Ocio y descanso, de la mano

Londres a ritmo de jazz: el hotel de Convent Garden para vibrar a todas horas

La fórmula del Middle Eight fusiona la alta gastronomía italiana, el interiorismo centrado en la madera y las noches de ocio más refinadas en pleno West End

Elegancia natural, jazz y linguini

Desde su apertura en 2021, este hotel situado en la vibrante Covent Garden —en el centro neurálgico del West End— no ha cesado de recoger reconocimientos. Miembro del exclusivo Preferred Hotels & Resorts, el Middle Eight rebosa elegancia, sofisticación y un punto canalla que se sirve en pequeñas dosis en su speak easy situado en el sótano. Sus maderas nobles, su algodón egipcio, su diseño con vocación escultórica, su cocina italiana de altura y su club de jazz han puesto a todo Londres a sus pies.

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El envoltorio

El edificio del Middle Eight ocupa la dirección que anteriormente tuvieron espacios tan dispares como una iglesia metodista y una sala de conciertos —la emblemática Kingsway Hall— que en tiempos estuvo considerado el estudio de grabación de música clásica más importante de Londres. En su escenario trabajaron figuras míticas como Luciano Pavarotti además de las Orquestas Filarmónicas de innumerables ciudades ante un público que a menudo contaba con la familia real o el mismísimo Winston Churchill.

Desde 2021 y tras una renovación integral que lo dotó de un diseño sostenible y con vocación escultórica, ejerce como hotel en el puro centro de Covent Garden.

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Foto: Middle Eight

La ubicación

Las coordenadas son fáciles: está a medio camino de las estaciones de metro de Holborn y de Covent Garden o lo que es lo mismo, a un tiro de piedra de un buen número de highlights londinenses. Desde el Middle Eight se puede llegar andando —incluso con zapatos de tacón— a la Royal Ópera House (6 minutos); al Freemason's Hall y al Museo de la Masonería (1 minuto); a la miríada de boutiques, cafés y restaurantes de la siempre animada Covent Garden (6 minutos); al British Museum (9 minutos) o al Museo del Transporte de Londres (9 minutos). Para los que se sientan animados a caminar un poco más, la orilla del Támesis y el puente de Waterloo solo están a 15 minutos del hotel. Y el resto de Londres, más allá.

 

 

 

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Foto: Middle Eight

De puertas adentro

Es cálido, acogedor, chic y con una elegancia exquisita —atención a su recepción hecha de roble y a sus columnas que simulan troncos de árboles— donde la madera destaca por encima de todas las cosas. Las suites tienen espectaculares terrazas indoor con jardines verticales y luz natural (no hace falta decir que son el lugar más instagrameado del hotel). Las habitaciones son cómodas, funcionales, luminosas y elegantes hasta el paroxismo. Nos encantó la suite Promise.

 

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Foto: Middle Eight

El restaurante

El nombre del restaurante —Sycamore Vino Cucina— nos lo dice todo. Sirven cocina creativa llegada del Norte de Italia y en la carta abundan las carnes curadas a la vieja usanza, las pastas artesanales y los vinos de referencia de la Toscana, Lombardía y el Piamonte. Nos declaramos fans incondicionales de su linguini de cangrejo con chile y de su carne de venado rustida con tomillo y calabaza negra pero, sobre todo, de esos postres tan creativos como son la tarta de peras cocinadas con Marsala o el pastel de siete capas de chocolate. Los amantes de lo clásico siempre podrán optar por el tiramisú con licor de Kahlua.

 

 

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El Speak Easy

Sí, señoras y señores. El Middle Eight tiene un local que no es clandestino pero que, a juzgar por su disimulada ubicación en el sótano, podría serlo. El QT Bar —que por cierto tiene entrada discreta y separada del hotel— tiene ese regusto añejo de aquellos garitos neoyorkinos en los que durante la Ley Seca se bebía whisky sin que (casi) nadie lo supiera. A diario se programan sesiones de cine o noches de jazz a las que conviene acudir con vestido largo, maquillaje o pajarita porque aquí la gente guapa viene a ver y a ser vista. Y si nos pillan con un Negroni en la mano, mejor que mejor.