Cuestionario en modo avión

Mario Casas: "El desierto de Atacama es el lugar más fascinante y bello que he visto en mi vida"

El actor presenta 'El practicante' en Netflix, un thriller sicológico en el que da vida a un siniestro personaje.

La de Mario Casas (A Coruña, 1986) ha sido la evolución de un actor que ha sabido asumir riesgos hasta hacerse a sí mismo. De ídolo juvenil a intérprete solvente, últimamente mimado por el género del thriller, su carrera ha transitado por géneros muy distintos en la gran pantalla (de Fuga de cerebros a Tres metros sobre el cielo, de Grupo 7 a Las brujas de Zugarramurdi, de Palmeras en la nieve a El fotógrafo de Mauthaussen), aunque la pequeña también le ha brindado títulos de éxito como Los hombres de Paco (en cuyo regreso está embarcado), El barco o, recientemente, Instinto.

 

 

Su último reto se llama El practicante, un thriller sicológico que dirige Carles Torras y en el que el actor saca su lado más oscuro para dar vida a un sicópata obsesionado con la idea de que su pareja le es infiel, por lo que convertirá su vida en un infierno. Por contra, ya en la realidad, Mario Casas asegura que ha visto el cielo en lugares como el desierto de Atacama, que descubrió durante el rodaje de Los 33, o Laponia, donde viajó con toda su familia las pasadas Navidades. Aunque le dé miedo volar por culpa de un mal (y turbulento) viaje a México, país del que adora sus tacos. Sobre su nevera, un puñado de imanes –que colecciona desde hace años– inmortaliza su hoja de ruta viajera.

Mario Casas

Foto: Abraham Blázquez

Mario Casas

¿Por qué hay que ver El practicante?

Siempre es algo complicado decirle al público por qué tiene que ver la película en la que sale uno, pero lo que sí puedo decir es que es una peli perturbadora, de género, un thriller sicológico que me parece que, sobre todo aún más la gente que ama este tipo de género, va a disfrutar. Es una película que al final habla de la maldad o de hasta dónde puede llegar el ser humano por un trastorno de la personalidad. En muchos momentos, la peli les va a poner los vellos de punta y, en algún otro, lo van a pasar mal, pero a la vez que creo que la van a disfrutar.

Perturbador. Así es Ángel, tu personaje en la película. ¿Cómo ha sido el viaje de darle vida?

Cuando creas un personaje, son meses de trabajo y al final se convierte en un viaje largo. Este es un personaje con un trastorno antisocial de la personalidad, lo que puede llamarse, en este caso, un sicópata. Introducirme ahí con la ayuda de un psiquiatra para saber cuáles son esos trastornos y las claves para poder interpretar a alguien así fue un camino largo, al principio. Durante el rodaje intentamos ceñirnos lo máximo posible a las características de este tipo de ser humano. El personaje, desde el principio de la película, se queda en silla de ruedas a causa de un accidente en ambulancia, así que, en lo físico, la preparación fue en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, hablando con gente que había sufrido una lesión similar y, después, en el Instituto Guttmann de Barcelona. Ser lo más realistas y respetuosos posibles con la personalidad y la parte física del personaje fue un proceso de mucho trabajo.

El género del thriller te quiere: la serie Instinto, Hogar, El practicante y, próximamente, No matarás y la serie El inocente. ¿Y tú a él?

Al final son casualidades que se han ido dando así, me han ido ofreciendo una serie de guiones que me gustaban, me atrapaban y quería hacer. Si hubiese llegado entre medias una comedia, una película de acción o un drama, lo hubiese hecho también. Si hay algo que a mí me gusta mucho en este tipo de género y, sobre todo, en El practicante, que es un thriller sicológico, es que te da la posibilidad de atrapar al espectador y hasta a mí mismo cuando leo el guion. Al final tiene mucho que ver con personalidades peculiares, que te sumergen en sitios oscuros, donde espero poder llevar al público con la creación de mi personaje cuando vea la película.

Por trabajo, viajar es un verbo que define tu vida. ¿Algún lugar descubierto durante un rodaje que se te haya quedado clavado?

Hubo un lugar que se me quedó grabado durante del rodaje de Los 33. Rodamos parte de la película en unas minas, primero en Colombia, y después nos fuimos a Chile, donde se dio el suceso real. Tuvimos la oportunidad de ir a grabar al mismo sitio, que estaba en el desierto de Atacama, el lugar más fascinante y bello que he podido ver en mi vida. Al amanecer, cuando llegábamos con las vans y nos dirigíamos al set de rodaje, el suelo florecía, se creaba una bruma de hierba que duraba unos minutos. Era como si estuviésemos de repente en otro planeta.

Atacama

Atacama, un destino que el actor descubrió en el rodaje de Los 33. 

Foto: iStock

Ya en tu esfera personal, siempre que puedes tiras millas. ¿De dónde te viene ese espíritu viajero?

Creo que el placer de viajar es algo universal, ¿a quién no le gusta? Si puedo y tengo tiempo, me apasiona conocer mundo, ver sitios nuevos, descubrir parajes y gente de otras culturas que tal vez no tengan nada que ver con la nuestra, y también la comida. Me parece muy gratificante. Sí es cierto que una de las cosas muy buenas que tiene nuestro trabajo es el poder viajar y hacer películas en la otra parte del mundo. Aunque, a veces, simplemente, con quedarte en tu país o ir cerca descubres pueblos remotos que uno casi no sabía ni que existían, que no hubieses descubierto si no fuera por tu trabajo. Lugares hermosos a los que, después de haber grabado una serie o una peli, vuelves.

¿Cómo eliges tus viajes? ¿Tienes guardada una lista de lugares soñados o vas improvisando?

Uno siempre sueña con lugares que ha visto en la televisión, en reportajes, en internet... No conozco Tokio ni China y hay un viaje que me encantaría hacer que es a Islandia, soñado desde siempre, así que estoy a la espera de poder hacerlo. Pero también, a la vez, voy improvisando. Puedo coger el coche y escaparme horas o, de repente, te viene a la mente una ciudad que no está lejos, un viaje corto, y te escapas.

No conozco Tokio ni China y hay un viaje que me encantaría hacer que es a Islandia, soñado desde siempre, así que estoy a la espera de poder hacerlo.

Laponia fue el destino elegido para visitar las pasadas Navidades junto a tu familia. ¿Cómo surgió la idea de este destino? ¿Qué te enamoró de la región finlandesa?

Ha sido el viaje en familia más bello y espectacular que hemos hecho todos los que estuvimos ahí. Me pasó un poco, ahora en el lado del frío, lo mismo que en el desierto de Atacama en Chile, que había sitios en lugares donde parecía que estabas en otro planeta. Las horas de luz eran escasas, vivíamos casi durante 22h de noche, en la oscuridad y eso lo hacía algo mágico. Decidimos ir allí por mi hermano pequeño, Daniel, porque es la ciudad de Papá Noel, un sueño también para él. Ver a mi hermano disfrutar de esa manera, siendo tan pequeño y con esa felicidad en los ojos fue maravilloso. Ya no sólo por el tema de Papá Noel sino porque tenga la oportunidad de visitar un sitio como Finlandia, en este caso, Laponia, algo que recordará el resto de su vida con un cariño, un amor y una felicidad enormes.

Se terminaron las vacaciones de verano. ¿Has viajado a algún lugar?

Este año ha sido raro para todos a la hora de hablar de viajes o de poder irnos fuera, algo que ha sido imposible. Las escapadas que he hecho han sido cerca, dentro de nuestro país o casi fronterizas. Esperemos que todo acabe pronto y que una de las cosas que vuelva a la normalidad sea el hecho de viajar y de volver a disfrutar de los países y las culturas que nos ofrece nuestro planeta.

¡Sigamos descubriendo destinos! Estamos en Madrid y vamos al norte, ¿adónde nos llevas?

A mi tierra, Galicia, a A Coruña, un sitio donde este verano no he ido, mi familia sí, pero adonde tengo muchas ganas de volver y seguro que lo haré pronto.

¿Y si miras al sur?

A un lugar que para muchos es mágico y espectacular por sus playas kilométricas, por sus parajes naturales tan cuidados, que es Tarifa. Tienes la sensación de que en algunas zonas el ser humano no haya pisado nunca.

En Tarifa tienes la sensación de que en algunas zonas el ser humano no haya pisado nunca.

Tarifa

Tarifa, un destino al sur aún virgen y fascinante. 

Foto: iStock

Toca el este, ¿con qué lugar te quedas?

Con Barcelona, por el cariño que la tengo por el tiempo que he vivido en ella y por todos los sitios que conozco, muchos de ellos maravillosos.

¿A dónde viajas al oeste?

A Portugal, para disfrutar de una cultura distinta aunque cercana.

Confiesa: ¿alguna fobia o manía viajera?

Si te digo la verdad, hace unos años tuve un mal viaje a México con muchísimas turbulencias durante mucho tiempo y me atrapó el miedo, me asusté porque fue un vuelo complicado. Desde entonces, le he cogido un poco de miedo, o bastante, a volar. Era algo que nunca había sufrido, pero ahora, cada vez que va a despegar el avión, tengo que respirar profundo. Cuando paso por una zona de turbulencias, me empiezan a sudar las manos... Sí, le he cogido un poco de fobia a volar.

¿Cuál es el objeto más preciado que guardas en tu casa procedente de algún viaje?

De cada país al que he viajado siempre me he llevado un recuerdo, que he guardado y sigo guardando en mi casa. A veces, cosas muy típicas como extranjero que eres, pero un amigo mío me pide un imán para la nevera, siempre que viajo, y al final compro otro para mí, así que desde años colecciono imanes.

Siembre que viajo, un amigo mío me pide un imán para la nevera y al final compro otro para mí, así que desde años colecciono imanes.

Una de gastronomía: ¿el plato más delicioso que has probado trotando mundo?

Hay muchos, pero me quedo con uno más básico: los tacos. Cada vez que viajo a México DF, gracias a gente de allí que me ha ido recomendando taquerías de la calle, famosas, siempre los como. Ya tengo dos o tres sitios en los que repito cada vez que voy. ¡Me parecen una delicia!

Tacos

Tacos, un imprescindible para el actor en todo viaje a México 

Imagina: se acabó la Covid-19 para siempre. Puedes viajar a cualquier sitio. ¿A dónde?

Lo primero que me viene a la cabeza es Islandia. Si me voy más lejos, Japón, un país del que todo el mundo habla maravillas y, en concreto, Tokio, donde me gustaría pasar un tiempo. Sí, empezaría en Tokio y seguiría por muchos otros lugares de Japón.

¿Alguna vez has fantaseado con vivir en algún lugar que no sea la sierra norte de Madrid?

¡Creo que podría vivir en cualquier parte del mundo! Estoy acostumbrado desde pequeño a vivir en diferentes hogares. Nací en A Coruña, de ahí me fui a Barcelona y con 18 años me moví a Madrid. No me importaría irme de nuevo al norte, incluso fuera de España. Nuestro trabajo hace que sea posible, porque al final es cogerte un avión y moverte, y pasar dos, tres o cuatro meses en el lugar donde estás grabando una película. Sí que podría vivir en cualquier parte del mundo, eso sí, muy cerca o con mi familia, solo me costaría más.

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