuentra en el antiguo aparcamiento de su Terminal 1 y está inundado de vegetación, formando un espectacular bosque interior bautizado como el Valle del Bosque de Shiseido.
El exuberante lugar está compuesto de terrazas con más de 120 especies de plantas, 900 árboles y cascadas por doquier, además de senderos empedrados que recorren el lugar y ofrecen al pasajero una experiencia parecida a la de caminar por la naturaleza. La gran joya de esta zona es Rain Vortex, la cascada interior más alta del mundo, con una caída de 40 metros en las que 38.000 litros de agua procedentes de la lluvia circulan cada minuto y que supone todo un espectáculo de luz y sonido por la noche.

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Para rematar el aspecto natural del lugar, una gran cúpula de cristal y acero, obra del arquitecto Moshe Safdie, lo recubre y lo baña de luz natural. Pero no solo es posible caminar y perderse en esta gran masa vegetal. En el Jewel Changi también hay espacios gastronómicos en los cuales cenar bajo un gran manto de estrellas. Y durante el día, 280 tiendas son suficiente distracción para no dejar que el usuario tenga tiempo de aburrirse.
El espacio natural no se acaba aquí: a este jardín interior también se la ha unido un laberinto de espejos, toboganes, redes y una gran diversidad de atracciones que se suman a jardines temáticos y restaurantes en una zona de 14.000 metros cuadrados llamada Canopy Park ubicada en el piso más elevado de todos. Para complementar todo esto, también se han instalado 130 cabinas de diseño en las que los pasajeros podrán realizar desde estancias de pocas horas hasta pernoctaciones.

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En el cuarto nivel del Jewel Changi también se encuentra un espacio para aquellos que, más que relajarse, quieran ocupar su tiempo en un universo virtual lleno de juegos interactivos, proyecciones, experiencias inversivas y algunas exhibiciones temporales y permanentes.