Cuestionario en modo avión

Leonor Watling: "Recuerdo lo bonita y melancólica que me pareció Montevideo"

La actriz protagoniza la nueva serie original de Movistar+ 'Nasdrovia' y contesta nuestro cuestionario en modo avión.

El nuevo proyecto de Leonor Watling (Madrid, 1975) casi obliga a una visita a Rusia. Porque Nasdrovia, que se estrena en Movistar+ el próximo 6 de noviembre, es una serie que mezcla y agita en una misma coctelera, al ritmo de una comedia sin gags ni chistes, dos ingredientes poderosos, pero, juntos, poco convencionales: la tan temida crisis de los 40 y, en este caso, la inesperada mafia rusa. Completan el reparto de la ficción producida con Globomedia los actores Hugo Silva, Luis Bermejo y un magnífico plantel de intérpretes internacionales con físico y acento muy del este.

 

Y en esa dirección planetaria, algo más alejado que Rusia, al más este posible, Japón aparece como el lugar más extraño y fascinante que la actriz asegura haber visitado nunca. Nada que ver con la cercanía que le despertó el bello Ecuador, la melancolía que le arrancó la ciudad (natal de su marido, Jorge Drexler) de Montevideo o la alegría que le provoca, cada vez que viaja a ella, Ciudad de México por sus colores, su gente y su energía. Aquí, cuando puede, se deja mimar por refugios como Sepúlveda, Castañedo (en Cantabria), Girona o Cáceres, donde –dice– lo encuentra todo.

Leonor Watling

Foto: Movistar +

Nasdrovia

Nasdrovia te ha devuelto a la comedia, un género poco habitual en ti. ¿Tenías ganas?

¡Muchísimas! La comedia es un género que frecuento siempre que puedo, y tenía mucha ilusión de hacer este proyecto.

Crisis de los 40, la que comparten dos abogados de éxito (tu personaje y el de Hugo Silva) y a quienes les provoca un cambio repentino de profesión y vida que deriva en una relación intensa y un tanto especial con la mafia rusa. ¿Cómo se come esto?

¡Con blinis y vodka! Esa es la única manera [risas].

Por cierto, ¿has estado en Rusia?

No, pero espero que, si hay una segunda temporada de Nasdrovia, me lleve. ¡Me encantaría!

Ya que nos hemos alejado, ¿cuál es el país más remoto al que te ha llevado una gira de Marlango?

¡Japón! Fuimos dos veces, una con piano y voz, y otra con toda la banda. Una a Tokio y otra a la Expo Aichi 2005. Fue genial, porque íbamos con el pabellón de España y coincidimos con Bunbury y otros compañeros, ¡nos lo pasamos muy bien! Los japoneses son asombrosamente respetuosos y recuerdo una firma de discos en Tokio en la que esperaban ordenados en fila y, cuando ya les habías firmado, en vez de irse, se apartaban y se quedaban. Cuando terminamos, todos aplaudieron, ¡incluso el primero al que habíamos firmado el disco aún estaba allí! Alucinante.

¿Y el lugar más fascinante que te ha descubierto un rodaje?

Ecuador, donde fui a rodar la película Crónicas. Hacía mucho que no pensaba en esa peli y justo el otro día el director colgó unas Polaroid, que eran las fotos que se hacían en aquella época [risas]. Estuvimos rodando en Guayaquil y luego visité Cuenca y Puerto López. No fui a las Islas Galápagos, cosa de la que me arrepiento muchísimo porque algunos del equipo sí que fueron. Es un país muy bonito y creo que en él pasa lo que en toda Latinoamérica: hay una sensación muy extraña de reconocimiento de las cosas, de uno mismo y de asombro por todo lo suyo al ver instrumentos, ropa o comida reinventada. ¡Lo contrario a lo que te pasa en Japón! De repente estás caminando y te das cuenta de que la estructura de Cuenca, por ejemplo, se repite en muchos pueblos del sur de España. ¿Cómo puede ser que los españoles estemos tan ciegos y tan sordos a este continente alucinante con el que tenemos tanto que ver, del que tanto podíamos absorber y aprender? Estamos como de espaldas a él, mirando a Europa, ¡que me encanta, eh!

¿Cómo puede ser que los españoles estemos tan ciegos y tan sordos a este continente alucinante que es Sudamérica con el que tenemos tanto que ver, del que tanto podíamos absorber y aprender?

Cuenca Ecuador

"De repente estás caminando y te das cuenta de que la estructura de Cuenca, por ejemplo, se repite en muchos pueblos del sur de España."

¡Sigamos viajando! Estamos en Madrid y vamos al norte, ¿adónde nos llevas?

Al Cantábrico, a Ribamontán al Mar. Desde Galicia hasta El País Vasco, me encanta el paisaje que hay y su gente.

¿Qué destino eliges mirando al sur?

Cádiz, porque es precioso, igual que quienes lo habitan y su comida, que son también maravillosos.

Toca el este, ¿con qué lugar te quedas?

Me quedo con Japón. Creo que no podría ir más al este, ¿verdad? Es un sitio que me fascina y también el más extraño en el que he estado nunca.

Japón es un sitio que me fascina y también es el más extraño en el que he estado nunca

¿A dónde viajas al oeste?

A Ciudad de México, porque siempre que llegó allí estoy sonriendo desde que aterrizo hasta que me vuelvo. Me encantan los colores, la comida, los olores; la energía de la gente y su creatividad.

Cdmx

“Siempre que voy a Ciudad de México, estoy sonriendo desde que aterrizo hasta que regreso"

Foto: iStock

Tu madre es británica y tu padre español, concretamente, gaditano. ¿Mantienes alguna relación con tus orígenes?

No tanto como me gustaría, pero intento no perder el contacto con Inglaterra. Siempre voy a Londres, he estado en alguna otra ciudad, pero por trabajo. Me encantaría, y a la vez me da pavor por eso de conducir al revés, agarrar un coche y recorrer la campiña inglesa. Me da mucha pena no haber hecho más turismo... ¡Mira, una cosa buena que haremos algún día! A Cádiz vamos siempre que podemos, a la ciudad, pero también hemos estado en Sancti Petri y El Palmar, es todo precioso.

Jorge Drexler, tu pareja, es uruguayo. ¿Recuerdas tu primera sensación al descubrir su país?

Recuerdo lo bonita y melancólica que me pareció la ciudad de Montevideo. Pero también es alucinante la extensión y el color del país, en general. Cuando vas en coche, hay prados infinitos, es una cosa muy abierta... Creo que el monte más alto que tienen es una loma, imagínate.

Te formaste como actriz en Londres… ¿Qué rincones te enamoran de la ciudad?

La verdad es que todo. Me gustan su arquitectura y los parques, ¡cada dos manzanas hay uno! Y si tuviera que elegir un edificio, me quedaría con el Museo de Ciencias.

¿Y ese lugar donde siempre encuentras la paz?

Me siento afortunada, porque hay varios sitios en los que me quedaría para siempre. Por ejemplo, Sepúlveda o Castañedo (Cantabria). También en Girona o Cáceres. Tienen una relación con el paisaje muy armónica. Yo no soy una persona de sólo naturaleza sino que disfruto de la mezcla de la armonía que se crea entre el paisaje, la comodidad y los buenos restaurantes. En estos sitios lo encuentro todo.

¿Qué tipo de viajera eres: improvisadora u organizada?

Intento ser organizada, pero acabamos improvisando mucho por el tipo de trabajo que tengo.

Girona

"Hay varios sitios en los que me quedaría para siempre. Por ejemplo, Sepúlveda o Castañedo (Cantabria). También en Girona (en la imagen) o Cáceres.

Foto: iStock

¿Gastas alguna manía cuando viajas?

Siempre llevo conmigo un cuaderno, un lápiz o un boli, y unos buenos auriculares. Me encantan los cuadernos, no puedo resistirme a ellos y si veo uno que me gusta, tengo que comprármelo. Sobre todo, escribo en ellos las letras de las canciones de Marlango.

Siempre llevo conmigo un cuaderno, un lápiz o un boli, y unos buenos auriculares.

¿El objeto más preciado que conservas de un viaje?

Siempre traigo alguna cosa de los sitios a los que voy. ¡Marie Kondo no tiene nada que hacer conmigo, la pobre [risas]! Pero si me tuviera que quedar con una sola cosa sería con las fotos que hago en cada viaje. Siempre llevo mi cámara.

¿Un plato que no consigues olvidar?

Las carciofi alla giudia (alcachofas a la judía) de un restaurante en Roma que se llama Il Pomodoro.

¿Y tu mejor experiencia viajando con niños?

Creo que lo mejor es seguirles un poco a ellos, y no meterles o encorsetarles en planes. Los mejores que he vivido con mis hijos han sido siempre en la playa o en la montaña.

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