Cuestionario en modo avión

Juan Echanove: "He descubierto la inmensidad gallega y la riqueza mediterránea como fundamento de todo"

El actor ha estrenado 'Desaparecidos. La serie' en Amazon Prime Video.

Viajar y comer. Todo es uno en la vida de Juan Echanove (Madrid, 1961). Por eso nuestro ‘itinerario’ juntos comienza con un pez de río en la ciudad de Buenos Aires, y termina con un lechazo y una tarta costrada en la provincia de Soria. Pero antes de recorrer mundo y despertar paladares, toca hablar del inspector jefe al que da vida en Desaparecidos. La serie, una producción de Mediaset España y Plano a Plano que el actor ha estrenado en Amazon Prime Video. Entre sus personajes conviven familias desesperadas por encontrar a sus seres queridos y “gladiadores contra el tiempo”, como ha bautizado Echanove a los policías que integran el Grupo 2 de Desaparecidos de la Brigada Central, que trabajan a contrarreloj por esclarecer los casos de personas que un día desaparecieron sin dejar rastro.

 

Además, se acaba de anunciar que el actor conducirá De la vida al plato, una serie documental de ocho episodios que mostrará desde dentro las historias de ocho de los restaurantes más reconocidos de España y descubrirá aquello que los hace únicos. Su estreno: el 24 de julio, también en Prime Video.

Echanove

Echanove

Cada año, más de seis mil familias en España se enfrentan de golpe a la pesadilla de no saber qué ha sido de un ser querido. Esta es la realidad que aborda Desaparecidos. La serie. ¿Cómo ha resultado, a nivel personal, tu acercamiento a una temática tan dura y frustrante?

Evidentemente, acercarte a toda esa situación que se produce desde que alguien desaparece hasta que se le encuentra, o no, te hace preguntarte muchas cosas. Para trabajar con este contexto, aunque sea a niveles de ficción, hemos tenido que estar en contacto con personas que viven esta tragedia de primera mano y la verdad es que ha sido muy emotivo, aleccionador y positivo. Creo que es una serie que, y me ha pasado como espectador, produce empatía y enseguida te pones del lado de los que están buscando y de la tragedia de las familias.

¿Es ese drama que viven los familiares y la entrega esforzada de los policías que integran la unidad de Desaparecidos una realidad que hay que evidenciar y destacar también desde la ficción?

Por supuesto. Es tremendo, porque los que tienen que buscar son gladiadores contra el tiempo. Tienen que conseguir que, en el mínimo número de horas posibles, se tracen las pistas para poder seguir el leve rastro que ha dejado un datito en una desaparición de alguien. Son unos profesionales, no solamente de la búsqueda, sino de la emoción. Saben gestionarla, saben que tienen que ser enormemente cuidadosos con las familias… Son una gente que me ha emocionado.

En la serie, das vida al veterano inspector jefe Santiago Abad. ¿Cómo es este tipo?

Es un policía de raza, un hombre de la calle y no solamente de despacho, aunque su vida, en ese momento profesional, es el despacho. Es un buen jefe para sus colegas y su equipo. Un hombre cuya vida ha quedado destruida por su historia personal, que no conoceremos del todo; esta temporada, solo tendremos algunos datos. Pero cuando preparamos el personaje, creamos un caldo de cultivo y era un hombre que se había caído alguna que otra vez del otro lado de la ley, lo que le costó la carrera, la vida, la familia, todo. Es un corazón roto que ha conseguido reconstruirse, sobre todo, aplicándose en la búsqueda de personas desparecidas. Es un gran personaje y lo he disfrutado muchísimo. Como estábamos hablando de hechos reales y de gente que está muy implicada, desde el primer momento, todo el elenco nos reunimos y dijimos: “chicos, vamos a ser lo más finos posibles porque estamos trabajando con un material altamente delicado, así que vamos a dar lo mejor de nuestro trabajo”. Y así ha sido.

ECHANOVE

Juan Echanove en una de las escenas de la serie. 

Foto: Amazon Prime

Durante dos temporadas y junto a Imanol Arias, te comiste el país entero a golpe de viaje en La 1 de TVE. ¿Cómo de importante es para ti la gastronomía cuando viajas?

¡Cuando viajo por ocio, la gastronomía ocupa el 70% de mi tiempo y, cuando lo hago por trabajo, supone el 80%. Es algo que me permite decidir cómo, dónde y cuándo comer, en la medida de lo posible con la mejor relación calidad-precio. ¡Para mí la gastronomía es importantísima!

"Cuando viajo por ocio, la gastronomía ocupa el 70% de mi tiempo y, cuando lo hago por trabajo, supone el 80%"

Patrio o extranjero, ¿me descubres un plato que tengas grabado en el paladar?

Tuve ocasión de comer en Buenos Aires, en un restaurante que se llama El Baqueano, una suprema de un pez de río, del Paraná, cocinada por ese gran cocinero que es Fernando Rivarola, y yo creo que es uno de los peces más ricos que he probado, y eso que no hubiera dado nunca un duro por comer un buen pescado en Argentina. Ese restaurante me abrió los ojos a un pescado que tiene que ver con las costas argentinas, con el Pacífico… Por ejemplo, Chile sí que tiene un producto de pescado estupendo y una tradición de comerlo, pero Argentina no tiene la cultura y me he pasado años de mi vida buscando, en algún momento, algo de pescado. También recuerdo la primera vez que comí el puré de patata en el L'Atelier de Joël Robuchon. ¡Casi me pongo de rodillas y le canto una saeta a este hombre! Porque, aparte de una maravilla de persona, me hizo el puré, me dio la receta y hasta se hizo una foto conmigo. ¡Vive la France! –risas–. ¡Me impactó!

Dicen –y confirmo– que tienes el corazón repartido entre París y Buenos Aires. ¿Qué te enamora de cada una de estas ciudades?

Buenos Aires me parece una ciudad enormemente inabarcable y melancólica. Y París es el amor… hacia las cosas, las personas, los paisajes, la arquitectura, la historia. París es y siempre será una ciudad fundamental en la existencia de la humanidad. Así como la canción romántica y dramática tiene su expresión, sobre todo, en las cantantes francesas, el mundo del bajo fondo y su expresión en el tango es algo que corre con vigor por las venas de Buenos Aires.

“El mundo del bajo fondo y su expresión en el tango es algo que corre con vigor por las venas de Buenos Aires”

¿Es una de estas dos capitales la que más visitas suma en tu vida, cuando viajas fuera de nuestras fronteras?

Si sumo las veces y el tiempo que he viajado a Buenos Aires, me salen cuatro o cinco años de mi vida allí. Tengo grandes afectos y hemos vivido juntos, los argentinos y yo de visitante, situaciones complicadas. ¡A mí me tocó el corralito! Y toda esa convulsión la he vivido. También sus propias tragedias, no de primera mano, porque cuando ocurre la dictadura yo era muy joven y no viajaba a Argentina, pero tengo infinidad de amigos que perdieron en aquel magnicidio padres, madres y hermanos. Y eso también une en un dolor. Buenos Aires utiliza esa melancolía… Había una frase, creo que de Aníbal Troilo, que decía: “Che, qué nostalgia. Yo aquí cantando tangos y mientras mi vieja en el fango”. Con ella entendí la manera de ser de los argentinos.

Tango

Foto: Unsplash

Además de repetir destinos que te han conquistado, ¿sacas tiempo para descubrir otros nuevos?

Sí, lo que más me gusta es sorprenderme con algo. Yo he sido siempre mucho más conocedor de la España interior que de la España costera y, en los últimos tiempos, he descubierto la inmensidad gallega y la riqueza mediterránea como fundamento de todo y, principalmente, nuestra identidad mediterránea en nuestras maneras de comer y de ver la vida.

Ahora que casi tenemos el verano encima, ¿cuál es tu lugar de vacaciones favorito?

¿Sabes qué pasa? Que últimamente, cada vez que lo digo, me quedo sin vacaciones. ¡Te lo juro! Tengo un gafe terrible y mi mujer me pide que ya no diga nada. Al final, se termina yendo ella sola porque yo no puedo. Pero me encanta Alicante, todo el entorno del Montgó, Dénia, Jávea, Gata de Gorgos… Todo ese paisaje, ese clima, esas gentes me gustan.

Me encanta Alicante, todo el entorno del Montgó, Dénia, Jávea, Gata de Gorgos…

¡Viajemos un poco más! Primero al norte. ¿Qué destino prefieres?

Edimburgo, es la cuna del whisky. ¡Fin del viaje! Es que sin whisky no hay vida –risas–.

¿Y si miras al sur?

Me quedo con Cádiz y con todo lo que rodea la almadraba de Barbate por el atún. Después de un buen whisky para empezar el viaje, convendría que nos comiéramos un buen atún. ¡Una cosa ligerita!

Toca el este. ¿Adónde vamos?

Bueno, ya que hemos tomado un digestivo de aperitivo y un poquito de atún, nos vamos a ir a Dénia a Quique Dacosta y le vamos a pedir que abra todas las reservas de salazones, de ahumados y todo su laboratorio y lo ponga a nuestra disposición. Y le propondría, además, para seguir con el atún, esa ventresca de atún rojo curada en cámara de sal, lo más grande que yo he comido en producto en mi vida.

¿Y al oeste? ¿Con qué lugar te quedas?

Vamos a irnos a un oeste extremo, al oeste atlántico, a las rías, a comer maravillosamente con Pepe Solla –en Casa Solla, Pontevedra–.

Goierri

Goierri, una de las comarcas imprescindibles para el actor. 

Foto: iStock

Eres de Madrid y vives en Madrid. ¿Eres también un enamorado de Madrid?

¡Claro! Madrid es una nuestra ciudad-cruce de caminos, donde uno sale a la calle o salía, ¡volveremos a eso!, a ver gente pasar. Pero tiene también sus rincones y la comunidad, sus pueblos. La zona norte todavía la conoce más la gente, que si Galapagar, que si El Escorial, pero la zona sur, las vegas del Jarama y todo eso, es una pasada. También la provincia de Barcelona tiene una riqueza impresionante, y la comarca del Goierri en Guipúzcoa. La gente siempre va a lo más inmediato, pero hay otro destino interior que está por descubrir. Todavía te vas por pueblos en este país y te hacen un conejo al ajillo que te vuelves viejo.

Confiésate… ¿Gastas alguna manía cuando viajas?

No, solo que no me gusta ir cargado de equipaje. Mi mujer no me deja, pero yo viajaría con una bolsa de deportes con dos cosas dentro. Si hay algo que odio en mi vida es acarrear maletas.

¿Planificador o improvisador?

Soy meticuloso, pero me ocurre que hago un plan de viaje e inmediatamente lo rompo nada más llegar al lugar de destino. Lo importante en un viaje es que las paradas que hayas considerado hacer tengan, por lo menos, una opción con cancelación del sitio donde te vas a alojar. Los viajes siempre están sujetos a cambios, más aún cuando te encuentras con amigos que viven en esos sitios. De repente, todo cambia y a veces las reservas sin cancelación en los hoteles no te permiten improvisar.

¿Eres de los de cámara en mano cuando estrenas destino o dejas las fotos grabadas en la memoria?

Estoy un poquito cansado de hacer fotos, colgarlas, etc. Pero cuando hago un viaje, por ejemplo, a La Habana, que gastronómicamente empieza a tener cosas interesantes, lo que más me gusta es llevarme mi cámara y hacer fotos que, en un momento dado, puedan estar incluso en mi casa. Porque son fotos que tienen una relación conmigo. La verdad es que la imagen está muy sobrevalorada. Creo que es mucho mejor contar tu experiencia que mandar una foto a un amigo.

La verdad es que la imagen está muy sobrevalorada. Creo que es mucho mejor contar tu experiencia que mandar una foto a un amigo.

Este año, más que nunca, hay que echar una mano. ¿Cuál será tu primer viaje por España?

Tengo uno programado, que no sé cuándo voy a poder hacer, a un encuentro para celebrar una comida con el alcalde de Soria. Durante la pandemia hemos estado en contacto, lo he vivido todo muy directamente porque mi familia por parte de madre es soriana, y allí la pandemia ha sido brutal. Las conversaciones siempre terminaban con un “¡qué ganas de tomarnos esa caña soriana!”. Así que mi primer viaje va a ser a Soria, a recorrerme ese collado, a tomarme mis cervezas y a comerme algún lechazo o tarta costrada con la gente de allí.

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