Cuatro ojos ven mejor que dos

El museo favorito de... Ricardo Cavolo: "la Colección de l'Art Brut de Jean Dubuffet me dejó roto"

El ilustrador español es un nómada que ha logrado unir los mundos en apariencia opuestos del arte marginal y el de las grandes marcas globales.

Pocas personas en el mundo pueden salir airosas vestidas con una camisa rosa con estampado de caniches y Ricardo Cavolo (Salamanca, 31 de enero de 1982) es una de ellas. Estuvo de paso por Barcelona -Ricardo es lo más parecido a un artista nómada al poco que se rastree su mapamundi personal- para presentar su nueva propuesta para Solán de Cabras. En ella ha dejado de lado sus colores primarios de rabioso tono por el azul klein de la icónica botella de la marca de agua mineral de la Serranía de Cuenca. Sí están sus característicos rostros con cuatro ojos y ese estilo tan naïf suyo de línea intencionadamente descuidada.

Ha sido con un lenguaje tan outsider como personal con el que Ricardo Cavolo se ha hecho un hueco en los departamentos de marketing de las empresas globales más importantes. Ha hecho de casi todo, ha ilustrado libros, pintado murales, diseñado ropa, creado portadas de discos y revistas. Su obra está llena de simbolismo y de marginalidad, magia, luz y lirismo. Como ocurre con el realismo sucio, es capaz de hacer lucir un cisne en medio de un basurero. O de llevar una camisa con caniches estampados en un photocall lleno de influencers y brillar.

 
6. Solán de Cabras con gas x Ricardo Cavolo

Foto: Solán de Cabras

6. Solán de Cabras con gas x Ricardo Cavolo

Sorprende ver cómo has convertido la estética del arte marginal en una herramienta para marcas como Nike, Gucci, Apple. ¿No son conceptos antagónicos?

No lo considero antagónico. El arte outsider tiene esa cosa mágica e inquebrantable de que está hecho por alguien externo a todo el mundo del márketing y del arte, es algo que hace porque lo necesita, porque es visceral. Yo lo que busco es conectar esa estética con vender un producto. Veo factible usar mi estilo para dar otro tipo de mensajes. Lo naïf es directo y sencillo en las formas, pero al mismo tiempo me permite una gran profundidad narrativa, puedes contar algo muy profundo o muy luminoso.

Pero se suele vincular el arte marginal con enfermedades mentales y otros problemas…

Y es la verdad. Y de hecho, es marginal porque esas personas son ajenas a la vida real. Yo no lo soy. Y muchas veces es una paradoja, porque luego ese arte suele fascinar a muchas personas en Nueva York y se vende por millones.

Y ahora con Solán de Cabras has realizado estas animaciones, ¿qué te parecen los tokens no fungibles (los NFTs), te sientes a gusto en el nuevo mundo del arte digital?

Mucho. De hecho, junto a mi equipo estamos desarrollando algunas obras con un enfoque tipo de videojuego y de aventura gráfica. Es cierto que tiene una parte que no me gusta, esa capa de especulación. Pero también es cierto que la especulación ha existido siempre en el mundo del arte. Mi experiencia es que mis NFTs gustan tanto que el comprador original no suelen revenderlos, se lo quedan. Eso me gusta… y mira que va en mi detrimento económico porque con los NFTs en cada transacción el artista se lleva un porcentaje.

Pero tu técnica es muy tradicional…

Sí, pero ahora mismo yo ya he saltado esa valla. También puedo usar la tablet para pintar. La tecnología no es lo importante, lo importante es el mensaje.

¿Y eso de dejar tu amplia gama cromática de un lado y usar solo el azul klein de Solán de Cabrás no es una traición?

Para nada… Mi cliente es Solán de Cabras y como ilustrador tienes que ser capaz de eliminar ciertos niveles de ego. Además, más que una limitación yo me lo he tomado como un reto.

Uno de los escaparates de Barcelona intervenidos con la obra de Ricardo Cavolo.

Foto: Solán de Cabras

Tu obra está llena de retratos y personajes más o menos reconocibles, ¿pero por qué siempre cuatro ojos?

Lo de los ojos nace de una historia personal que me parece muy bonita. Tuve un padrastro, que ya murió, que era de etnia gitana. Era un señor que como muchos gitanos de la época era analfabeto. No habían ido a la escuela y habían trabajado desde muy jóvenes. Yo me enteré de esto de pequeño y con la insolencia de esa edad le pregunté cómo podía saber tanto de la vida si no sabía ni leer ni escribir. Entonces me respondió que sabía porque había visto mucho. Esto de que cuanto más ves más sabes me gustó mucho. Me pareció un atributo muy interesante y desde entonces trato de abrir mucho los ojos. En mis personajes es como un superpoder. Si les doy cuatro ojos en lugar de dos, van a ver más.

¿Tus personajes suelen lucir tatuajes que esconden otro nivel narrativo. Igualmente,¿ tus tatuajes nos cuentan quién es Ricardo Cavolo?

Obviamente, son autobiográficos. A veces es un juego. Yo tengo Los Simpson en la espalda, pero eso significa infancia. Al final, todos los tatuajes tienen un significado y es una biografía.

¿Qué significa ese "Neandertal" que tienes tatuado en la mano izquierda?

Esto fue durante mi depresión… Antes de eso estuve dándole muchas vueltas a la cabeza y mi padre me dijo que cuando le ocurría pensaba en ser neandertal, que es comer, beber, follar y dormir. Este tatuaje es mi recordatorio de que hay momentos en los que toca volver a lo básico.

De hecho, los símbolos son muy importantes en toda tu producción. Encierran una narrativa… ¿De qué nos habla la obra más personal de Ricardo Cavolo?

Mi leitmotiv principal desde hace muchos años ha sido hablar de minorías. Como te he comentado antes, tuve un padrastro gitano y durante toda mi infancia conviví con gente de etnia gitana y durante muchos años en enclaves gitanos, barriadas y poblados y desde muy pequeño te das cuenta de que hay dos caminos en la vida, el oficial, el de la tele, el que ves en el centro de la ciudad, y el otro, el que pasa por la periferia. Viendo películas de Emir Kusturica me di cuenta de que él saca brillo y magia hasta en medio de un barrizal. Me gusta mucho darle cariño y luz a minorías. Y de unos años para aquí me interesa mucho hablar de todo tipo de inclusiones, que al fin y al cabo también son minorías. También hablar de salud mental… Aprendí muchas cosas importantes durante mi depresión y entonces me parece muy interesante todos esos temas.

Londres es para Ricardo Cavolo una de las mecas europeas del arte urbano.

Foto: Istock

Igual por eso te atreviste en 2020 a ilustrar los poemas del Romancero Gitano de Lorca, ¿qué tal fue la experiencia?

Bueno… Eso fue un lujazo. Yo soy muy lorquiano, pero nunca se me habría ocurrido hacerlo porque le tengo mucho respeto. Siempre digo que en mi estudio tengo el poemario entero de Lorca para cuando estoy bloqueado. No es que busque en él una idea en concreto, sino que leo y me pone en un estado diferente. Es visual, es lírico, es mágico… Es como si me hubiera tomado algo sin habérmelo tomado. Me pone en un lirismo muy interesante, me ayuda mucho. Fue mi editor, amante de Lorca hasta el límite, el que me lo ofreció. Le pegué mucho trabajo y de hecho es el libro del que más orgulloso estoy. Y ahora estoy con Poeta de Nueva York…

Tu relación con la literatura te llevó también a Roberto Bolaño, otro escritor lleno de símbolos y códigos. Te sientes cómodo en ese terreno, ¿no?

Sí, exacto, es algo que siempre me ha obsesionado. Primero, como espectador porque eres casi como Indiana Jones tratando de descifrar qué hay detrás del símbolo. Y a lo mejor no estás acertando, pero da igual, el simple juego ya merece la pena.

¿Y hablando de jugar, en qué ciudad te gusta jugar al arte urbano?

En la que me dejan, por supuesto. He jugado mucho en Montreal porque mi oficina está allí y me resulta mucho más fácil conseguir allí cosas. Pero mi ciudad favorita para pintar es Ciudad de México. Es una pasada, pintar allí es muy bonito, lo reciben bien.

La Collection de l'Art Brut de Jean Dubuffet está en Lausana (Suiza).

Foto: Collection de l'Art Brut Lausanne

¿Y qué ciudad te parece que está más interesante ahora mismo a nivel artístico?

Londres es un sitio muy interesante. En otro orden, Bristol, que es de donde se supone que viene Banksy. Hay allí toda una escena anterior a él. Pero Londres es perfecto para ver arte urbano, hay de todo tipo, stencil de todo tipo, cosas pequeñas, cosas grandes, masivas. Es un buen sitio.

A la hora de crear, ¿dónde buscas inspiración?

Mucha literatura, mundo del cartoon, dibujos animados, cómic, mucho videojuego. Al final la inspiración la saco de todo lo que he mamado toda la vida. También mucho videoclip, me interesa mucho la música unida a la imagen, me ha motivado mucho.

¿Y tu museo favorito?

Sí, el que más me motiva es la Collection de l'Art Brut de Jean Dubuffet en Suiza, en Lausanne. Es como una meca. Me dejó roto. Increíble.

¿Por qué, qué encuentras allí?

Me inspiró muchísimo. Vacié la librería, que me la traje toda para España. Es un sitio muy especial. También en París, el Halle Saint Pierre de Montmartre, sentí algo parecido.

Umberto Eco imaginó el del tercer milenio en un ensayo en 2005. Su idea era hacer un museo con una sola obra, que todo el discurso del museo girara alrededor de esa única pieza. ¿Si te enfrentaras a ese reto, qué objeto u obra de arte seleccionarías?

Hostias… Qué difícil. Es que no quiero escoger a un solo autor. Voy a escoger a Jean Dubuffet, el que acogió a muchos. Es alguien a quien admiro mucho porque fue un precursor del art brut. Escogería alguna de sus primeras obras, habla de un universo que me interesa mucho que se conozca, todo ese mundo outsider. Sería un museo para sobre el arte marginal.

Información útil

Collection de l’Art Brut

  1. ¿Dónde y cuánto cuesta?

    Château de Beaulieu, situado en un céntrico barrio de Lausana (Avenida 11 des Bergières)

    Entrada general 12 SF

  2. Horario

    De martes a domingo de 11 a 18 h

    Más info en la web del museo

  3. Un poco de historia

    Apasionado por el arte marginal, el artista Jean Dubuffet donó en 1971 su colección privada de arte a la ciudad de Lausana: 5.000 obras y 133 creadores. La Collection de l'Art Brut se abrió al público el 26 de febrero de 1976

  4. Una definición

    En la capital es imprescindible visitar el Palacio Real y los templos Wat Pho y Wat Arun.