Librerías que merecen un viaje

Llibreria Ramon Llull, un "refugio" en el casco antiguo de Valencia

Almudena y Paco son el alma de esta librería que defiende el valor de la conversación pausada y que han recibido el Premio 'Boixareu Ginesta' al librero (y librería) del año.

Todo empezó en la calle Ramon Llull número 41, epicentro de la vida universitaria valenciana, junto al campus de Tarongers. Allí, Almudena Amador empezó a trabajar por primera vez y, a priori, “de manera temporal” en la librería de los padres de un amigo del colegio. Se llamaba Punto y coma, “una librería mítica”, fundada en los años setenta y frecuentada por estudiantes en busca de manuales de derecho y economía. “Yo pensaba que trabajaría allí solo por unos meses, ¿quién me diría a mí que la vida daría tantas vueltas?”, cuenta a Viajes National Geographic mientras retrocede mentalmente a 1999.

1. Ramón Llull María Estellés-Zanón

Foto: Maria Estellés-Zanón

4. Ramón Llull María Estellés-Zanón

A pesar de haberse formado como abogada especialista en inmigración y extranjería, la fundadora de Llibreria Ramon Llull admite que la literatura siempre formó parte de su vida. Cuatro años después, los propietarios decidieron cerrar aquel local y Almudena se animó a cambiar definitivamente la toga por los libros. Una aventura que emprendió hace casi veinte años con su antigua socia —ella abandonó el negocio en 2013— y en la que comenzaron a combinar los manuales universitarios con novelas, ensayos y presentaciones con autores. Una vocación literaria que fue ganando pulso hasta hoy.

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Por aquel entonces, ya se notaban los vientos del cambio: “la crisis del 2008 nos afectó muchísimo, además del Plan Bolonia y la digitalización de todos los manuales universitarios que eran gran parte del sustento de la librería…”, explica. Con una reforma reciente a sus espaldas, en 2016 decide volver a saltar al vacío y dejar atrás el campus para buscar una nueva localización. Un enclave más céntrico y, sobre todo, más fértil para las actividades y eventos culturales que estaban por venir.

2. Ramón Llull María Estellés-Zanón
Foto: Maria Estellés-Zanón

EL LUGAR ADECUADO, EN EL MOMENTO PRECISO

En octubre de 2016, ya con su pareja y nuevo socio Paco Benedito, encuentran el lugar perfecto, una antigua joyería en el barrio del Carmen (C/ de la Corona, 5). Un local en pleno casco antiguo con unos vecinos de excepción: el Centro Cultural La Beneficencia, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) o el Centro del Carmen de Cultura Contemporánea (CCCC). Un hervidero de arte y cultura que les recibió con los brazos abiertos. “Cuando inauguramos la gente vino a darnos las gracias, ¡no nos lo creíamos! Estaban muy contentos de que no abrieramos otro bar, en una zona donde abunda la hostelería”, recuerda Almudena. Ni ella, ni Paco —que pasó de ser cliente asiduo a copropietario— estaban “llamados a ser libreros”, pero el azar hizo que sus caminos se cruzarán para crear este “refugio”, como lo describen algunos de sus amigos.

3. Ramón Llull María Estellés-Zanón
Foto: Maria Estellés-Zanón

“LA RESISTENCIA DE LOS PEQUEÑOS”

Como librería independiente, “creemos en la resistencia de los pequeños y de todo lo bueno que trae la literatura o el pensamiento. El mundo va demasiado deprisa y el mero hecho de leer en soledad, como ejercicio personal, te ayuda a parar y tomar aire”, admite Almudena. “Con nuestra edad hay muchas cosas del mundo digital que ya no entendemos, pero sabemos que hay discusiones —imposible no pensar en Twitter y sus interminables cadenas— que en una conversación de tú a tú no se darían”, asiente, mientras esta cronista piensa en el placer de hacer una entrevista riendo y mirándose a los ojos, en vez de por mail.

Con discursos así se entiende el éxito (o la magia) de este lugar y, sobre todo, por qué acaban de ganar el Premio 'Boixareu Ginesta' al librero del año concedido por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) con motivo de la Feria Internacional del Libro, Liber. Concretamente, este jueves 6 de octubre en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) se les entregará el galardón que reconoce su importante labor de fomento de la lectura y difusión cultural.

4. Ramón Llull María Estellés-Zanón
Foto: Maria Estellés-Zanón

“LEER EN DEFENSA PROPIA”

Esta frase se ha convertido, en cierto modo, en su mantra. Un grito de guerra que ha pasado a vestir camisetas, tote bags y cualquier tipo de merchandising. Se la tomaron prestada a un amigo, el novelista y crítico literario Rafael Reig en el documental "Vida y ficción" (2017) de José Ovejero y Edurne Portela. Cincuenta y siete minutos de metraje que recoge conversaciones con dieciséis escritores sobre la pregunta más importante de todas: ¿Por qué seguimos escribiendo? Y por ende, ¿por qué seguimos leyendo?

A la pregunta de si recuerdan cuál fue el primer libro que vendieron entre estas paredes, Almudena y Paco se miran. Ninguno se acuerda y bromean con que hubiera sido un recuerdo muy bonito enmarcar el ticket de su primera compra, pero no fue así. Sin embargo, el nombre de Reig vuelve a resonar porque de lo que sí se acuerdan es de su primer evento en noviembre de 2016. A mitad de una obra, con menos de un tercio de la librería “decente”, presentaron Manual de literatura para caníbales (2006). Un primer evento de puertas abiertas, que coincidía con un suceso que acaparaba todas las portadas: el fallecimiento de Rita Barberá, la que fuera alcaldesa de València durante más de dos décadas.

5. Ramón Llull María Estellés-Zanón
Foto: Maria Estellés-Zanón

SENTIMIENTO DE COMUNIDAD

Al entrar por la puerta, hay carteles de “narrativa hispanoamericana” y poesías de Emily Brontë que comparten espacio con lienzos, collages, una gramola y hasta una cocina. El final del local coincide con lo que fue el apartamento de la antigua dueña, y ahí se entiende también el porqué de ese sentimiento hogareño que se siente nada más pisar su interior. “Esta mañana mismo me lo ha dicho una chica, ‘me vendría aquí a pasar el rato, mejor que ir al cine’”, bromea Paco.

Para esta librería valenciana su comunidad lo es todo. "Hemos creado una comunidad lectora, la gente que viene a nuestros encuentros dialogan, conversan y hasta hacen grupos de whatsapp y quedan en sus ratos libres o incluso organizan sus propios clubs de lectura", dicen orgullosos. Al fin y al cabo, su fondo bibliográfico y su programación cultural propia son dos de sus grandes baluartes. Aulas de humanidades, monográficos, ciclos de pensamiento clásico o festivales como "Primavera Literaria", que cumplirá su cuarta edición en abril, o “Avivament Fest”, un festival cuyo objetivo es la difusión de la filosofía como disciplina relevante para la comprensión de nuestro presente. Su programación anual va más allá de celebrar presentaciones al uso, “es una postura política que defiende la libertad de expresión frente a la frivolidad”, señala Almudena.

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Foto: Maria Estellés-Zanón

VIVIR A LA INTEMPERIE

Y dejando en pausa por un momento esa deliciosa utopía humanista, es imposible no preguntar por la otra cara de la moneda: ¿cuáles son los obstáculos que conlleva ser una librería independiente? “Tengo un amigo editor con gran experiencia en el sector que dice que una librería no es un negocio, sino una actividad y tiene toda la razón. Es un trabajo muy sacrificado y exigente que siempre está en crisis. Tiene una parte física desconocida y nada glamurosa que es abrir (o destripar) cajas, gestionar entradas y devoluciones…”, admite Almudena mientras señala con el dedo todas las estanterías repletas de libros.

Sin duda, la mayor falacia que se le puede decir a un librero o una librera es que se pasan el día leyendo. “En cierta manera, tienes que acostumbrarte a vivir a la intemperie, y aferrarte obviamente a todo lo bueno y gratificante que tiene este oficio (que es mucho)”, concluye. Ante esta ducha de realidad, es el momento de citar a Andrea Stefanoni, fundadora de La Mistral en Madrid, y preguntar si también cree que “las librerías no van a desaparecer nunca”. “Yo también lo creo. Desde que empecé en esto, han nacido muchísimas editoriales que hacen verdaderas obras de arte y las ediciones se sofistican cada vez más, lo que hace que la gente no quiera abandonar el papel. Eso no te lo puede dar un libro electrónico”.