Estilo estambulita

Mis consejos y direcciones secretas para visitar Estambul

La capital otomana no solo deslumbra por sus monumentos, también por su idiosincrasia y sus costumbres. Esta es un guía con lo que hay que evitar en todo viaje a esta urbe.

Tenía solo veinte años cuando llegué a Estambul por primera vez. Nuestro vuelo había llegado de madrugada y había pasado parte de la noche en el aeropuerto tratando de dormir en unos incómodos asientos esperando a que saliera el primer autobús hacia Sultanahmet. A pesar del cansancio, mi primera visión de la Mezquita Azul bañada por los anaranjados rayos de luz del amanecer fue inolvidable. Un amor a primera vista. Quedé enamorado de Estambul desde aquel día. 

Mi historia, obviamente, no terminó allí. Volví al cabo de un par de años para una segunda visita, y en una tercera visita, apenas unos meses después, me di cuenta de que no podía escapar al encanto de aquella ciudad donde la historia flota en cada rincón. Así que decidí que era el momento de trasladarme a orillas del Bósforo y convertir Estambul en mi hogar. Mi decisión era tan firme que no dudé en comprarme un piso en un barrio llamado Katip Mustafa Çelebi, muy cerca de la plaza Taksim.

Viví durante diez años en aquel piso y me convertí en un estambulita más, sin perder la fascinación por la antigua capital otomana a medida que iba descubriendo otras caras de la ciudad, su carácter único, la cultura turca, pero también sus partes más oscuras y otros aspectos que, como en cualquier otra ciudad, no me gustaron tanto. Gracias a que Estambul ha sido mi ciudad de residencia durante tantos años, y sigue siendo un lugar con el que mantengo el contacto, voy a aprovechar para explicar aquí algunos puntos que ningún estambulita haría en su propia ciudad. 

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Foto: iStock

No vayas de compras al Gran Bazar o al Bazar Egipcio 

Los dos bazares más turísticos de Estambul son un polo de atracción turística con precios mucho más caros que en otras tiendas de la ciudad. En todos los años que viví en Estambul no recuerdo haber ido nunca a comprar nada allá. Obviamente son lugares donde vale la pena pasear y perderse, y en algunas tiendas se pueden encontrar buenos precios si se tiene buenas aptitudes para el regateo, pero para comprar es mejor dirigirse a otros lugares menos turísticos como Kadiköy, las calles que bajan desde el Gran Bazar a Eminönü o pequeños puestos que encuentres en zonas menos turísticas y, sobre todo, donde veas gente local comprando. 

 

No entres con zapatos en el interior de una casa

Esta fue una de las primeras costumbres que descubrí y que adopté sin dudarlo puesto que es mucho más limpio. Los turcos se descalzan al entrar en casa, dado que consideran que entrar con los zapatos que hemos usado en la calle es algo poco higiénico y prefieren ir con zapatillas o descalzos. En algunos casos los zapatos se dejan en el recibidor del piso, pero en otras comunidades de vecinos es habitual ver en los rellanos de las escaleras grandes colecciones de zapatos junto a las puertas. 

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SULTANAHMET
Sultanahmet, un barrio gastronómico a evitar. Foto: Shutterstock

No vayas a comer a la zona de Sultanahmet

El barrio que rodea la Mezquita Azul y Santa Sofía es el más turístico de toda la ciudad, y es por ello que los restaurantes, en general, son caros y de poca calidad. Ningún estambulita iría expresamente a Sultanahmet a comer o cenar teniendo un abanico tan grande de opciones en otros barrios de la ciudad. Aunque obviamente se pueden encontrar algunas excepciones, es mejor dirigirse a otras zonas donde la variedad gastronómica tiene una mejor relación calidad-precio.

 

Un buen ejemplo es Kadiköy, en el lado asiático, donde hay multitud de restaurantes especialmente animados por la noche y donde regar los meze (entrantes) y el pescado con un buen vaso de raki. También en la zona Beyoğlu (evitando la calle Istiklal) o en Karaköy se pueden encontrar buenos restaurantes. Si quieres alejarte un poco más, puedes ir a comer pescado a alguno de los barrios a orillas del Bósforo como Bebek o Arnavutköy.

 

 

No insultes a nadie ni te muestres agresivo

Los turcos, y más en Estambul, son bastante agresivos y pueden responder violentamente a un insulto. He visto peleas (algunas muy violentas) por cosas nimias, por lo que es importante vigilar con la manera de responder si sube la tensión por cualquier razón; una palabra mal dicha en un mal momento puede terminar con un puñetazo en la cara sin mediar palabra. Así que, si en algún momento te sientes estafado, o hay algo que te saca de quicio, mantén siempre la calma e intenta no soliviantarte puesto que puede terminar peor. 

 

Bósforo
Cuidado, el Bósforo es muy largo. Foto: iStock

No cojas un tour del Bósforo hasta el final del recorrido

La razón es que se hace muy largo (pueden llegar a ser 6 horas entre ir y volver) y repetitivo y a menos que tengas muchos días a tu disposición hay mejores cosas que hacer en Estambul. Puedes coger el tour que ofrecen las líneas públicas desde Eminönü y bajarte en Kanlica, justo después del segundo puente y volver desde allí en barco o autobús, o coger un tour de ida y vuelta desde Ortaköy que recorre el tramo que va entre los dos primeros puentes del Bósforo y es más que suficiente para captar la belleza del Bósforo.

 

No negocies la tarifa con un taxi

Los taxistas en Estambul tienden a intentar timar a los turistas por lo que conviene ir con cuidado. Una de las costumbres más extendidas es intentar negociar el precio de una carrera sin utilizar el taxímetro. Y puedes estar seguro que en ningún caso redundará en tu propio beneficio, sino que saldrá más caro que si se utiliza el taxímetro. Si el conductor sigue obcecado en negociar una tarifa de antemano o aduce excusas del tipo que el taxímetro no le funciona, es mejor buscar otro taxi.

 

Tráfico en Estambul
Foto: iStock

No te enfades si has quedado con alguien y no es puntual.

Estambul es una megalópolis; una ciudad de 17 millones de habitantes, partida en dos por un estrecho marítimo que separa dos continentes, con infinidad de colinas y un entramado de callejuelas que hace que el tráfico sea infernal durante gran parte del día y la noche. Durante mis años en la ciudad me di cuenta de que era imposible calcular el tiempo de llegada con exactitud, se podía llegar veinte minutos antes o una hora tarde según fuese el estado del tráfico y la distancia entre los barrios.

 

La excepción son los trayectos que se pueden realizar con las líneas de metro o el Marmaray, una línea de ferrocarril que pasa bajo el Bósforo y conecta ambos lados de la ciudad, donde se puede calcular con un poco más de facilidad la hora de salida y llegada. Pero, aun así, es mejor ser flexible y saber que la otra persona (o tú) puede llegar tarde debido a un atasco, al corte del estrecho del Bósforo por mala mar o por una nevada inesperada durante los meses de invierno. Además, también hay que tener en cuenta que en general los turcos no son conocidos por su puntualidad.

Por mucho que quieras a tu pareja no te besuquees demasiado por la calle o en el interior de bares o restaurantes.

Aunque las parejas también se besan por las calles de Estambul, especialmente en los barrios menos tradicionales de la ciudad, no está bien visto estarse besando largamente. De hecho, es habitual que, si a alguna persona no le gusta, lo haga saber a la pareja chasqueando la lengua para mostrar su desaprobación. Si se trata de un local, puede pasar que si los besos son demasiado fogosos los encargados de seguridad acaben por venir para despegar a la pareja bajo la amenaza de expulsarlos del local.  Así que, mejor dejar los besos ardientes para la habitación del hotel. 

 

Ataturk
Ataturk, padre de la Turquía moderna. Foto: Shutterstock.

No critiques a Atatürk o a… Erdoğan

Sino conoces bien a la persona con la que estás hablando es mejor evitar el tema político en Turquía. En primer lugar, se considera que un extranjero no tiene ni idea de como funciona Turquía, ni siquiera aunque lleve viviendo muchos años, por lo tanto, por mucho conocimiento que tengas del país, tu opinión no será tenida en cuenta simplemente porque… no eres turco.

 

Una vez dicho esto, Atatürk sigue siendo reverenciado como el padre de la República de Turquía, y por mucho que, en los últimos años, desde el gobierno islamista, se haya querido desprestigiar su figura sigue siendo casi como un dios para la mayoría de turcos y cualquier crítica podría ser tomada como una ofensa. Por otro lado, el presidente Erdoğan, es una persona que despierta pasiones entre sus partidarios, por lo que criticarlo frente a uno de sus seguidores, no es la mejor idea. Mejor hablar de fútbol, un tema que de bien seguro también encantará a cualquier interlocutor turco.

 

 

Evita las manifestaciones o cuando veas concentraciones donde hay mucha policía.

En general, en Estambul las manifestaciones no son un lugar tranquilo, especialmente si son en contra de una decisión del gobierno del AKP. Dado que yo vivía en el centro, sufrí muchas de estas manifestaciones o mejor dicho, sufrí la violencia indiscriminada de la policía, especialmente durante las revueltas del parque de Gezi en 2013. La policía en Turquía no dudará en golpear, utilizar cañones de agua o lanzar botes de gas pimienta contra los manifestantes y si se tiene la mala suerte de estar en medio de una manifestación se puede salir golpeado, detenido o herido, por lo que es mejor cambiar de camino si se encuentra una. 

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