Cuestionario en modo avión

Luis Tosar: "Cada vez es más complicado encontrar lugares que se parezcan poco a tu realidad"

El actor se mete en la piel de un terrorista en la película 'Maixabel', que protagoniza junto a Blanca Portillo.

La cinta de Icíar Bollaín sobre el encuentro entre la viuda de Juan María Jáuregui y el etarra que lo asesinó llega este viernes a las salas, previo estreno, y éxito, en el Festival de Cine de San Sebastián. En ella, Maixabel Lasa, la viuda del ex gobernador civil de Guipúzcoa asesinado por ETA en julio de 2000, participa en los encuentros restaurativos que en 2011 llevaron a sentarse cara a cara a víctimas con terroristas. En el terreno de la ficción, ese encuentro lo protagonizan Blanca Portillo y Luis Tosar (Lugo, 1971), en las carnes de Ibon Etxezarreta. Un intenso viaje interpretativo el de Maixabel que, ya en su vida personal, el actor compagina, siempre que puede, con otros físicos, lejanos y por placer, por mucho que cada vez le cueste más encontrar un lugar en el planeta distinto a lo que conoce. De esto se queja Luis Tosar. Aunque vive en Madrid, el actor no olvida “esa especie de fábrica inagotable de melancolía” –describe– que es su tierra. Tampoco Nueva York, ciudad a la que vuelve siempre que puede, ni Chile, patria de su mujer y ahora también un poco suya. En sus rodajes ha descubierto lugares apasionantes por los que nunca se hubiera dejado caer si no hubiera sido a golpe de claqueta. De todos sus viajes, el que hizo a la Isla de Pascua ha sido el más impresionante. Y la carne de caimán que comió en Iquitos, Perú, el sabor más inconfundible que ha probado su paladar. Entre los deseos viajeros de Luis Tosar está conocer Australia.

Luis Tosar

Foto: Xavier Torres Bacchetta

Luis Tosar

¿Los hechos (y personajes) reales imponen más que la ficción pura cuando uno asume un trabajo interpretativo?

Inevitablemente, sí, porque tienes el legado de gente real que ha vivido esos hechos y que te los transmite de una manera fehaciente, pero claro, también tienes la mochila de la responsabilidad de intentar interpretarlo de la manera más verosímil posible para el espectador. Con lo cual sí, siempre la dificultad es un poco mayor, pero también el apoyo es mucho más notorio.

El argumento de Maixabel es duro. E imagino que ponerte en las carnes de tu personaje no habrá sido fácil. ¿Cómo ha resultado la experiencia de dar vida a un terrorista y uno de los asesinos de Juan María Jáuregui?

Ha sido una experiencia muy muy muy intensa, inevitablemente emotiva, pero probablemente, como actor, una de las más enriquecedoras que he vivido.

A pesar de las dudas y del inmenso dolor, Maixabel Lasa (Blanca Portillo), su viuda, accede a entrevistarse en la cárcel de Nanclares de la Oca (Álava) con uno de los asesinos de su marido (tu personaje), que cumple condena allí y ha roto lazos con ETA. ¿Es este encuentro, dentro de tanto horror, esperanzador y reparador para todos?

El objetivo era priorizar la reparación a las víctimas, no a los victimarios, pero creo que hay un efecto tranquilizante o relajante para el victimario a la hora de exponer sus culpas y los dolores causados. De alguna manera, esa verbalización creo que a todos les produce una cierta liberación, sabiendo que, además, están públicamente condenando la violencia y posicionándose en contra de la propia organización.

Mi propósito es conocer realidades que sean lo más ajenas posibles a la mía

¿Y tu propósito cuando viajas?

Mi propósito es conocer realidades que sean lo más ajenas posibles a la mía, cosa que en el mundo de hoy empieza a convertirse en algo bastante difícil. La globalización ha hecho que el mundo cada vez se parezca más entre sí y es muy complicado encontrar reductos en el globo terráqueo que se parezcan poco a tu realidad. Pero yo nunca he dejado de intentarlo. Ahora tengo niños pequeños y lo puedo hacer menos, pero espero que en breve tengan la edad perfecta para poder volver a viajar y movernos con cierta autonomía por el mundo.

Lugo

"Esa especie de fábrica inagotable de melancolía que es mi tierra".

Foto: iStock

Natural de Lugo, Galicia. ¿Qué bondades destacas de tu tierra?

Están las obvias, que son la gastronomía y el verde, y luego están las menos obvias, que son la magia de la lluvia, que, aunque alguna gente no lo pueda llegar a entender, existe de verdad, y también esa especie de fábrica inagotable de melancolía que es mi tierra.

Tu profesión de actor implica un movimiento constante, dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Recuerdas algún lugar fascinante al que te haya llevado un rodaje?

¡Recuerdo unos cuantos! La selva del Chapare en Bolivia, los Everglades en Florida, los Llanos Orientales en Colombia… Todos ellos son lugares increíbles que he conocido gracias a los rodajes. Motu proprio, no hubiera sido tan fácil que estuviese por allí.

La magia de la lluvia en Galicia, aunque alguna gente no lo pueda llegar a entender, existe de verdad.

¿Y el mejor viaje de tu vida hasta el momento?

Probablemente, la Isla de Pascua, Rapa Nui. Es un lugar realmente alejado en el que pierdes la noción de estar en este planeta.

¿Qué tipo de viajero eres?

Cuando viajo solo, soy muy improvisador. Por ejemplo, me hice un viaje por Perú durante un mes sin orden ni concierto: subía, bajaba, hacia dentro, hacia afuera del país… Sin ningún sentido, simplemente dejándome llevar por los acontecimientos.

Rapa Nui

"El mejor viaje que he hecho ha sido a la Isla de Pascua".

Foto: iStock

¡Sigamos viajando! Si ponemos rumbo al norte, ¿adónde nos llevas?

Dinamarca. Es un país que me fascina.

¿Y mirando al sur?

Chile, un lugar recurrente en mi vida: mi mujer es chilena. Es un país al que quería ir ya antes de conocerlo, porque estaba bastante enamorado de él, y ahora que lo conozco, estoy perdidamente enamorado.

Toca el este. ¿Qué destino eliges?

Nueva York, una de mis ciudades preferidas. Viví tiempo allí y me encanta ir siempre que puedo y, de hecho, tengo muchas ganas de volver ya con mis hijos y que puedan conocer la ciudad de las ciudades, porque para mí es eso.

¿Y el oeste?

Moscú. He estado una vez y me encantaría volver, y más tiempo del que estuve, que fueron solo cuatro días.

Viajar y comer es todo uno. ¿El plato que aún tienes grabado en el paladar?

El caimán, en Iquitos, Perú. ¡Un sabor inconfundible!

Nueva York

"Nueva York, una de mis ciudades preferidas. Viví tiempo allí y me encanta ir siempre que puedo".

Foto: iStock

¿Tu souvenir más querido de cuantos tienes en casa?

Tengo muchos muy queridos. Hubo una época en que coleccionaba bolas de nieve de todos los sitios a los que iba. Tengo un montón y las guardo en una caja como algo muy preciado.

¿Gastas alguna manía viajera?

El orden en la maleta quizás sea lo más TOC que tenga.

¿Existe algún lugar al que siempre deseas volver?

Sin contar Galicia, Nueva York.

¿Tu viaje-sueño pendiente?

Australia, siempre he querido ir y nunca he podido. ¡Espero conseguirlo alguna vez!