Librerías que son el plan

Barcelona a toda letra

Librerías que están revolucionando la escena cultural de la ciudad.

MECÀNIC ©alvarovaldecantos

El vídeo que se hizo viral hace unas semanas en el que aparecía un dirigible de Amazon del que salían centenares de drones de reparto era una recreación animada por ordenador. Pero el que la escena, propia de un mundo distópico, fuera ciencia ficción no significa que los tiempos de dominio de la compañía de comercio electrónico no sean inquietantes: ya hay medio centenar de urbes del mundo en las que la empresa garantiza entregas en sólo una hora.

Sin embargo, no toda la Galia está ocupada por los romanos y un buen puñado de librerías de barrio dirigidas por irreductibles libreros resisten. Y alrededor de ellas, también lo hacen bares, restaurantes y salas de exposiciones donde poder pasar unas cuantas horas a toda letra en Barcelona.

VIERNES (BARRIO DE SANTS)

13.00 h. Ambientazo en plaza d’Osca

A partir del mediodía, en el ambiente flota la alegría propia del fin de semana. Barcelona es una suma de barrios y cada barrio tiene su plaza. Sants tiene la plaza d’Osca, que no le envidia nada a las de Gràcia. Se va caminando por la bulliciosa carretera de Sants, y de pronto, tomando un callejón a la derecha, se deja de lado el ruido y es como si se entrara en un pueblo.

La plaza d’Osca es un referente para los amantes de las terrazas. Cerrada al tráfico y flanqueada por árboles, hay varios locales entre los que escoger: cervezas artesanales y tapeo, bares clásicos donde pedir desde un cortado a una ensaladilla, helados napolitanos, restaurantes ideales para un menú de cierre de semana...

18.00 h. Libros después del trabajo

Barra Llibre alterna entre las terrazas y bares de la plaza. Cuando oscurece, sale de su interior una luz cálida que invita a pasar como si fuera a la casa del vecino. En el mismo local convive la librería, la editorial Libooks y es punto de encuentro de la asociación cultural La Mordida Literària. Su especialidad son los vermuts literarios los sábados, pero siempre hay actividades durante la semana. Son cuatro libreros, Javi, Silvia, Esteban y Pedro, libroadictos declarados, por lo que es el lugar ideal si se busca lecturas recomendadas.

Barra-Llibre-sants

Mesa de novedades de Barra Llibre, en Plaça d'Osca (Barrio de Sants)

Foto: Barra Llibre

Saliendo de la plaza d’Osca por la calle Riego, y dejando atrás una ristra de interesantes restaurantes, se llega a Ciutat invisible, un clásico entre las librerías más comprometidas de la ciudad. Desde 2005 son un modelo del cooperativismo de barrio, una elección cada vez más en boga entre los pequeños comercios que buscan alternativas a la economía imperante. Se definen, y actúan, como una librería crítica autogestionada. Para lo pequeña que es, tiene un fondo que quita la respiración: anarquismo, feminismo, sociología, historia, poesía... Lo que sea, mientras aporte ese otro punto de vista alternativo tan necesario hoy para intentar entender la sociedad.

19.30 h. Los libros más inexplicables

Subiendo por la popular calle de Galileu, pasada la Biblioteca Vapor Vell, aparece La Inexplicable. El que ocupe una esquina donde antes había una frutería es toda una declaración de principios. El objetivo de Gloria Aquillo y Anun Jiménez es fomentar la literatura en el barrio. Lo hacen en un establecimiento acogedor, con una cuidada selección de libros -atención a las notas que van dejando como perlas en la mesa de novedades- así como presentaciones, cursos y recitales varios, con especial atención a los lectores más jóvenes. Su logotipo es un enorme pez que, como un globo aerostático, alza a una equilibrista al mundo inexplicable de los sueños.

Librería La Inexplicable

La Inexplicable es una librería que se siente a gusto en el día a día del barrio.

Foto: La Inexplivable

20.30 h. Una calle con mucho sabor

Vallespir, especialmente entre la Estación de Sants y la Avenida Madrid, se ha convertido en una interesante alternativa gastronómica. A banda y banda de calle, se abren diferentes opciones: desde la propuesta japonesa del Enjyu -no hay que esperar la típica decoración de los restaurantes japoneses-, pasando por la exótica cocina del Addis Abeba, hasta los platillos informales del Celler del Nou Priorat. Destaca para la copa previa, o posterior, La Europea, que ocupa el típico local de un bajos del barrio, con su interiorismo creativo, sin cartón piedra ni imposturas, con algunos libros, mesitas recogidas y tocadiscos con vinilos. La sorpresa, en La Mundana, donde tienen cocina como para ser mucho más que la típica vermutería: las bravas con forma de lingote son para relamerse los bigotes toda la noche.

SÁBADO (EIXAMPLE Y GRÀCIA)

12.00 h. Brunch con libros

El fin de semana, el Eixample se despierta sorprendentemente tranquilo para ser el centro de la Barcelona turística. Hay menos tráfico que entre semana y las oblicuas esquinas del Plan Cerdà se muestran despejadas. El sábado por la mañana es el momento ideal para descubrir dos de los conceptos libreros más novedosos de la ciudad. Hay que ir hasta Gran Vía de les Corts Catalanes, 700, para encontrarse con Lino, la microlibrería -si hay microcervecerías, por qué no lo mismo con libros- que apareció en la entrada del hotel Casa Bonay de la mano de la editorial independiente Blackie Books -sí la que ha hecho popular en España a James Rhodes-.

Microllibreria LINO  © Judit Parera

En Lino, mejor no preguntar por el último 'best seller' de Ildefons Cerdà, porque seguro que no lo tienen...

Foto: LINO | Judit Parera

A su vez, en la esquina de Diputació con Girona, en la Dreta de l’Eixample, hay una puerta que invita a pasar y a leer. Por el blanco radical parece una tienda de interiorismo, pero no. Librería Malpaso se define como un espacio vertical. Al principio descoloca ver las altas estanterías en las que los libros no están ordenados por autores, sino por editoriales. Apta para bucear en los fondos de los sello editoriales favoritos. En las mesas, los libreros se inventan atractivas propuestas alrededor de diferentes temas, por si buscas que te sorprendan.

De cafeterías hay muchas, y de cafeterías con galería de arte también. Pero esta veterana es en su conjunto realmente inspiradora. El Café Cosmo está en la tranquila y peatonal calle de Enric Granados, nº 3, detrás del edificio histórico de la Universitat de Barcelona. El lugar es todo un remanso de paz. Su decoración de techos altos, paredes blancas y rincones llenos de arte es perfecta para recalar con un buen libro y cargarse de energía.

Cafetería Cosmo

Cuando centenares de propuestas abren y cierran a lo largo de los meses, cafetería Cosmo es de esos lugares que no fallan nunca.

Foto: Cosmo | Beatriz Janer

16.00 h. Un café mecánico

El gran portón de entrada revela que aquí antes entraba algo más que personas. En la pared aún se lee el antiguo cartel: “La casa no responde de los objetos y coches depositados”. Era la advertencia del taller mecánico que antes ocupaba este garaje del barrio de Gràcia. De ahí lo de Mecànic. También mantiene el antiguo pavimento de hormigón y los techos amplios. Dentro puede sonar David Bowie o Interpol tranquilamente. Títulos de fotografía, fanzines, libros autoeditados que son pequeños tesoros, exposiciones, mercadillos y al fondo una cafetería perfecta donde cargarse de fuerzas para aventurarse por el barrio más librero de Barcelona.

Espacio MECÀNIC

Pocos garajes tan acogedores y con tanto estilo como el del Mecànic, en el barrio de Gràcia.

Foto: MECÀNIC | Alvaro Valdecantos

18.00 h. Una calle clásica para una librería mítica

Si hubiera que resumir Gràcia en dos localizaciones, son estas: la Plaça del Diamant y la calle Verdi, una de las vías con más estímulos por metro cuadrado de la ciudad. Desde los míticos cines, tiendas de diseño, o locales de comida. Siempre hay algo nuevo, como la última floristería del barrio, Plantes 8H, un collage verde creado por arquitectos, diseñadores y jardineros.

Por supuesto, en la calle Verdi también está la Librería Taifa. Su fundador José Batlló sigue siendo maestro de libreros barceloneses. Tiene un no sé qué de cueva o de estudio bohemio, de librería quijotesca. En su eterno decálogo del buen cliente, toda una declaración de principios: “Los libreros somos una especie en extinción. No lo acelere; nosotros no tenemos ninguna prisa". El mosaico de la acera entra dentro de la librería, como buscando una fusión total entre libros y calle. Saliendo hacia la Plaza de la Villa de Gràcia, se da con La Memòria. Desde 2003, su propuesta alrededor de la memoria como concepto es una de las más interesantes de Barcelona.

20.00 h. Fanzine y mantel

El Diluvio Universal (C/ de les Guilleries, 2) es una mezcla de taller y galería, lugar de encuentro para amantes de la ilustración, de la serigrafía, de los fanzines y el diseño gráfico en general. Es de esos espacios donde entras a ver qué hay, te inspiras y sales con una nueva lámina de alguno de los artistas emergentes seleccionados para colgar en casa. Lo mejor es entrar sin paraguas, para que el diluvio creativo empape bien. Cada navidades celebran una exposición colectiva que no hay que perderse.

El que tampoco tiene pérdida es el Roig Robí, en Sèneca, 20. Y más ahora, que ha sido el ganador en los II Premios Barcelona Restauración como representante de la gastronomía de calidad de Gràcia. La cosa no viene de nuevas, ya que Mercé Navarro abrió este establecimiento especializado en cocina catalana, en 1986. Su patio interior es ideal para cenar mientras se disfruta de una pequeña tertulia libresca.

DOMINGO (SANT ANTONI Y POBLE SEC)

10.00 h Una mañana en el mercado

Los domingos barceloneses no serían lo mismo sin el Mercat de Sant Antoni y sin el aperitivo al mediodía con aceitunas, berberechos y el diario del día. En el mercado de libros de ocasión caben desde buscadores de títulos extraños, de afiches, cómics, revistas y postales a niños intercambiando la última colección de cromos. Desde que el icónico edificio del mercado, referente de la arquitectura de hierro de fines del XIX, abrió sus puertas tras un largo proyecto de rehabilitación, el dominical ha recuperado el brillo de antaño, cuando entre sus paradas paseaban escritores catalanes como Manuel de Pedrolo, Terenci Moix o Quim Monzó. Sin duda, un clásico que aúna cultura e historia de barrio para festejar el fin de semana.

12.00 h Una librería en un pasaje

Un pasaje sirve para unir dos calles, dos mundos, dos cielos. Barcelona está llena de pasajes, y si no que se lo pregunten a Jorge Carrión, que en su Barcelona. Libros de los pasajes contabilizó hasta cuatrocientos. La librería Calders está en uno de ellos, Passatge Calders, 9, junto a la popular calle de Parlament y cerca del Mercat de Sant Antoni. Mejor: la librería es el final del pasaje, como si continuara infinitamente a través de todos los mundos que encierran los libros que se exponen en las estanterías y mesas de novedades. Entre semana siempre hay una u otra presentación, pero los domingos abre y deja que el bullicio del vermut entre alegre en su interior.

13.30 h Vermut en carrer Blai

Desde el barrio de Sant Antoni, hacia Poble Sec para pasearse por el legendario Carrer Blai. Esta calle peatonal, oblicua a la Av. Paralel, se convierte en la práctica en una extensa terraza de tapeo, tal vez, la más popular de Barcelona. Los precios de los pinchos son la mar de razonables y los meses de buen tiempo se siente algo de fiesta mayor en el ambiente. Se puede aprovechar para comprar el pan del día en el centenario Horno Santa Madrona. Su pan de kamut es como las buenas novelas, lleno de matices y segundas lecturas.

La Carbonera

Librería La Carbonera en Poble Sec. Llegaron en 2017 para poner fin a más de 15 años sin librería en el barrio.

Foto: La Carbonera

Los domingos también abre La Carbonera aprovechando que los bares siempre fueron lugares predilectos para los amantes de la literatura. De nuevo, la opción escogida para este espacio de libros es la de cooperativa. Las socias y socios de la cooperativa tienen ventajas especiales y con la primavera llegan los celebrados vermuts literarios los domingos. Si alguien se pregunta por el nombre, hace referencia a la antigua actividad que albergaba el local, una distribuidora de carbón. Ahora hay libros, que, en definitiva, también son una importante fuente de energía.

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