Rompedora de mitos

Miriam Orlandi, la mujer que ha llegado al Cabo Norte ¡en moto eléctrica!

Un ‘eco-viaje’ de Brescia al confín septentrional de más de 7.000 kilómetros en 21 días al manillar de una Zero SR/S

Miriam Orlandi es una auténtica trotamundos. Al manillar de su moto ha recorrido los cinco continentes y vivido las mil y una aventuras en viajes de Argentina a Alaska, por Emiratos Árabes Unido a Omán, y por Australia, Nueva Zelanda y Tasmania. Pero ninguna como la realizada este pasado verano. No fue premeditado, casi de casualidad. “La firma estadounidense de motos eléctricas Zero Motorcycles me cedió durante un mes una Zero SR/S, su último modelo, para que la probara”, explica Miriam a Viajes National Geographic. Y qué mejor manera que probarla que viajando, la manera de entender la vida de esta italiana. Empezó en Brescia (Italia) y acabó en Cabo Norte (Noruega) en un increíble viaje de más de 7.000 kilómetros. Increíble porque lo realizó con una moto eléctrica, una aventura de 21 días de este ‘eco-viaje’ donde le pasó de todo.

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"Una gira por Europa"

Todo empezó con una sencilla pregunta desde Zero; “¿Dónde irías si te dejáramos nuestro último modelo?”. Y tímidamente Miriam respondió que “una gira por Europa”. Era un 28 de julio cuando pasó a recoger la moto. Lo primero que hizo fue ver si realmente era cómoda para viajar. Después fijarse cómo funcionaba todo el tema eléctrico, desde la carga de la batería a los modos de conducción de la moto. Puso rumbo a los Dolomitas. “No tardaron en salirme detractores en las redes sociales”, recuerda la motoviajera italiana. Y así se animó para hacer de un solo día el trayecto de la estación de esquí de Cortina d’Ampezzo a Viena, Austria; 547 kilómetros.

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Los desafíos de una moto eléctrica

Para el viajero que no está acostumbrado a la movilidad eléctrica lo más complicado es encontrar los puntos de recarga. “Están ahí, pero a veces no se ven porque son una simple caja en la pared o una columna de cables. Por suerte cuentas con una serie de aplicaciones (Next charge, Fortum, Moovility Plugshare) para encontrarlas y te hacen la vida más fácil. Aunque poco a poco te acostumbras a encontrarlas sola y al cuarto día ya las veía sin utilizar la app”, conviene Miriam. Atravesando Austria llegó a la República Checa. No arriesgó con la autonomía de la Zero SR/S recargando cada 180 kilómetros de manera que le quedaban otros 40 kilómetros de reserva. Esa noche pernoctó en un camping donde dejó la moto cargando toda la noche aunque en tres horas ya tenía el 100% de la batería recargada.

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Un golpe de timón en Copenhague

Dos días y dos noches después llegaba a Copenhague y aprovechó para visitar a un colega italiano, un investigador que trabaja en la Universidad de Dinamarca. “Acostumbrado a los retos, mi amigo me animó a ir más al norte, hacia Noruega. Y así tomé el ferry a Oslo con las Islas Lofoten como destino”, conviene Miriam. Con tantos días de ruta, Orlandi se había convertido en una experta en aplicaciones para cargar las baterías, de forma gratuita o no, de una moto que recarga el 95% en apenas cuatro horas. Noruega le mostró dos caras: la de carreteras con un asfalto perfecto y curvas bien diseñadas pero también la del mal tiempo con lluvia y la severidad con que se castiga si se exceden los límites de velocidad.

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Foto: D.R.

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La complejidad del norte

Contra más al norte iba, mayor era la distancia entre puntos de recarga. “Día a día he aprendido a gestionar la carga de la batería mientras frenas y en las bajadas ya que ganas algo más de autonomía. Y cuando te relajas puedes jugar con los diferentes modos de conducción: Eco, Street, Rain y Sport. El modo Sport lo utilicé por las calles de Alemania y acelera una barbaridad, todo pasa demasiado rápido. Este modo es mejor utilizarlo en circuito”, apunta Miriam. La lluvia la castigó durante muchos días, conduciendo más de 360 kilómetros cada jornada. Hasta que casi sin darse cuenta llegó al Círculo Polar Ártico. “La temperatura era de cinco grados y hacía mucho viento. Miré el mapa y vi que el famoso Cabo Norte estaba ya a solo 1.000 kilómetros”, recuerda.   

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Mitos caídos

El Cabo Norte es un destino mítico, como lo es su escultura de hierro del globo terráqueo que todo el mundo inmortaliza en sus fotos. Aunque más mítico es llegar con una moto eléctrica. Nadie lo había hecho antes. Y así es como Miriam rompió el mito de que no se puede viajar con una moto eléctrica. “La moto eléctrica puede parecer el anti mito: no hace ruido y puede parecer aburrida. Todo lo contrario, resulta muy divertida y también conoces gente cuando paras en los puntos de carga y compartes tu experiencia. El camino hasta Cabo Norte está lleno de historias y mitos. El primer mito en caer es que con una moto eléctrica no se puede viajar”. Palabra de Miriam, palabra de gran motoviajera.

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Miriam Orlandi, la mujer que ha llegado al Cabo Norte ¡en moto eléctrica!

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